Haciendo música en el garaje
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“Suenan las guitarras, baterías y un aprendiz de cantante comienza a calentar entonando algunas frases sin parar”. Vos y tus amigos quieren demostrar sus dotes artísticos cueste lo que cueste. Al principio tus vecinos se quejarán del escándalo que sale del garaje, pero vos seguí adelante. Conoce las historias de algunos de estos grupos musicales |
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Grupo Crisis |
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Martha Solano Martínez, Lucía Vargas C. y Adolfo Olivas Olivas
Sus primeras experiencias musicales las tuvieron en el colegio y eran los infaltables en los actos de secundaria. El gran sueño que los animaba era abrirse campo entre la avalancha de música extranjera que llega al país y escuchar algún día sus propias canciones en la radio.
Sus primeros conocimientos los recibieron de un profesor. Una vez que aprendieron lo básico, continuaron practicando y reafinándose en este arte.
Carlos Sosa, Camilo Cuéllar y Víctor Blanco la música los atrajo todo el tiempo. Además, recibieron clases en distintas escuelas que les sirvieron para dar rienda suelta al espíritu musical y creativo que llevan dentro.
Víctor al igual que Carlos tuvieron suerte y aprendieron con profesores y en escuelas de música. “Por iniciativa propia, le dije a mi mamá que me gustaba y quería aprender a tocar guitarra. Entonces, ella le pagaba a un profesor para que me enseñara”, recuerda Carlos.
Camilo Cuéllar creció en un ambiente cultural lleno de música y bailes. Su maestro de percusión es el reconocido percusionista “Chepe conga”.
Por coincidencia de la vida, se conocieron y un día Camilo les propuso unirse para formar lo que hoy es Areito.
El principal objetivo que buscan es fusionar ritmos, instrumentos y canciones. Su repertorio está formado por música andina, nicaragüense, española y Caribe. Para esto, integraron instrumentos como zampoñas, quenas (de los Andes), congas y tambores, guitarras y violín.
BANDA DE ROCK CRISIS
Otro buen ejemplo es Crisis. Sus primeros conocimientos sobre la música los aprendieron en el colegio. Sus guitarras eran tan indispensables como los cuadernos y el lápiz. Noel González, recuerda que fue en la secundaria cuando comenzó a tener la idea de estar en un grupo de música. Él junto a dos amigos más, Joel Martínez y Josué Monroy se reunían a tocar las melodías de algunas canciones.
Eran los infaltables en los actos del colegio, hasta que llegó el momento de seguir rumbo distintos. Se bachilleraron y tres años después se volvieron a reencontrar. Nunca dejaron de tocar y practicar. Ya tenían mayor experiencia y decidieron darse tiempo para volver a reunirse. Invitaron a un primo y un amigo para conformar lo que hoy es Crisis.
Esta nueva banda de rock que se formó hace seis meses. Sus integrantes son cinco jóvenes muy enérgicos e inquietos por hacer algo diferente.
Según estos chicos, su música es original. Pero claro, sin perder de vista las líneas de grandes bandas que han servido de guía para muchas generaciones.
“Nuestras influencias han sido dependiendo del estado de ánimo de cada uno. Por ejemplo, a veces tomamos estilos de Metálica, Gons’n Roses, Gustavo Cerati, Charly García, etc., etc. Hay mucha gente que está haciendo del rock un género increíble, con efectos electrónicos... están haciendo música distinta y ellos nos sirven de guía”, aseguró Mario Fernández.
¿POR QUÉ ESE NOMBRE?
Según Josué Monroy, vocalista de la banda, “crisis es la decadencia actual. Todo el mundo está en crisis todos los días. Crisis de valores, en el contexto económico, político, espiritual y un nombre que encaja en todo esto es Crisis”.
El tiempo es un factor muy importante en la vida de una banda musical. Como la mayoría de estos chicos reciben clases en la universidad, entonces se reúnen todos los fines de semana para practicar unas cinco horas.
Sus metas actuales son llegar hasta la última galaxia que sea descubierta, no quedarse estancados y lograr experimentar música progresiva.
REGGAE PLAYER
Noé Reyes “Flaco Man”, Jean Michael Meléndez “Yefri Light” y Ricardo Sandoval “Ramcés” son los chicos que ponen a bailar a todo el público al ritmo del reggae.
Comenzaron participando en los actos de su colegio. Siempre que había alguna celebración, nunca fallaban imitando y cantando al mejor estilo de los cantantes de Reggae Rap del momento como Baby Rasta y Aldo Ran.
Los compañeros de clases les decían que sonaban bien y que cantaran juntos. Les dieron ánimos para que siguieran con la idea y fue así que fueron tomando las bases este contagioso ritmo y se aventuraron a escribir las letras de sus propias canciones.
Al principio cantaban con pistas que algunos amigos les conseguían o prestaban. Ahora, con su propio esfuerzo han logrado grabar un disco que contiene “Son gay”, “La fama” y “Luna”, tres de las casi veinte canciones que han escrito.
Se autonombran Reggae player. “Decidimos ponerle ese nombre, porque al final esto es como el juego del reggae”, explica Yefri Light.
Los mensajes de sus canciones son basados en la vida real. Según Flaco Man, “le cantamos a la gente sobre la corrupción, el aborto y la violencia. Escogimos estos temas dramáticos porque no quisimos cantar sobre cosas que no existen. No estamos detrás de una nube. Cantamos lo que vivimos y pasamos. También, en nuestras letras incluimos a Dios. Hablamos del hombre que lo puede todo”.
Un día fueron en busca de apoyo a la Alcaldía de Managua y hablaron con uno de los delegados del Departamento de Cultura. “Llegamos y le pedimos apoyo. Le dijimos que para cualquier evento nos contactaran, que queríamos proyectarnos y les dimos nuestros números telefónicos”.
Eso fue hace un año. Desde entonces, participan en los diferentes concursos que realiza la Alcaldía. Les ha ido muy bien en sus participaciones, a pesar que no reciben ayuda económica. El objetivo que persiguen por ahora es darse a conocer.
¿CÓMO FORMAR TU PROPIO GRUPO?
Primero, definan el estilo que quieren aprender y el instrumento con el que desean iniciarse como músico.
Es importante recibir clases en una escuela de música, pero no indispensable. Pueden ser músicos autodidactas. Esto se logra con la práctica y atención a las melodías.
Según el género al que se quieran dedicar, existen buenas bandas que pueden servir de ejemplo a seguir.
La imaginación es primordial para lograr crear algo original. Sólo presten atención y oigan con mucha atención los sonidos.
Y finalmente, coordinen la música con los mensajes, sentimientos y emociones que deseen transmitir.
FALTA DE APOYO
La empresa privada suele reconocer que ‘en Nicaragua hay un gran potencial artístico’, pero no apoyan a los nuevos grupos que surgen. Éstos con su propio esfuerzo logran mantenerse el tiempo que pueden y después desaparecen sin ninguna novedad.
Las mismas radios nacionales, son raras y contadas las que incluyen dentro de su programación música nacional. Conste que música nacional no sólo son las canciones de los Mejía Godoy... hay buena música nueva, creada por jóvenes, pero como no les dan espacio, no logran darse a conocer.
“Aquí no apoyan a los artistas nicaragüenses. Todo está muy capitalizado. Nosotros necesitamos apoyo para mantener los instrumentos y aquí las empresas sólo quieren bares nuevos. En los bares nuevos quieren que toquen los grupos, pero sólo pagan con una botella de guaro y ya estuvo... nosotros necesitamos comprar instrumentos, pero para eso necesitamos que nos den apoyo”, expresó Josué Monroy, integrante de Crisis indignado por el comportamiento de la empresa privada con los artistas nacionales.
“HAMLET” EN BUSCA DEL ÉXITO
Buscar la soledad de una casa vacía y alejada de la ciudad está en las prioridades de los cuatro integrantes de la “Banda Musical Hamlet”, cuyo corte es el rock fusión. La meta es realizar largas cesiones de ensayo y desatar con toda fuerza la imaginación y poner a prueba el talento que tienen sobre un género musical que es catalogado por muchos como “de locos”.
Estos cuatro muchachos se reúnen dos o tres veces por semana en el Reparto Regina de Diriamba, en una casa desabitada que han logrado alquilar. Allí dan rienda suelta a su ruidosa música, que por preferencia es el estilo, en el que mezclan jazz y “música metal”.
Iniciaron prestando equipos para practicar y hacer sus arreglos, pero con ayuda de sus padres fueron adquiriendo cada uno sus instrumentos. Ahora que ya están consolidados como banda sólo piden al público que antes de que los califiquen, los escuchen primero.
Elliott Tapia, de 19 años, toca la batería. Dice que conjuga el rock con el segundo año de la carrera de Mercadeo y Publicidad, tras destacar que él es el inquilino de la banda, ya que sus tres amigos Daniel Chavarría de 19 años, Reinaldo Hernández de 22 y Miguel Gutiérrez de 20, son los iniciadores del grupo.
La inclinación a este género musical no fue adquirida en una escuela especial, si no que cada uno se fue haciendo a esfuerzo propio. “Desde muy niños oímos rock”, comparte Tapia.
“Nacimos como una inquietud motivada por el rock,” señala Reinaldo, vocalista y escritor de los temas y estudiante del tercer año de Banca y Finanzas. Daniel, toca la guitarra y por su parte dice que sus padres lo apoyaron para que recibiera clases de este instrumento, pero luego se fue desarrollando solo.
El cuarto integrante del equipo es Miguel, quien toca el bajo y cursa el primer año de economía.
Temas como Medio Oriente, Inmigrante, Inquisidor, Entre tinieblas, Vacío en el alma, Maestros del disfraz, Tiempo, Evocación y un último tema que aún no tiene nombre son parte del repertorio que esta banda ha creado.
“RAGGAVIRUS” SOLIDARIOS CON LAS CAUSAS SOCIALES
Con las gorras giradas y sus miradas audaces, caminan silenciosos acompañados de una chica retadora. Son los “Raggavirus” que expresan sus inquietudes juveniles a través de la música Reggaeton, en la ciudad de Estelí.
Los “Raggavirus” es una combinación de los seudónimos de sus dos primeros fundadores. Darwin José Castellón “Ragga” y Ernesto Cordero “Virus”. Posteriormente se le agregaron Alejandra Ardón “Baby Girl” y Roberto José Briones Vega “Baby Tito”.
Sus integrantes cursan estudios secundarios, salvo Ernesto que está en la universidad. Todos ellos son solidarios con las causas sociales y promueven los derechos de la niñez y la adolescencia.
Cantan esporádicamente en las actividades comunitarias y se lanzan al slam (bailando, brincando y empujándose al ritmo), rodeados de muchos admiradores y detractores que los señalan de pandilleros.
“NO SOMOS PANDILLEROS”
“No somos pandilleros, el gusto de nosotros es cantar”, afirma Roberto José Briones Vega “Baby Tito” de 12 años, que reside en el barrio Estelí Heroico y estudia en el Instituto Preuniversitario.
“Baby Tito”, que ha compuesto varias canciones, sueña con llegar a ser cantante profesional, a la altura del puertorriqueño Tego Calderón, considerado el artista más grande de música Reggaeton, nominado recientemente para un Grammy latino en la categoría de mejor rap/hip hop.
Las metas de los “Raggavirus” han comenzado a materializarse al cantar en los intermedios con el grupo triniteño de Los Mokuanes en las tocadas de Diriamba, Nandaime, Sébaco y Estelí.
En la actualidad cuentan con un amplio repertorio de su propia cosecha y sueñan con grabar un disco compacto. Entre sus producciones figuran “No andes en Pandillas”, “Chica te ves buena”, “Que pare la violencia”, “El Cinturón”, “Traqueteo”, “Bailoteo” y “Hay amores”. 
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