Tragedia silenciosa en Guatemala
Edgar Calderón/AFP
GUATEMALA.- El crimen organizado, la discriminación y la lucha de poder entre pandillas juveniles, denominadas “maras”, estarían detrás de la violencia contra las mujeres en Guatemala, que en el primer semestre dejó unos 245 crímenes.
La hipótesis es compartida por las organizaciones humanitarias y el Ministerio de Gobernación (Interior), que desde la tarde del jueves incrementó la presencia policial en áreas de alto riesgo, como parte de un plan de prevención del delito, indicó a la AFP el titular de la cartera, Arturo Soto.
El ministro reconoció que “el número de homicidios totales es un 12 por ciento más bajo que en el mismo período de enero a junio de 2003, pero dentro de ese universo de crímenes “sí hay más asesinatos de mujeres que en el mismo lapso de 2003”.
“En Gobernación nos preocupa que muchas de las muertes estén asociadas con bandas del crimen organizado y con las “maras”, por eso vamos a entrar a combatir a las “maras” y a prevenirlas también”, afirmó.
“Ahora tenemos que atacar y acabar con esa causa; el tema de las pandillas es un tema complicado porque también está afectando a México, El Salvador, Honduras y Nicaragua, aunque a este (último) país con menor intensidad”, aseveró.
De acuerdo con el ministro, las muertes ocasionadas por el machismo y la discriminación están inmersas en la violencia intrafamiliar, “porque es un rubro muy grande, es un tema educativo, hay que cambiarle la actitud a muchos hombres”.
Soto explicó que el miedo en las mujeres las inhibe de presentar denuncias contra sus esposos, y por ello están habilitando albergues en las comisarías para que puedan pasar una noche en esos lugares con sus hijos.
“El problema de la violencia intrafamiliar está bien identificado, lo malo es que estas personas no presentan denuncias por el miedo, pero es importante que denuncien si queremos tener una acción contra esas personas que son unos bárbaros”, aseguró.
Sin embargo, el ministro aseguró que muchas de las muertes son consecuencia del crimen organizado, por causas diversas como la disputa de territorios.
Sin embargo, la dirigente de la organización Familiares y Amigos contra la Delincuencia y el Secuestro (FADS), Eleonara Muralles, comentó que también las secuelas de los 36 años de guerra que vivió esta nación hasta 1996, con la firma de la paz, así como los índices de pobreza, influyen en la muerte de las mujeres.
“Después de la guerra interna surgen las pandillas, y tienen un caldo de cultivo perfecto en el abandono de la niñez y la juventud (...), son personas marginales, excluidas por la sociedad misma. Todos somos responsables de esa segregación, de la desintegración familiar, que es una de las causas de la violencia”, comentó.
PEOR QUE CIUDAD JUÁREZ
Por su parte, el activista de derechos humanos Miguel Ángel Albizúrez no descarta que en los crímenes exista “una posible limpieza social, porque hemos puesto denuncias en el Ministerio Público (Fiscalía) donde están involucrados miembros de las fuerzas de seguridad”.
Datos oficiales indican que el año pasado se cometieron 383 crímenes, 200 de cuyas víctimas tenían entre 13 y 30 años de edad.
Debido a la cantidad de muertes, la relatora especial de Naciones Unidas sobre la violencia contra la Mujer, la turca Yakin Ertürk, realizó una visita a este país en febrero pasado y reconoció que la situación es más dramática que en Ciudad Juárez, México, donde se han cometido 300 asesinatos en 10 años.

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