Blanco y negro
A medio camino
Eduardo Enríquez
Hoy el ingeniero Enrique Bolaños llega exactamente a la mitad de su período presidencial. A partir de mañana empieza la cuenta regresiva, y ¿se puede ya vislumbrar qué nos va a dejar?
Pues creo que aún con todos los viajes, que sí son más numerosos que los de sus antecesores pero al menos son más frugales.
Aún con una Casa Presidencial que vive en un permanente caos, que ni siquiera Eduardo Montealegre ha podido ordenar, donde da la impresión que cada quien “picha su propio juego”.
Aún con todas las decisiones tomadas a la ligera y que después se tienen que revisar, como el decreto que mandaba a sus funcionarios —incluido el Vicepresidente— a pedirle permiso para viajar. Un buen decreto que no sé por qué está revisando.
Aún con todo eso y otros problemas, creo que en general el balance de la Administración Bolaños hasta el momento es más positivo que negativo: la condonación de la deuda, la atención al sector agrícola con el plan Libra por Libra, el plan de adoquinamiento y de Inversión Pública, y la economía que ya está dando muestras de reactivación.
Desgraciadamente sin embargo, Bolaños tiene sobre sus hombros la responsabilidad de hacer más de lo que haría una administración cualquiera. Él llegó a la Presidencia con la promesa no sólo de mejorar las cosas en cuanto a la deuda externa, el desempleo, los caminos, y la producción, él llegó con la promesa de librarnos de los caudillos. Y ya a medio camino de su mandato no parece que lo esté haciendo.
Es más, por sus declaraciones más recientes parece haberse dado por vencido. “Con los otros poderes sí que no he podido”, dijo en su despacho presidencial un día después de regresar de Bluefields donde anunció el último plan de inversión pública de este año.
Otra prueba de que prácticamente ya dejó esa promesa a medio camino es que su Secretaría Política tiene meses de estar vacante o semi vacante.
Aunque el trabajo que su Administración ha estado haciendo en las otras áreas mencionadas es importante, si el Presidente deja lo de la despartidarización a medio camino, entonces todos sus logros serán efímeros.
Sin embargo, es fácil darse cuenta que cualquier iniciativa formal de reforma va a toparse con el control que los caudillos tienen en los diferentes poderes, el Legislativo, el Electoral y el Judicial, y que todos trabajan para mantener el círculo vicioso del pacto.
Prueba de ello es la Ley de Carrera Judicial, estancada en la Asamblea y sin posibilidades de que cuando se apruebe cambie verdaderamente a ese poder.
Bolaños nunca va a tener suficientes votos en la Asamblea para la despartidarización, entonces, ¿qué hacer?
A mí me parece que lo que sí puede hacer es dejarnos una Asamblea que sí pueda hacer los cambios.
El Presidente debe usar estos últimos años para montar una maquinaria que verdaderamente rompa con el bicaudillismo y llevar el mensaje que sólo los nicas con su voto pueden hacerlo.
Pero debe tener cuidado de no caer en los “GULS” y los “APRES” donde llegan sólo oportunistas, momias y políticos quemados a ver qué agarran, lo que debe hacer es un verdadero movimiento que haga entender al nicaragüense lo que vale su voto, de esa manera, dejando una Asamblea que tenga una sólida tercera fuerza va a poder completar su promesa de despartidarizar los poderes.
El reto lo debe tomar en serio y aceptar que no será obra directa suya, pero es eso o dejar la promesa a medio camino.

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