Jeter es electrizante
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Derek Jeter vuela de forma temeraria sobre el público tras un batazo de Trot Nixon en el partido del jueves.
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AP
NUEVA YORK.- Sangriento y aporreado, Derek Jeter demostró el porqué los Yanquis de Nueva York suelen sobresalir más que los Medias Rojas de Boston.
El estelar paracorto ejecutó una de las más grandes jugadas de su destacada trayectoria el jueves, metiéndose desenfrenadamente de cabeza en las tribunas después de capturar un amenazante batazo en el duodécimo episodio.
Cuando Jeter iba rumbo al hospital, los Yanquis completaron la victoria 5-4 sobre los Medias Rojas en 13 episodios para asegurar una escalofriante barrida.
“Simplemente no se rindió”, elogió el manager de los Yanquis, Joe Torre, en torno a la jugada. “Por supuesto, Jeter casi mató del susto a media humanidad en el estadio, pero nuestra esperanza es que esté bien”.
Después de su jugada, Jeter se fue del estadio con la cara tan aporreada como la de un boxeador. Le emanaba sangre de una herida en la mandíbula y tenía una mejilla inflamada, aparte del dolor que provenía de un hombro.
La atrapada de Jeter, sobre un batazo del emergente Trot Nixon con dos outs y corredores en segunda y tercera bases, dejó estupefactos a los 55,265 espectadores, pero también los asustó. Se dejó escuchar un eco de estupor en las tribunas cuando era exhibido el vídeo de la atrapada en la pizarra.
“Por la forma como se metió en las tribunas, uno sabía que se iba a lastimar”, declaró el venezolano Miguel Cairo. “Sólo quedaba por esperar que no fuera grave”.
Menos de 24 horas más tarde, el capitán de los Yanquis estaba listo para jugar.
Tenía amoratado el rostro y una protección sobre la barbilla. Bajo el uniforme, había una mancha roja cerca del hombro derecho, pero para Jeter el cotejo de anoche era como otro día en la oficina.
“Parecía que lo había golpeado Mike Tyson”, comentó el tercera base de los Yanquis, Alex Rodríguez. “Corrió (a buscar el batazo de Nixon) como si fuera un avión 747. A nadie le hubiera sorprendido que se hubiese fracturado el hombro o roto la mandíbula”.
“La única pregunta era si podía ver”, señaló Torre. “Una vez se supo que sí, los demás exámenes salieron bien”.

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