Hermanos asesinos condenados a 20 años
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Lo enterraron en una letrina, la que después convirtieron en un “jardín” para borrar evidencia en Waspam Norte |
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Martha Ruiz Méndez (izquierda) condenada por terminar con la vida de quien fue su compañero de vida, por tres meses.
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Fátima Tórrez González Especial para LA PRENSA sucesos@laprensa.com.ni
A 20 años de cárcel fueron condenados Martha de los Ángeles Ruiz Méndez, de 36 años, y su hermano Juan Carlos García Méndez, de 23, al ser encontrados culpables de matar, de cuatro estocadas en diferentes partes del cuerpo y golpes en la cabeza, propinados con una pala, a Walter Daniel Palacios López, de 22 años, el pasado once de octubre, en Waspam Norte.
Juez Sexto Penal, Rosario Altamirano, tipificó el caso como parricidio, al comprobarse el vínculo amoroso entre la acusada y la víctima.
La tarde de ayer le fue leída la condena únicamente a Ruiz Méndez, la autora del delito, porque el otro condenado, calificado de coautor, no fue llevado al despacho judicial, según se dijo porque el Sistema Penitenciario envió una circular, informando que no tenían suficiente personal, debido a que tenían una actividad en La Modelo y solamente llevarían a los reos que tenían audiencias pendientes.
NO HUBO CONFORMIDAD
Los familiares del fallecido dijeron estar conformes con la condena, pero aseguran que 20 años no son suficientes. “Estamos conformes, pero fue muy poquito, aunque no es suficiente pero está bien”, dijo José Luis López Martínez, hermano de la víctima.
La fiscal Magda Matus también se mostró inconforme con la condena.“Considero que no hubo mucha consideración (de parte de la judicial) fueron muy pocos esos años, habíamos solicitado la pena máxima de 25 años”, señaló.
En el expediente judicial constan las fotografías de la víctima, donde muestra el rostro desfigurado y las estocadas en diferentes partes del cuerpo, así como también el momento en que fue sacado de la letrina, donde lo enterraron sin ropa y envuelto en una sábana, bajo siete metros de tierra y basura, para colocar al final unas maceteras que borraban toda evidencia criminal, quedando únicamente como un “jardín” en el patio de la vivienda, ubicada en Waspam Norte, donde fue exhumado el cadáver diez días después de ocurrido el asesinato.

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