MIéRCOLES 25 DE FEBRERO DEL 2004 / EDICION No. 23373 / ACTUALIZADA 02:30 am





EL HUMOR DE




Los verdaderos traidores a Nicaragua

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Hortensia Rivas Zeledón

Hoy, 25 de febrero del 2004, se cumplen 14 años del triunfo electoral de la democracia sobre el totalitarismo sandinista. En esta fecha es oportuno recordar que fue el régimen liberal somocista el que introdujo en Nicaragua la corrupción y el robo como forma de gobierno. Pero en esa época había en el país y entre los políticos democráticos una gran reserva moral y se creía que bastaba derrocar al somocismo para que hubiera una administración pública honrada y democrática. Sin embargo el somocismo fue sustituido por una camarilla codiciosa y desesperada por salir de pobre, con el agravante de estar impregnada de una ideología totalitaria y guerrerista.

Suprimieron todos los derechos y libertades, se adueñaron de cuanta propiedad se les antojó, impusieron una economía estatista que frenó el desarrollo económico y llevó al país entero a un retroceso en todos los campos del que todavía no hemos podido salir.

Tantos atropellos y violaciones a los derechos humanos empujaron a una parte de la población a elegir la lucha armada y se desencadenó una guerra civil que llenó de luto y dolor a los hogares nicaragüenses.

En agosto de 1987, Daniel Ortega firmó con los otros presidentes de Centroamérica los acuerdos de Esquipulas II para la pacificación de la región, y se comprometió a dialogar con los dirigentes de los partidos de oposición que existían en el país. Pero al venir aquí dijo que esos partidos solos no valían nada y que primero debían ponerse de acuerdo. Así fue que los partidos llegaron a un acuerdo alrededor de 17 reformas a la Constitución para democratizar el país. Luego vino la presión internacional para adelantar las elecciones y celebrarlas el 25 de febrero de 1990 y los partidos democráticos formaron la Unión Nacional Opositora (UNO), mientras otros civilistas formaron una organización para promover el voto cívico y la participación ciudadana.

En agosto de 1989 el directorio del organismo Vía Cívica dio su primera conferencia de prensa y propuso al pueblo el camino del civismo como la mejor salida del totalitarismo, y de la guerra hacia la paz y la democracia. Y con el lema “tu voz vale, tu voto decide” se motivó a los jóvenes, a las madres y a toda la población para que se inscribieran y posteriormente con su voto hicieran posible el cambio que el país necesitaba.

El directorio de Vía Cívica lo integraron Carlos Quiñónez Torres, Gilberto Cuadra, Sofonías Cisneros, Edmundo Zúniga, Hortensia Rivas, Jerónimo Sequeira, Donald Chávez, Sergio Roa y Joaquín Mejía (quien murió en mayo de 1990 por un tumor cerebral ocasionado por una golpiza que le propinaron las fuerzas tenebrosas, en 1988, en los escombros de Managua)

En Vía Cívica se trabajó con mística con el único propósito de cambiar la forma de gobernar y hacer política en el país. Pero no todos los líderes de la UNO querían lo mismo; muchos concejales y diputados abandonaron sus partidos y se hicieron del entorno de Arnoldo Alemán junto con otros que vinieron del exilio a cobrar el lucro cesante, y que igual que la cúpula sandinista se enriquecieron de la noche a la mañana a costa de la miseria y del hambre del pueblo.

Esos políticos hombres y mujeres inescrupulosos, carentes de moral y vergüenza son los verdaderos traidores. Con su mal ejemplo son los responsables del vacío de valores que hay en la población y son una rémora que no permite al país avanzar hacia la democracia y el desarrollo.

La autora es directiva del Partido Conservador.
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