Montealegre
José Joaquín Quadra Cardenal
La reciente expulsión del licenciado Eduardo Montealegre como miembro de la Gran Convención del PLC, dada la poca cultura política en que se desenvuelve Nicaragua, presenta otro hecho de los muchos que se conocen, ocurridos en la vida de los partidos políticos (uno más del taller Cajina, se podría catalogar ese gran error político)
La historia de Nicaragua está llena de personalidades expulsadas de sus partidos y al correr del tiempo reincorporadas, muchas veces haciéndoles grandes reconocimientos y honores especiales. Todo depende de los dictados que por conveniencia personal disponga el jefe supremo de turno, y que los incondicionales de siempre acatan sumisamente.
¡Cuántas veces se ha visto que los expulsadores de hoy han sido los expulsados del mañana!
En el caso Montealegre se argumenta que su partido, el PLC, es opositor al Gobierno actual y por consiguiente él no puede ejercer un cargo gubernamental, aunque sus conocimientos y capacidades sirvan para ayudar a todos los nicaragüenses y al final al PLC, como en verdad lo ha hecho Montealegre.
Pero lo más novedoso que este caso tiene es como para enviarlo a Ripley, pues el Gobierno al que Montealegre sirve es liberal. Así fue electo y así lo proclama el Presidente actual.
Aunque algunos “jóvenes” dirigentes cincuentones pretenden olvidar la historia de sus propios partidos, hay que tener siempre presente el pensamiento de Cicerón: “El que no conoce la historia sigue siendo un niño”.
¿No es acaso el general Máximo Jerez el caudillo del liberalismo? ¿Fue acaso expulsado de su partido Jerez por haber formado gobierno con su adversario Tomás Martínez? ¿Aceptó Jerez ser ministro representante en Washington del partido adversario, el Conservador, bajo la Presidencia del general Joaquín Zavala?
También, desgraciadamente se han visto expulsiones no sólo dentro de los partidos, sino también a los hombres en el poder. como los casos de Leonardo Argüello y de Carlos Solórzano.
Pareciera que las reglas del juego político exigen que para ser dirigente de un partido debe pasarse antes por la expulsión del mismo y para llegar a la Presidencia debe haber estado un buen rato en las cárceles del país.
Que la cabeza del licenciado Montealegre sirva para reflexionar y salir de una vez por todas de esos viejos y antidemocráticos sistemas de expulsiones.

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