LUNES 5 DE JULIO DEL 2004 / EDICION No. 23501 / ACTUALIZADA 11:43 pm





EL HUMOR DE




Les tiran la puerta

Douglas Carcache

Los nicaragüenses en el exterior han estado tocando la puerta de su país de origen desde hace unos años, para que las autoridades les concedan cédulas y les permitan votar en las elecciones, pero de hecho el Consejo Supremo Electoral (CSE) les ha tirado la puerta en la cara.

Hace más de un año la Cancillería de Nicaragua pidió al CSE el formulario que llenarían estos nicas en los consulados para tramitar su cédula, pero hasta hoy los magistrados de ese poder del Estado se han negado a remitirle el documento que, por ley, tienen que proporcionar.

El 31 de julio del 2003 el magistrado Emmet Lang, quien entonces presidía por ley el CSE, mandó una carta al canciller Norman Caldera diciéndole, en resumen, que no suministrarían el formulario mientras la Cancillería no les informara cuántos nicaragüenses hay afuera, por país y continente.

Ésa es la pregunta del millón porque ninguna institución, ni nacional ni extranjera, puede asegurar con exactitud cuántos nicas hay en el exterior, ya que buena parte han cruzado las fronteras indocumentados o, si han entrado legal, se han quedado escondidos para trabajar.

En los consulados de Nicaragua sólo han registrado a los nicas que se acercan a esas oficinas, para pedir algún servicio, mientras cientos o miles de indocumentados no pasan ni por las aceras de esas misiones, quizás porque prefieren estar anónimos o cargan el temor de ser deportados.

El caso, a mi entender, es que el CSE no tiene por qué condicionar la entrega de un formulario de cedulación al hecho de que le digan cuántos nicaragüenses hay en el exterior.

Diferentes cálculos indican que hay entre 1.3 millones hasta 1.8 millones de nicaragüenses viviendo fuera, en distintos países, aunque más en Estados Unidos, Costa Rica y Canadá.

Ninguna de estas personas, si carece de cédula, puede hacer gestiones legales o bancarias en Nicaragua cuando viene de paseo o por asuntos familiares. No pueden constituir un negocio o asociarse a una pequeña empresa, no pueden inscribir en el Registro Público de las personas a un hijo suyo que haya nacido en el exterior, tampoco abrir una cuenta de ahorros, ni cambiar dólares o cheques.

Son nicas porque nacieron en este país y porque mandan dinero cada mes a sus familiares, pero se les niega ser nicas a la hora de ejercer derechos, como tener cédula y votar.

El magistrado del CSE, Silvio Calderón, dijo el jueves que los nicas del exterior bien pueden hacer una gestión bancaria aquí con sólo presentar su pasaporte. Es obvio que el magistrado desconoce las normas de los bancos en Nicaragua, donde a nadie le permiten siquiera depositar dinero, ya no digamos cobrar, si no porta la cédula.

Lo absurdo es que mientras el Gobierno desea que los nicaragüenses de afuera manden más dinero a Nicaragua, no sólo como remesas, sino como inversión, algunas autoridades les agarran la plata y les tiran la puerta.
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