DOMINGO 11 DE JULIO DEL 2004 / EDICION No. 23507 / ACTUALIZADA 02:30 am





EL HUMOR DE




Monseñor Bismarck Carballo, Vicario Episcopal de Carazo
“No bailo sobre el cadáver de mi enemigo”

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. Daniel Ortega, líder del FSLN, pidió esta semana perdón a monseñor Bismarck Carballo por el vejamen que sufrió el miércoles once de agosto de 1982, cuando la Seguridad del Estado sandinista lo sacó desnudo a la calle a punta de pistola, para exhibirlo ante los medios de comunicación sandinistas. Carballo ha aceptado el perdón

 

Eduardo Marenco Tercero

El miércoles once de agosto de 1982, el sacerdote Bismarck Carballo, párroco de San Miguel, del reparto Las Brisas, es invitado a almorzar por Maritza Castillo, quien desde hace seis meses se le ha presentado como carismática, necesitada de ayuda espiritual.

Una vez que Carballo está dentro de una casa en Las Colinas junto a Castillo, un hombre ingresa a la vivienda, lo golpea, hace disparos y lo obliga a desnudarse. Luego llega la Policía Sandinista, y lo sacan a la calle, donde espera un tumulto de agitadores y de periodistas sandinistas, que graban, toman fotografías y las hacen públicas.

Así lo denuncia el sacerdote Carballo. La prensa sandinista vende la idea de que él sostenía una relación con Castillo. El vejamen a Carballo se da en el momento de mayor tensión entre el Estado sandinista y la Iglesia Católica. Un desertor de la Seguridad, Alvaro Baldizón, muerto en extrañas circunstancias, asegura años después que la operación fue supervisada por Tomás Borge, ministro del Interior; Luis Carrión, viceministro, y Lenín Cerna, jefe de la Seguridad del Estado. El objetivo: desacreditar al sacerdote de 31 años, entonces vocero de la Iglesia Católica.

Este lunes cinco de julio, 22 años después, Daniel Ortega, líder del FSLN, después de tres derrotas electorales, pide perdón a monseñor Carballo en un acto proselitista de su partido. Y se estrechan las manos.



¿Usted cree que es un perdón sincero el que le pide Daniel Ortega?

“Bueno, yo no puedo juzgar la intencionalidad de él, verdad, pero entiendo que en este momento la respuesta de él fue motivada por el mensaje que ha escuchado de parte de la Iglesia, de ofrecer y pedir perdón en el marco del año 2000, del Jubileo. Su discurso fue dedicado fundamentalmente a pedir perdón y a comprometerse a que nunca más, en el nombre de ninguna ideología, se violenten los derechos humanos; y se recurra siempre al diálogo y a la justicia, coronada por la caridad, que la justicia nunca se vuelva desgracia”.



¿No cree que esté siendo manipulado por el Frente Sandinista en un clima ya electoral?

“No, yo creo que no. A mí lo que me preocupa es la lectura que hacen los medios de comunicación, porque más bien están tratando de leer la intención, queriendo crear algo que no es real”.



Pero usted sabe que los expertos en manipular los medios a su favor son los del Frente. Es normal que los periodistas reaccionemos con recelo a ese tipo de gestos del comandante Ortega.

“Usted sabe que al Papa lo intentó matar Ali Agca y él fue a la cárcel a ofrecer el perdón. Yo no sé si la conversión de la otra parte se dio, pero hay un gesto público de conversión. La Iglesia espera que seamos sinceros en el perdón y especialmente no perder la memoria histórica”.



EL OPERATIVO

El perdón que pide Daniel Ortega es bien abstracto, dijo que monseñor sufrió vejámenes, pero habla en términos generales. En conversaciones personales con usted, ¿Daniel Ortega ha reconocido que aquello fue, de principio a fin, un operativo de la Seguridad del Estado?

“Ese tema yo no lo he tocado. Pero yo estoy suponiendo que es un perdón por todo lo ocurrido, no vamos a hacer un perdón por una cosa y no para lo otro. Porque yo creo que todo está claro, que hubo una preparación, hay declaraciones que han aparecido de gente de la Seguridad del Estado que desertó en su momento, y contó como se tramó todo”.



¿Y usted por qué no le ha pedido a Daniel Ortega que se pronuncie con claridad, que reconozca que fue una trama completa de principio a fin?

“Bueno, en primer lugar, no me lo he planteado. En segundo lugar, no creo que ganemos nada con eso”.



Pero el perdón implica el reconocimiento de la falta con sinceridad absoluta y ellos no lo han hecho.

“Es que yo no lo he pedido porque tampoco ando queriendo bailar sobre el cadáver de mi enemigo. Yo solamente entiendo que el perdón está allí. Y sencillamente lo que debe plantearse es al futuro: en primer lugar, que no se vuelvan a repetir errores, y luego, que podamos construir una Nicaragua más justa, más humana y más fraterna”.



A pesar del perdón público de Daniel Ortega, ellos dejaron inoculada la duda sobre usted, y ese es el daño a su persona, la duda sobre lo que ocurrió en aquel momento. Usted ha dicho que asistía a un almuerzo porque esta persona (Maritza Castillo), se había acercado a los grupos carismáticos y requería consejos espirituales, porque tenía problemas de índole familiar. Pero la pregunta es: ¿Usted fue seducido por esta mujer en algún momento Monseñor?

“Pues yo creo que volver a ese tema, es... No sé pues, volver a estar removiendo una cosa que ya pasó, o sea; yo entiendo que la persona era una agente de la Seguridad del Estado y ese era su papel, hacerme llegar allí y hacer el show que se hizo”.



¿Pero ella intentó seducirlo?

“No...”



Le insisto porque cuando le pregunté a Tomás Borge él no admitió que había sido un complot de la Seguridad del Estado. Dijo textualmente: “Hubo el aprovechamiento de una situación personal de monseñor Carballo”, sembrando siempre la duda de que había un tipo de afinidad entre usted y ella. Por eso le hago la pregunta, para conocer una respuesta categórica suya.

“Lo que yo le quiero decir es que me preocupa que los medios de comunicación estén removiendo cosas dolorosas y amarillistas, remover esto no le veo sentido”.



Pero Monseñor, quien lo remueve es el Frente, Daniel Ortega lo está removiendo al organizar un acto público para presentarse como oveja descarriada que busca ahora el perdón de la Iglesia.

“Yo no lo veo así, pues, o sea, sencillamente tal vez lo pone en actualidad, pero en parte reconociendo sus errores, y comprometiéndose a no repetir esos errores. Entonces, desde mi óptica, él estar dando vuelta sobre algo que ya quedó en la memoria histórica, no le veo sentido, lo importante es ver hacia el futuro”.



¿Hubo o no pecado de lujuria de monseñor Carballo?

“No, no hubo”.



LA VÍBORA

Lo que uno observa es que el Frente está queriendo acercarse a la Iglesia, con ánimos de regresar al poder, y que la Iglesia, por sus diferencias con el Gobierno se ha acercado al Frente Sandinista. ¿Qué está ocurriendo?

“Pero es que la lectura me parece muy simplista, ¿verdad?, porque para empezar, si los sandinistas vuelven al poder, no es por la Iglesia, es por los errores de los supuestos partidos democráticos, por las supuestas divisiones que se fomentan a veces entre los líderes de los partidos, por el papel un poco divisionista de los medios de comunicación en contra de los partidos democráticos. Entonces, los que están trabajando más bien para que los sandinistas lleguen (al poder) son mucha gente, y el hecho de que ellos vengan a la Iglesia, como le digo, la intención no la podemos leer; pero yo creo que también tenemos que estar claros de que la Iglesia es una realidad, una fuerza moral en este país; y que mientras los democráticos desprecien a la Iglesia, el Frente Sandinista se acerca, entonces yo creo que esos son hechos que están allí claros. Ahora, no me toca a mí interpretarlos en su globalidad, pero creo que todos tendríamos que estar claros que, si vamos a un proceso democrático, vamos a respetar lo que la mayoría diga a través de las votaciones”.



¿Usted coincide con el cardenal Obando de que hay lobos persiguiendo a la Iglesia?

“Pues yo creo que sí. Es que eso lo dice el Evangelio. Hoy por hoy la gente puede disfrazarse de muchas maneras, es que siempre ha habido de manera elegante, maneras de atacar a la Iglesia. Por ejemplo, los medios de comunicación han querido vender la idea de que la Iglesia no tiene credibilidad, y a través de encuestas, me imagino que han querido vender que la credibilidad está en los medios de comunicación. Me parece un intento inútil”.



¿Pero no será Daniel Ortega, Monseñor, el lobo disfrazado de oveja?

“Se dice que se condena el pecado pero no el pecador. O sea, como Iglesia nunca vamos a cometer el error de señalar pecadores personales, se señala el pecado, y la moral de la Iglesia es que cada cual en su conciencia debe de juzgarse a sí mismo”.



El cardenal Obando hizo famosa la parábola de la víbora, Monseñor, la que narra cómo un caminante, un peregrino, encuentra una serpiente en mal estado, mal herida, le coge en su regazo, la revive, y una vez adquirió confianza, la víbora le muerde en el costado. ¿Podría ocurrirles eso con el Frente, que la Iglesia esté acogiendo en su regazo a los líderes de ese partido y que una vez ellos adquieran el poder inoculen de nuevo el veneno?

“Bueno, yo la parábola en sí la entiendo, pero me parece a mí que el mundo y la realidad geopolítica han cambiado en comparación a los setenta y ochenta, y me parece que el escenario de hoy obligaría a cualquier Gobierno que salga electo, a respetar los derechos humanos, a entrar en un proceso; creo que es difícil tener ahora una repetición de los errores históricos, para eso es la memoria histórica, para no repetir esos errores. Yo no soy, ni quiero ser vocero del Frente Sandinista, porque no me interesa, pero me parece que ningún grupo puede estar anhelando repetir los errores. Lo mismo podríamos decir de la burguesía, del gran capital, no pueden pretender una Nicaragua donde los sectores económicos manejen el país como una hacienda”.



¿Usted cree que el gran capital tiene interés en que haya una sucesión del cardenal Obando?

“El Papa ha hablado del Capitalismo Salvaje, que tiene sus objetivos y proyectos. Eso contrasta con una Iglesia que a lo mejor es profética, que anuncia y denuncia. Me parece a mí que en todo esto hay intereses de cada sector”.



¿Piensa usted que ésta es la lucha que vivimos en Nicaragua?

“Creo que sí, que es parte de la dinámica. Y creo que algo positivo tiene que salir, y por eso los líderes jóvenes tienen que tomar su liderazgo”.
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“No bailo sobre el cadáver de mi enemigo”