MIéRCOLES 25 DE FEBRERO DEL 2004 / EDICION No. 23373 / ACTUALIZADA 02:30 am





EL HUMOR DE




Grafitis

Róger Barberena Garay

Grafitis, rótulos, cosas extrañas, productos de alucinaciones, efectos de droga, mensajes diabólicos, señales amorosas, identificaciones de zonas de grupos juveniles, músicos, artistas, cosas ilegibles. ¿Artes plásticas?

Están llenando, manchando toda la capital. Usted instala un rótulo costoso, bonito, pinta su casa, oficina, muro y a los pocos días aparecen los mensajes esprayados con gran agilidad y perfectamente terminados. Me sorprende la perfección de estos rótulos, la agilidad para utilizar el espray, hasta pequeñas comillas.

¿Por qué tanta pasividad de parte de la gente? ¿A quién corresponde frenar este atropello de la juventud. A ésta yo la respeto mucho porque también fui joven y hacía travesuras, pero creo que tenemos que parar esto para no terminar como Nueva York, donde todos los trenes del metro son manchados, un rótulo sobre otro, en fin todo un mural de mensajes indescifrables. Pero un día apareció un alcalde italiano e impuso una ley federal: un año de cárcel sin derecho a abogado y se terminaron los rótulos y hoy Nueva York está bonita. El alcalde de Nueva York dijo que actuó así porque los jóvenes comenzaban a rotular los autos más caros de la ciudad, y se decía que en Nueva York un artista de éstos le rotuló las nalgas a una bella mujer que se lucía en tanga en la calle 42.
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A Tomás Borge

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