Capital haitiana en el caos
AP
PUERTO PRINCIPE.- Los extranjeros trataban el miércoles de escapar de Haití, algunos protegidos por infantes de marina estadounidenses y otros por sí mismos, al tiempo que los saqueos se generalizaban en la capital.
El canciller francés, Dominique de Villepin, instó a la creación “inmediata” de una fuerza civil internacional para reestablecer el orden en Haití, donde los rebeldes que han ocupado la mitad del país amenazan con atacar Puerto Príncipe.
La declaración se produjo poco después de que el presidente estadounidense, George W. Bush, dijo que su gobierno instaba a la comunidad internacional a proporcionar una “fuerza de seguridad” sólida en Haití, mientras los Estados Unidos y sus aliados continuaban buscando una solución política.
El aparente consenso para enviar fuerzas de pacificación pareció formarse poco después de que la coalición opositora anunció el miércoles su rechazo de un plan auspiciado por varios países que contemplaba la permanencia del presidente Jean-Bertrand Aristide en el gobierno con facultades reducidas.
Aristide había aceptado la propuesta el sábado, pero la oposición dijo que “es absolutamente necesario que la comunidad internacional acompañe al país en su búsqueda de un mecanismo que permita la salida oportuna y pacífica” de Aristide.
FRANCIA SEÑALA A ARISTIDE
La declaración emitida por De Villepin condena a Aristide por la crisis y da a entender que debe renunciar.
“Por lo que atañe al presidente Aristide, él tiene una grave responsabilidad por la actual situación’’, dijo el canciller. “A él le corresponde sacar las conclusiones dentro del parámetro de la ley. Es su decisión, es su responsabilidad’’.
Entretanto, en Puerto Príncipe militantes leales al presidente colocaron docenas de barricadas llameantes en muchas carreteras de la ciudad y en las que conducían al aeropuerto, presuntamente para impedir el paso de los rebeldes que se levantaron contra Aristide el 5 de febrero y ahora controlan la mitad del país.
Pero grupos de militantes comenzaron a robar y saquear el miércoles a los que se acercaban a las barricadas, utilizando pistolas y piedras para obligar a los automóviles a detenerse y luego registrarlos agitadamente. Al concluir el registro, muchos salían del automóvil portando carteras de mano, valijas y teléfonos móviles.
FRENADA AVANZADA HACIA CAPITAL
El líder rebelde Guy Philippe dijo que sus fuerzas retrasarán temporalmente el ataque a la capital del país para ver si el presidente Jean-Bertrand Aristide cede a la presión y renuncia.
Philippe dijo a The Asssociated Press que quiere “darle una opción a la paz’’.
Con casi 5,000 combatientes, las fuerzas de Philippe ya controlan más de la mitad del país y en los últimos días han dicho que atacarían Puerto Príncipe.
“Estamos preparados. Tan sólo queremos darle una oportunidad a la paz’’, dijo. “Estamos dispuestos a hablar con cualquiera. La única persona en el país que no quiere es el señor Aristide’’.
DUDOSO LIDERAZGO
Con un movimiento rebelde que domina ya la mitad del país, encabezado en parte por haitianos acusados de violaciones a los derechos humanos, el estancamiento en las negociaciones causó alarma en la comunidad internacional. Los rebeldes acusan a Aristide de haber permitido la corrupción, de no haber ayudado a los pobres y de haber suprimido la oposición por medios brutales.

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