Alex y Jeter, duelo de egos
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Alex Rodríguez mientras entrena en Tampa, Florida.
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Edgard Tijerino M. edgard.tijerino@laprensa.com.ni
Ahí están Alex Rodríguez y Derek Jeter en Tampa, en la cima de la montaña, mirándose de reojo, tomando distancia, con sus “egos” agitados.
Vamos, algo así como Aquiles y Héctor con el mismo uniforme, pero con la rivalidad creciendo y, por supuesto, el interés de demostrar quién es el mejor.
Ambos están en pie de guerra, y uno se pregunta: ¿qué tan peligroso es eso para el futuro inmediato del equipo?
Seguramente, un rebelde por naturaleza y capaz de mover montañas como Reggie Jackson, diría: eso es bueno para los Yanquis.
Y es que un Reggie tan explosivo como triunfante, estuvo con los conflictivos y dominantes Atléticos de Oakland, y perteneció también al zoológico del Bronx, por lo tanto, sabe muy bien, que una casa club cargada de “celos profesionales”, no produce amigos, aunque sí equipos campeones.
“Lo que se exige –decía Billy Martin– es que una vez que se cruza la raya de cal y se entra al terreno, los problemas deben quedar atrás. De esa forma, la suma de individualidades, asegura un gran rendimiento colectivo”.
Y de eso están claros Rodríguez y Jeter.
Como latino, Alex es más abierto, más espontáneo: “Nuestra gran amistad se fracturó después de unas declaraciones mal interpretadas que di en el 2001, cuando firmé el gran contrato con Texas, y pese a esfuerzos como visitarlo en su casa en Tampa, no hemos vuelto a ser los hermanos que éramos”, admite.
Jeter por su parte, más político, asegura “no hay ninguna dificultad, todo se encuentra en el lugar correcto entre nosotros”.
Alex habló en el 2001, cuestionando el liderazgo de Jeter con los Yanquis, y diciendo que la diferencia de poder entre ellos, impediría que su amigo consiguiera un salario tan elevado. “Él batea de segundo, no tercero o cuarto”, agregó en esa ocasión.
Comprendiendo el alcance de lo expresado, Alex intentó entrar en explicaciones, pero Jeter prefirió meterlas en el congelador y como dice la canción, “la distancia entre los dos fue cada día más grande”.
¿Y qué dice el jefe Steinbrenner? “Espero que no se produzcan controversias que los alteren”, ha advertido con firmeza quien coloca los billetes en el bolsillo de los involucrados.
El pugilato entre Barry Bonds y Jeff Kent nunca afectó a los Gigantes. Produjo fieras batallas por el título de Mas Valioso, y eso sería lo más saludable para estos Yanquis que pretenden regresar al trono.
Hoy, los dos superastros, se han reunido en el mismo line-up, y Rodríguez, aunque “perdió el round de desplazamiento” aceptando pasar del short a la tercera base, se ha convertido como Reggie en su momento, en la figura cumbre de los Yanquis, como hombre en el terreno y como factor comercial.
Jeter, sin admitirlo, siente cierta picazón.
¿CÓMO FUNCIONARÁN?
Las proyecciones de Derek Jeter según los analistas de The Sporting News son las siguientes para el 2004: conectará 170 hits en 568 turnos con 14 jonrones, 63 empujadas, 21 robos y 60 pasaportes registrando .299 de promedio. Limitado a 482 turnos en el 2003, después de 644 en el 2002, Jeter conectó 10 jonrones y remolcó 52 carreras con .324 de average.
Alex en tanto está considerado como un bateador de 185 hits en 613 veces al bate, con su tercera temporada de 50 jonrones y 133 empujadas, 15 robos y 89 boletos, un gran factor a la ofensiva. Defensivamente como antesalista, veremos qué provecho saca de las enseñanzas.

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