El Papa Juan Pablo II y el capitalismo
Tomasz Teluk AIPE
VARSOVIA.- al examinar la obra del Papa Juan Pablo II encontramos algunas de las más fuertes muestras de apoyo a la economía de libre mercado por parte de la Iglesia Católica desde que León XIII publicó Rerum Novarum en 1891.
El pontífice pudo haber visto o no la nueva película de Mel Gibson, pero cada día más y más filósofos sugieren que leyó La acción humana de Ludwig von Mises y que esa extraordinaria obra del economista austriaco influyó al Papa en partes de su libro La persona actuante. La crítica del Papa al gobierno burocrático se parece mucho a la “burocracia” denunciada por Mises. El “personalismo” filosófico del Papa también es muy parecido al de la Escuela Austriaca y se basa en la misma tradición de Aristóteles y Santo Tomás.
Polonia y el movimiento Solidaridad se convirtieron en símbolos de la libertad durante y después de la caída del comunismo en 1989. Paralelamente, las enseñanzas de Juan Pablo II han significado un cambio en el pensamiento social de la Iglesia Católica. Su encíclica Centesimus Annus y su libro La persona actuante ofrecen al creyente la mejor oportunidad de aprender el papel humano en la sociedad y en la economía.
El colapso del comunismo se logró de manera pacífica en casi todas partes. El origen de la derrota del sistema socialista fue la ineficiencia económica. La sociedad rechazó la utopía de Karl Marx. La encíclica Centesimus Annus, escrita en 1991, surgió como un claro rechazo del colectivismo, de la teoría de la alienación del trabajador y del estado benefactor.
Juan Pablo II nos recuerda que los derechos de propiedad son derechos naturales. También recalca el significado de la libertad de la acción humana y de la libertad en las actividades económicas de la gente. El Papa describe el cambio en la economía global. La riqueza ya no está atada a las tierras, a los recursos naturales ni al capital. Los conocimientos, la tecnología y la habilidad son elementos importantes en las fortunas de hoy en día.
Sobre la ética, Juan Pablo II describe el contexto social del empresario innovador. El individuo, el empresario satisface las necesidades de la sociedad y el libre mercado es la manera más efectiva de utilizar los recursos. En Centesimus Annus, el Papa se refiere a la economía empresarial, a la economía de mercado y a la libre economía. Escribe que el libre mercado es la mejor manera de promover el bienestar de las familias. Pero el Papa también critica el materialismo y el consumismo como ajenos a los valores cristianos. Dice que la utilidad no es la única meta económica. El crecimiento de la empresa es la principal señal de buenas condiciones económicas, pero el individuo debe ser el elemento más importante en las actividades económicas.
El Papa da muestras de su profundo conocimiento económico. Para él, el capitalismo de libre mercado es el antídoto del fracasado socialismo. Para ser justos, el capitalismo se debe basar en la ética cristiana. Juan Pablo II mantiene que la democracia tiene muchas fallas: los políticos a menudo trabajan para ellos mismos y no en beneficio de la gente. Critica el concepto del Estado benefactor. El intervencionismo y la burocracia despojan a la gente de su propia responsabilidad y promueven la exagerada regulación del mercado. El Estado benefactor desperdicia la energía humana y frustra la creatividad. La burocracia sirve a los burócratas, no a la sociedad.
¿Cuál es la función del Estado? El lector detecta que las ideas del Papa son muy parecidas a la concepción clásico-liberal del Estado. La actividad económica no es efectiva sin instituciones. El fin principal del Estado es garantizar las leyes para asegurar la libertad y los derechos de propiedad de los individuos. El Papa permite alguna intervención estatal, pero su diálogo sobre liberalismo es revolucionario dentro del pensamiento social católico.
Desde que Juan Pablo II fue elegido, el pensamiento social católico ha desarrollado un mayor enfoque hacia la persona humana como individuo libre y muestra que la persona se realiza mejor en un ambiente donde actúa libremente, es decir, en una economía de mercado. La única limitación a la libertad es la conciencia o la moral.
El autor es periodista polaco y analista de TechCentralStation.com
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