Mi reto con El Güegüense
El gran pícaro
Irene López*
Durante 39 años además de enseñar y divulgar nuestras danzas me he dedicado a la investigación seria y científica de nuestras raíces.
Hace 7 años comencé a parir una nueva forma de mostrar y transmitir todos los conocimientos que iba adquiriendo, para esto hice la obra Los hijos del maíz, que enseña de forma amena, clara y dinámica, la formación, así como las influencias y fusiones de trajes y danzas folclóricas nicaragüenses. Con esta experiencia a tuto, me dispuse a retar a El Güegüense, ese gran pícaro, bufón y gran bailador, el farsante, mentiroso y mañoso, que viajaba por los caminos de Centroamérica y México, de donde traía: ropa de contrabando y cantidades de hermosuras. Se instalaba en cualquier lugar y se hacía amigos de los vendedores del tiangue, donde ponía su caramanchel y cambiaba o vendía su mercancía.
Tomando en cuenta las opiniones escritas por los diferentes investigadores de El Güegüense, empecé a darle vida a mi reto El gran pícaro. Seis meses me tomó escribir el guión y montar la obra con sus diálogos, actuación y danzas, pero para esto tuve que leer, releer y estudiar durante muchos años, las diferentes versiones escritas de Carlos Mántica A., Jorge E. Arellano, Fernando Silva, Jaime Serrano, Alberto Ycaza, Alejandro Dávila Bolaños y otros.
Empecé a husmear por aquí y por allá, y fui encontrando y sacando un montón de personajes ocultos en la obra y al mismo tiempo creando los que mi imaginación concebía, enriqueciendo de este modo la actuación del gobernador, alguacil, don Forsico y don Ambrosio, doña Suche, el escribano real y los machos.
Fue así que nacieron: Los gitanos, que se encontraba El Güegüense en medio camino; la Muerte Quirina, representa la desgracia en que ha caído el cabildo real; el Diablo, que se va a llevar a las autoridades corruptas; el Zopilote, los cobradores de impuestos; Las Chismosas del pueblo, que mantienen al Güegüense y al pueblo informados de lo que pasa en el cabildo real.
Puse a bailar a todas las riquezas del pícaro: ropa de castilla, sedas de la china, estribos de oro y plata, etc. utilicé el vestuario correspondiente al de los personajes de la burocracia colonial. Pero el reto más grande fue poner en escena a 19 de las 20 danzas originales y la música antigua y versión actual recopilada por don Salvador Cardenal.
El gran pícaro es un hecho escénico, un espectáculo que con diálogos unas veces, danzas otras, con gestos y chistes gordos o picantes, se van contando las invenciones, ingeniosidades y astucias de el pícaro y denunciando a las personalidades acusadas de mal gobierno y corrupción.
Es esta, pues, una recreación escénica basada en la historia de El Güegüense y presentada de forma diferente, amena, actual y divertida, para que sea apreciada y entendida por todos.
Sin embargo, todo esto no hubiera sido posible si no contara con el elenco artístico que dio vida a mi reto. Todos y cada uno de ellos han sabido interpretar de manera profesional el papel que les ha tocado. Pues siendo El Güegüense una obra difícil de interpretar, juntos pudimos retar a El Güegüense.
* Profesora de danza y coreógrafa 
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