Incer: “Falta voluntad para evitar desastres”
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Científico asegura que la falta de fondos no es el problema |
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Jaime Incer Barquero.
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Mirna Velásquez
La falta de voluntad política de los gobiernos y falta de coordinación entre las instituciones involucradas en el manejo del territorio en Nicaragua, son los principales responsables de los desastres naturales que constantemente castigan el país. Así explicó el doctor Jaime Incer Barquero el problema de la vulnerabilidad de algunas áreas, y descartó que obedezca a la falta de recursos económicos.
“Es un problema del sistema: cultural, falta de leyes, visión, voluntad política, para decir aquí no se puede (asentar) y el que se encarame (en un cerro) hay que bajarlo y el que cultive, el que queme, se le multe. (...) No se requieren recursos, sino voluntad, poner en orden las cosas”, criticó.
Incer Barquero, de la Asociación Amigos del Bosque, es uno de los estudiosos que advirtió al Gobierno del alto riesgo de deslaves en el cerro Musún, al igual que el Ministerio del Ambiente y Recursos Naturales (Marena), el alcalde del municipio de Río Blanco y el organismo no gubernamental Fundenic.
“Yo siempre he dicho desde hace muchos años que la deforestación provoca erosión. En la medida que la gente vaya subiendo a las laderas de los cerros se vuelven más sensibles a la erosión”, dijo luego de advertir que la ciudad de Managua corre el riesgo de sufrir un aluvión.
Recordó que hace veinte años, el Ministerio del Ambiente emitió un decreto que declaró zonas protegidas a todas las que pasaban los 300 metros de altura, pero con la implementación de la Reforma Agraria se violó ese decreto y una de las más drásticas consecuencias fue la tragedia del volcán Casita, ubicado en el departamento de León, en el occidente del país, el que sepultó a la comunidad de Posoltega con el paso del huracán Mitch, en 1998.
Incer Barquero dijo que el más grave problema es la falta de coordinación entre Marena, el Ministerio de Agricultura y las instancias que tienen que ver con la ocupación del territorio, así como la ausencia de medidas coercitivas que impidan a la gente asentarse en lugares no aptos, como las faldas del volcán Casita.
“Existe un mal manejo del territorio y la naturaleza nos está cobrando, así que no le echemos la culpa a la lluvia ni al invierno, es el hombre el que lo ha hecho más vulnerable. No hay regulación urbana y la gente se mete donde quiere. No hay fuertes controles y regulaciones que detengan a la gente que se va a meter a lugares potencialmente peligrosos. No existe un plan que advierta a la gente”, afirmó.
INETER DEBE PRIORIZAR
Aunque el Instituto Nicaragüense de Estudios Territoriales (Ineter) trabaja en la elaboración de mapas de riesgo de algunos municipios, el estudioso dijo que dicho estudio debe hacerse priorizando los cerros, tomando en cuenta el grado de deforestación. “De aquí a que terminen de hacer el estudio, ya se han caído varios cerros”, cuestionó.
PELIGRO A LA VISTA
Según Jaime Incer, el peligro de que algunos pueblos sean víctimas de deslaves continúa latente. Río Blanco, los pueblos cercanos al volcán Concepción en la Isla de Ometepe, así como Telica y Posoltega, son algunos lugares que corren riesgos de derrumbes.

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