VIERNES 9 DE JULIO DEL 2004 / EDICION No. 23505 / ACTUALIZADA 02:30 am





EL HUMOR DE




Odiseo

Foto  

 

Luis Sánchez Sancho

Para cerrar el ciclo de comentarios sobre Troya y atender la solicitud de un compañero de trabajo, dedicaré esta columna a Odiseo (el Ulises de la mitología romana), personaje central de La Odisea de Homero que es como la segunda parte de La Ilíada.

Odiseo es hijo de Laertes, rey de Itaca (ahora llamada Theaki, una de las islas Jónicas), y de Anticlea. También se dice que el padre de Odiseo habría sido Sísifo, el hijo del dios del viento (Eolo) que por ser cruel e impío lo llamaban “el odioso” y fue condenado al suplicio de subir eternamente una enorme piedra hacia lo alto de una montaña. Como la palabra odioso suena como Odiseo, en algunos relatos antiguos se estableció que el gran héroe homérico fue en realidad hijo de Sísifo.

Al morir Laertes, Odiseo asumió el trono de Itaca y fue uno de los pretendientes de la bella Helena, antes de que ésta se casara con Menelao. Odiseo fue también quien propuso que si alguien llegara a raptar a Helena, todos los reyes griegos debían respaldar al esposo ofendido. Sin embargo, después de casarse con Penélope, prima de Helena, y de tener con ella a su amado hijo Telémaco, Odiseo no quería ir a la guerra. Por eso, cuando llega Menelao a reclutarlo para ir contra Troya, finge estar loco para evadir el compromiso, pero finalmente es obligado a cumplirlo.

Ya en la guerra de Troya, Odiseo se distingue como uno de los más valientes combatientes y está entre los más hábiles y astutos en las reuniones para decidir las estrategias. Y es Odiseo quien se disfraza de mendigo, junto con Diomedes, para entrar a Troya y tratar de robar el Paladio, la sagrada estatuilla de Palas Atenea que protege a la ciudad.

Al cabo de diez años de asedio a Troya, Odiseo urde la estratagema del caballo de madera dentro del cual se esconden treinta de los mejores guerreros griegos, quienes ya dentro de la ciudad, a medianoche, asesinan a los guardas y abren las puertas para que entren las huestes de Agamenón, que pasan a cuchillo a los troyanos y saquean y destruyen la heroica ciudad convertida en mártir.

Al terminar la guerra, Odiseo trata de regresar a Itaca, paraa reunirse con su mujer e hijo, Penélope y Telémaco. Pero lleno de soberbia por sus éxitos, Odiseo insulta a Poseidón, el dios de los mares, quien lo castiga perdiéndolo en el mar y obligándolo a navegar de isla en isla, durante diez años, protagonizando diversas aventuras de las que siempre sale airoso.

Finalmente Odiseo logra regresar a Itaca dondo se presenta como un mendigo. Nadie lo reconoce, sólo su viejo perro Argos, que se acerca jubiloso a lamerle los pies y muere en ese mismo instante. Odiseo se junta con Penélope, que le ha sido fiel a pesar de los veinte años transcurridos y quien a base de astucia ha sorteado exitosamente el asedio de numerosos pretendientes que querían casarse con ella, pues daban por muerto a su esposo.

Como es sabido, Penélope entretuvo a sus pretendientes diciéndoles que escogería a uno de ellos cuando terminara de tejer una pieza, pero la destejía durante la noche para volver a tejerla al día siguiente.

Odiseo (o Ulises) es en la tradición y la literatura el arquetipo del hombre helénico: valiente, digno, inteligente, apasionado; mientras que su mujer, Penélope, es el paradigma de la belleza femenina, tanto física como espiritual, del amor inextinguible y la fidelidad conyugal.
.


---
 
 

Derechos Reservados 2002. La información contenida en este medio de comunicación, no puede ser reproducida ni publicada, parcial o totalmente, en ningún otro medio de comunicación privado o público, sin el consentimiento por escrito de LA PRENSA S.A
 

 

Así no va a caer Fidel Castro

Un excelente destino turístico

Lo económico forja lo político

Odiseo

Sobre la crisis agrícola que atraviesa el país