MIéRCOLES 25 DE FEBRERO DEL 2004 / EDICION No. 23373 / ACTUALIZADA 02:30 am





EL HUMOR DE




De las amnistías ¡líbranos Señor!

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Hugo J. Vélez Astacio
hvelezastacio@hotmail.com

Un espectro domina el ambiente político de nuestra Nicaragua. La aprobación de una amnistía. La realidad del momento es de angustia y muerte por encargo a sicarios. La libertad de expresión se convulsiona ante otro golpe que pretende callarla.

¿Es hoy un presente de desesperanza? Los delincuentes y ladrones se sonríen ante el dominio de un Poder Judicial administrado por jueces y magistrados que son hijos de un pacto nefasto y que velan ante todo por los intereses de sus padrinos políticos que son los caudillos acusados por corruptos, de ladrones, piñateros y violadores. La figura que representa la justicia partidaria, sin velo ve inocentes a los nefastos rojos y a los rojos con negro. Y la fiesta continúa.

¿Y los “padres de la Patria”? Al tamal mayor amnistía quieren dar, sin importarles que ese caudillo cometió fraude, lavado de dinero, robo y otros muchos delitos comunes más en perjuicio del pueblo y de Nicaragua entera. Por medio de una amnistía se pretende tirar al olvido tanto latrocinio, depredación y despojo de los bienes públicos. Ante hechos tan punibles, viles y ruines, el porvenir de sombras está cubierto. ¡Oh! Qué horror. La historia se repite.

Veamos. Un 21 de febrero del año de 1934, o sea hace 70 años, un cobarde, traidor, dictador y asesino en un complot orquestado por él ante sus ansias de poder quiso callar la protesta y la gesta del general Agusto César Sandino, héroe defensor de la soberanía nacional, mandando a matarle, asesinándole a él y a sus lugartenientes, generales Estrada y Umanzor, sin más razón que la sed, codicia y voracidad de poder. Los asesinos confesos, un grupo de 14 guardias y con él (Anastasio Somoza García) 15. “Es por eso que yo, en mi calidad de Comandante de la Guardia Nacional, ordené su ejecución. Fue por esa razón que mis hombres lo capturaron y lo ejecutaron. Lo hicimos por el bien de Nicaragua”. Mas pretendiendo llevar al olvido, los desde entonces famosos “padres de la Patria”, siete meses después publicaban en La Gaceta No. 206, un 13 de septiembre, el decreto de amnistía para todos los implicados en el asesinato del general Sandino, bajo las razones de hacer prevalecer la paz y la concordia entre los nicaragüenses, que son las mismas razones que hoy los diputados arnoldistas aducen para decretar una amnistía a fines de liberar a Arnoldo Alemán y así justificar el robo, el fraude, el lavado de dinero y demás delitos comunes cometidos por su caudillo jefe y resto de funcionarios públicos que durante la administración del Arnoldo Alemán hicieron gala como buenos mafiosos. La población nicaragüense de manera casi unánime rechaza la amnistía, y la considera una burla, que no debe permitirse por ser una vergüenza que no debemos cargar. Suficiente daño hemos sufrido para permitir una amnistía más. Hemos aprendido a no olvidar.
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