Lo económico forja lo político
Marco A. Mayorga L
La inmadurez política en los países pobres y miserables se sostiene por la complacencia con el juego de que permanecer en la política es perjudicar y hacer daño. Al político tradicional le satisface practicar el forcejeo negativo y destructivo para demostrar poder. La complacencia aumenta cuando la economía se afecta o descalabra. Cuanto más destrozo económico se provoca, mejor es el método de hacer política.
Es un método político que alimenta el ego, por lo que se encuentran razones y excusas excelentes para continuar utilizándolos. El país se desenfoca, pues las acciones y las noticias pierden perspectivas. El círculo vicioso hace a la población perder la esperanza y credibilidad. Todos pierden, todos se enredan.
La política partidaria se desenvuelve como una novela de largo metraje, impredecible, que despierta el interés de muchos sectores. La prensa nacional se interesa y hasta le agrega capítulos, salsa y sabor. Algunos capítulos entretienen también a la prensa internacional. Se llega a pensar que este país es diferente por tal y cual situación, por lo tanto la solución requiere de acciones diferentes y muy particulares, etc. La dificultad de encontrar soluciones alcanza un nivel impresionante de perfección.
La pobreza y la miseria es la víctima. Es el resultado de un país inestable, desorganizado e impredecible. Como efecto, el país es poco o nada atractivo para la inversión y el potencial o riquezas no se manejan del todo o se mal aprovechan.
La forma destructiva de hacer política podrá madurar hasta que la novela politiquera deje de ser influyente en la economía y que la economía pueda desarrollarse sin verse afectada por la política inmadura. Será hasta ese momento que la política sentirá presión a madurar.
No se han percatado que el progreso económico es el principal interés de la población. La economía sin interrupciones políticas, con sólo dejar hacer. Aún sin interés del Estado, la economía crece por su propia dinámica. Las prioridades se inician a ordenar correctamente y se comienza a satisfacer el interés del empleo en la población de empleo. El manejo de lo público adquiere otra connotación. La novela política inmadura pierde efectividad e interés y se crea un ambiente para la política con madurez.
En Nicaragua se observa un cambio lento. Hace pocos años las protestas que interrumpían el tráfico o movilidad de las personas, atemorizaban. El ritmo de la economía se detenía por más de un día y la recuperación era lenta. Ahora observamos que lesiona la credibilidad de los promotores y participantes. Enoja a los habitantes, pues perjudica su quehacer y su trabajo. Entonces, a los minutos de dejar la libre movilidad, la fluidez se reactiva y la economía continúa su rumbo.
Algunos aspectos de la economía están tomando dinamismo: la construcción y el comercio. El tráfico se ha incrementado. Las calles de Managua, aunque no al ritmo deseado, se llenan de negocios. Las oportunidades de negocio están siendo aprovechadas por grandes inversionistas locales y principalmente del área centroamericana. Mientras tanto, la mayoría de los locales atemorizados esperan que termine la novela política.
Es más efectivo que la política madure al mismo tiempo de la economía. En Nicaragua, por ser parte de Centroamérica, de CAFTA y por exigencia al empleo, existe la esperanza y oportunidad que el incremento en la actividad economía mejore. Este crecimiento en la madurez económica influirá y demandará a la clase política maneras efectivas de conducir el país.
El autor fue presidente de la Cámara de Comercio de Nicaragua.

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