Los bosques necesitan tener buenos amigos
RicardoTerán Salomon*
Un siete por ciento de la superficie del planeta está cubierta por bosques, principalmente alrededor del Ecuador, que a su vez aloja las tres cuartas partes de todas las especies de flora y fauna del mundo. En una sola hectárea del bosque amazónico hay más especies que en toda la Europa Central y en su gran río hay más peces que en todos los ríos de Estados Unidos en total.
La pregunta es: ¿por qué Nicaragua, siendo un país tropical, es tan pobre? Hay un círculo vicioso entre la pobreza y la destrucción forestal. En países altamente desarrollados se defienden los bosques; hay leyes con ese objetivo y —lo más importante— existe una opinión pública y organizaciones que defienden este recurso natural esencial para la humanidad, porque es el productor más importante del oxígeno, que es el “combustible de la vida”.
Aunque en el mundo de la globalización, de la informática y del internet, ya no hay secretos y todos conocen las consecuencias dramáticas de la destrucción de los bosques, en Nicaragua seguimos destruyendo nuestros árboles, sin hacer nada para detenerla, o aún más, para revertirla. Parece que no entendemos que estamos destruyendo una base importante de nuestra vida.
En Centroamérica tenemos cuotas muy altas de destrucción forestal entre el 0.9 y el 3.9 por ciento anual. Hoy sólo nos queda un tercio del territorio nicaragüense cubierto con bosques, y de eso 25 por ciento son áreas protegidas. Un 60 por ciento de la superficie de nuestros países ya está arrasada; esto significa que en nuestra región la destrucción forestal alcanza cifras alarmantes, tres veces más rápida que en el resto del mundo.
Además de ser los bosques los productores más grandes de oxígeno, en Nicaragua son también importantes para garantizar los reservorios de agua potable, una de las mayores riquezas de la cual dependerá el futuro de nuestro desarrollo. En los últimos años se ha demostrado que existe una vinculación directa entre la destrucción arbórea y los problemas crecientes del medio ambiente, de las catástrofes naturales, de sequía de los ríos, de extinción de la fauna y flora, etc.
Los bosques necesitan de amigos, porque nosotros, los seres humanos necesitamos los árboles para poder seguir viviendo y desarrollando nuestro mundo. No se puede vivir al crédito en contra del futuro, ni destruir la base de la vida en nuestro país, de nuestros recursos naturales y de nuestros hijos.
Y a la pregunta ¿por qué un empresario se preocupa por los bosques?, responderé: porque los empresarios tenemos que entender que es importante garantizar que se puede construir y vivir al mismo tiempo. No es necesario destruir para vivir, ni en la sociedad ni en la naturaleza. Existe en este mundo de la globalización la obligación de actuar en forma más responsable, frente a las empresas, al municipio y a la sociedad en general, y sobre todo frente al medio ambiente.
Por eso nos hemos unido varios ciudadanos, empresarios y científicos, para formar la Fundación Amigos del Bosque. Esperamos mediante ella promover al sector forestal como opción importante y válida para el desarrollo sostenible y productivo del país, destacando la urgencia de la conservación de bosques, suelos, aguas y biodiversidad en Nicaragua y evitando su progresivo deterioro. También deseamos fomentar proyectos de restauración, a través de la regeneración natural y plantaciones forestales productivas por todo el país, creando viveros y fincas forestales modelos como centros de capacitación, educación, investigación y aprovechamiento forestal, con la participación del Estado, las municipalidades, la empresa privada, los dueños de fincas, organizaciones campesinas, etc., que estén interesados en la recuperación y desarrollo de los bosques y demás recursos naturales del país.
También la Fundación Amigos del Bosque apoyará toda campaña educativa que despierte el interés y participación activa de niños y jóvenes en jornadas de reforestación y así nuestros hijos se sientan orgullosos de nosotros y que nunca tengan que reclamarnos: ¿por qué no pensaron en nosotros y en nuestro futuro?
* El autor es presidente de laFundación Amigos del Bosque

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