Borges fantástico
Marta Leonor González
Jorge Luis Borges (1899-1986), es uno de los escritores más famosos del siglo XX. Sus obras son ampliamente conocidas y estudiadas (incluso han sido motivo para la realización de doctorados). Es indudablemente uno de los grandes representantes de la literatura fantástica de todos los tiempos.
Él retoma en su literatura una nueva visión del universo fantástico. En él encontramos al escritor brillante de los interminables juegos mentales, que se entusiasma con la búsqueda de un mundo infinito y al final lo encuentra. En su acertado quehacer, algunos lectores prefieren al narrador de El Aleph, historias que narran el fantástico y enigmático mundo de seres extraños. Hace tiempo comprendí que los cuentos fantásticos, para Borges, siempre fueron ese Aleph, esa puerta por donde la imaginación alcanza todo el espacio que un escritor puede abarcar. Además, Borges fue el gran mentiroso, advirtiendo él mismo sus propias mentiras y su maniática forma
de fantasear. No hay nada más fantástico en su literatura que un cuento voluntariamente fantástico, como en Hombre de la esquina rosada. Al respecto dijo: “La escena de la provocación es falsa; el hecho de que el interlocutor oculte su identidad de matador hasta
el fin del cuento es falso y no está justificado por nada; el lenguaje es, de tan criollo, caricatural.”
Quizás haya una necesidad de lo falso que fue hallado en ese cuento. De modo que si hay que hablar de Borges, hay que agregar que lo realmente verdadero es el cuento que leemos e imaginamos. 
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