El desorden del tráfico
Marco A. Mayorga L.
LA PRENSA a diario coopera, fotografiando, dibujando y señalando decenas de malas maniobras con información detallada. Es tiempo de solucionar el desorden del tráfico, hacer cosas diferentes y efectivas. Que el alcalde, jefe de Policía y Ministerio de Transporte de cada ciudad convengan una reunión de trabajo para resolver el flujo del transporte; se reúnan en un automóvil y recorran las calles y las carreteras de alrededor. Se sorprenderán del caos en el flujo del tráfico y de la falta de coordinación de medidas sencillas y económicas que contribuyen a la anarquía.
Me imagino que en esta reunión se atribuirán y se responsabilizarán entre ellos. Dirán cosas como: “Es por no existir parada de buses; es por no haber parada de taxis; es por falta de acera aquí; es porque no cooperan los choferes; es porque no hay semáforos; es por falta de infraestructura; es porque no tengo presupuesto; es porque la Policía no actúa con firmeza y mal utiliza los escasos recursos encontrando e inventando las malas maniobras discrecionales” (desconozco otro país que multa la mala maniobra discrecional pues significa corrupción; las faltas son específicas)
Conversando individualmente con las autoridades observo que nadie tiene ni asume la responsabilidad total; el problema se aborda en parte y al poner las diferentes decisiones juntas, existe descoordinación y falta de sensatez ante cosas simples y sencillas.
No reaccionar efectivamente está perturbando y promoviendo formas de manejo contrarias a toda lógica y estándares mundiales, basta el ejemplo de Carretera a Masaya, de tres carriles, donde el carril izquierdo se usa para tráfico lento. A muchos les vendrán a la mente ejemplos sencillos y absurdos que confirman que el flujo del tráfico en Nicaragua contiene prácticas que favorecen al desorden y al congestionamiento; que nos ha llevado a un círculo vicioso de estanco e incompetencia de las autoridades.
Entonces, pienso que el alcalde Herty Lewites, el comisionado Edwin Cordero, y el ministro Pedro Solórzano, se deben reunir en un solo automóvil y durante dos o tres días, sin llamar la atención, circular a diferentes horas por toda Managua, hasta el Km. 14 de Carretera a Masaya, hasta el INCAE en Carretera Sur, hasta el desvío a Tipitapa y hasta cerca de Ciudad Sandino. La agenda única: oportunidades de ordenar el tráfico de Managua. Seguro confirmarán el caos, se procurarán, se animarán y tomarán decisiones coordinadas definitivas que serán bien vistas.
El resultado de esta reunión de trabajo haría historia y sería apoyada por todos los medios de comunicación. Sería un excelente intento en la búsqueda de soluciones efectivas que han esperado muchos años. Definitivamente crearía una conciencia colectiva de apoyo y cooperación.
Estas mismas acciones podrían imitarse en el tema de la basura, en el desorden de las vías públicas y otras actividades básicas de nuestras ciudades. Hoy el desorden y la basura son aspectos negativos que no ayuda a la construcción de la calidad de vida mínima, ni contribuye a la promoción de la inversión.
No es posible continuar en el teatro del absurdo y viendo la misma película que nos entierra en el desorden; es momento de acciones creativas que permitan colocar a Nicaragua en la carretera del progreso, demostrar que por nuestro esfuerzo podemos avanzar y solucionar aspectos tan básicos. Luego, muchas cosas, vienen por añadidura.
El autor fue Presidente de la Cámara de Comercio de Nicaragua.

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