MARTES 24 DE FEBRERO DEL 2004 / EDICION No. 23372 / ACTUALIZADA 02:30 am





EL HUMOR DE




Los que se quedaron sin Oscar

Foto  
. Alfred Hitchcock y Martin Scorsese no ganaron nunca esa distinción

 

Manuel Carretero
EFE

II PARTE
Tras la década de los treinta, donde los productores eran los amos del negocio, pasó el testigo a los cuarenta a Walt Disney, omnipresente gracias a los cortos de sus dibujos, que se emitían antes de cada película.

Los cincuenta fueron los del cine como gran espectáculo (Ben Hur, de William Wyler, fue galardonada con 11 Oscar en 1959), con el color, el vestuario y la aparición del glamour como parte importante de las películas.

Los sesenta fueron para las bandas sonoras y los grandes musicales —como West side story, de Robert Wise, que obtuvo diez estatuillas en 1961— mientras que los setenta y los ochenta supusieron la reivindicación de la figura de los directores, con la irrupción en los Oscar de nombres como Francis Ford Coppola, (El padrino, Apocalypse now); Woody Allen (Hannah y sus hermanas), Steven Spielberg (En busca del arca perdida, E.T. El extraterrestre), o George Lucas (La guerra de las galaxias).

Los noventa fueron los años de las nuevas tecnologías aplicadas al cine, es decir que las películas con efectos especiales se apoderaron de las candidaturas.

EL ESPECTÁCULO DE LA CEREMONIA

De igual forma, la ceremonia en sí ha pasado a convertirse en todo un espectáculo, sobre todo a partir de 1989, cuando se encargó su presentación al actor Billy Crystal, después de comprobarse el alarmante descenso de audiencia que había tenido en años anteriores.

Desde entonces, Crytal ha ejercido de maestro de ceremonias de la fiesta del cine norteamericano en siete ocasiones, la más reciente en la edición del 2000, y es tal vez el más querido por el público.

Su antecesor, el cómico Steve Martin, no salió muy bien parado con sus bromas acerca de algunos compañeros de profesión presentes en la sala en una ceremonia muy tensa por la guerra de Irak.

Pero para salidas de tono, las del recientemente fallecido Bob Hope, presentador durante muchos años de la ceremonia de los Oscar, que llegó a ser abucheado en 1970 por un comentario muy poco afortunado, que hacía referencia a la raza de uno de los candidatos, el indio Chief Dan George: “Dan George está muy bien en la película, pero ¿no podían haberle dado ese papel a un americano?”

Sin embargo, el legendario Hope hizo reír durante años al público de los Oscar con comentarios del estilo de: “Hollywood es el único lugar del mundo en el que uno puede esperar en la piscina de su casa a que llegue su jefe para pedirle mejoras laborales” (1959). Y otra que liga bien con la actualidad: “Los que no habéis ganado el Oscar, estad tranquilos: todavía os podéis presentar a gobernador del Estado”( 1969).

Billy Cristal, tal vez en un postrero homenaje a Hope, declaró tras aceptar la presentación de los Oscar de este año que “como no me decidí a ser candidato a gobernador de California —como Arnold Schwarzenneger— ésta me parecía una buena opción”.

El humor debe estar presente en un ceremonia en la que hay muchos perdedores, por eso Hollywood, tan atento a lo políticamente correcto, cambió la fórmula para anunciar los premios “And the winer is...” (Y el ganador es...) por la de “And de Oscar goes to...” (Y el Oscar va para...)

En la primera entrega se dieron quince estatuillas; en la segunda se redujeron a siete, y desde entonces los premios han ido creciendo poco a poco hasta los 24 que se entregarán el 29 de febrero: Mejor película, Dirección, Actor principal, Actor secundario, Actriz principal, Actriz secundaria, Película de animación, Guión adaptado, Guión original, Dirección artística, Fotografía, Vestuario, Documental, Documental corto, Película en lengua no inglesa, Maquillaje, Montaje, Banda sonora, Canción, Cortometraje, Cortometraje de animación, Sonido, Edición de sonido y Efectos especiales.

ESTRELLAS SIN OSCAR

Y es que, tanto para la industria como para los intérpretes, el hecho de ser candidato ya es un premio, porque la competencia es muy dura. Para consuelo de muchos, baste recordar que genios de la dirección como Alfred Hitchcock o Martin Scorsese no hayan ganado nunca un Oscar.

Scorsese todavía está a tiempo de conseguir su premio, pero parece increíble que Hitchcock se quedara sin estatuilla tras ser candidato en cinco ocasiones: Rebeca (1940), Náufragos (1944), Recuerda (1945), La ventana indiscreta (1954) y Psicosis (1960).

Para reparar este tipo de injusticias, durante los últimos años es habitual que la Academia premie con un Oscar de honor a figuras olvidadas. Este año le toca el turno al director Blake Edwards, “en reconocimiento por el legado de trabajo dejado en la pantalla como guionista, productor y director”.

El director de cintas como Días de vino y rosas y Desayuno con diamantes, además de la serie de comedias centradas en el inspector Clouseau y la Pantera Rosa, tan sólo ha recibido una candidatura al Oscar en toda su carrera, en 1982, por su trabajo como guionista en Víctor o Victoria, comedia que interpretó su esposa Julie Andrews.

Edwards se convierte así en el último receptor de este premio de honor que no es anual y que a lo largo de su historia ha sido otorgado a otros talentos del cine como Greta Garbo, Gene Kelly o Peter O’Toole.

El caso de Paul Newman es significativo. Recibió el Oscar en 1987, a sus 62 años, por su interpretación del apostador de billar Fast, Eddie Felson en la película de Scorsese El color del dinero. Curiosamente, el reconocimiento le llegó un año después de haber recibido un Oscar honorífico por toda su carrera, por lo que, en un acto de coherencia, Newman no acudió a recogerlo.

En cualquier caso, la lista de actores de relevancia que ni siquiera han sido candidatos al Oscar es larga, y entre ellos figuran: Josehp Cotten, Peter Cushing, Glenn Ford, Rita Hayworth, Raúl Julia, Christopher Lee, Jerry Lewis, Peter Lorre, Fred MacMurray, Vera Miles, Marilyn Monroe, Kim Novak, Marueen O´Hara, Vincent Price, Edward G. Robinson, Robert Taylor o Eli Wallach.

En el extremo opuesto, están quienes ganaron el Oscar y lo rechazaron con caras destempladas, como el actor George C. Scott, quien tras conseguirlo en 1970 por Patton, explicó: “Los actores no deberíamos vernos forzados a hacer campaña en favor propio y en contra de otros. Además, las ceremonias son un desfile de carne de dos horas de duración, y todo por motivos económicos”.

En su estela figuran grandes actores y directores que, sin dar explicaciones, nunca acudieron a las ceremonias de entrega, como John Ford, Katherine Hepburn, Glenda Jackson o, más recientemente, Sean Penn.

Otros no pudieron acudir a recogerlo, como le ocurrió en 2003 a Roman Polanski, mejor director por El pianista, quien no voló a Hollywood ante el temor a ser arrestado, ya que la policía de EE.UU. lo acusa de un delito sexual cometido en 1977. Cinco meses después de la ceremonia, su amigo Harrison Ford le entregó en Francia al director polaco su estatuilla.

LOS MÁS PREMIADOS

Katherine Hepburn, fallecida en 2003, es la actriz que más Oscar ha conseguido en toda su historia: cuatro (en 1933, 1967 y 1982), un récord todavía no superado por nadie, ni hombre ni mujer, aunque Jack Nicholson (tres Oscar) se le acercó en la 75 edición al batir su propia marca con su duodécima candidatura gracias a A propósito de Schmidt, con la que se convirtió en el actor masculino que más veces ha aspirado a este galardón.

Hepburn sí fue superada en candidaturas por otro monstruo de la interpretación de todos los tiempos: Meryl Streep, quien en la 75 edición sumó su decimotercera candidatura.

Además, la mítica intérprete consiguió estos honores durante 48 años de carrera y a Streep -ganadora de Oscar como mejor actriz por “La decisión de Sophie” (1982) y como mejor secundaria por “Kramer contra Kramer” (1979)- sólo le ha llevado veinticuatro superar la cifra.

No obstante, el récord de candidaturas lo tiene el imbatible Walt Disney, que acumuló 59 en toda su carrera.

Con tres Oscar en sus respectivas carreras están figuras como Ingrid Bergman, Walter Brennan, Frederic March, Spencer Tracy, y Jack Nicholson, superados por el director John Ford, que fue galardonado en cuatro ocasiones (1935,1941, 1950 y 1952).

Entre los premiados con dos “Oscar” hay también varias leyendas del cine, como las hermanas Olivia de Havilland y Joan Fontaine, Bette Davis, Louise Rainer, Susan Hayworth, Glenda Jackson, Shelley Winters, Vivien Leigh y Jodie Foster, y los actores Gary Cooper, Marlon Brandon, Jack Lemon y Peter Ustinov.

Los actores más jóvenes que alcanzaron un “Oscar” fueron Shirley Temple, en 1935 a los seis años de edad; Jackie Cooper, en 1930, a los nueve años, Tatun O,Neil, en 1973, con diez años, y Ana Paquin, en 1994 con 11 años.

Hasta 1940 no se hizo entrega de un Oscar a una persona de raza negra, que recayó en Hatti McKamiel, por su papel en “Lo que el viento se llevó”, aunque hubo que esperar hasta 2000 para que fuese entregado en la categoría de mejor actriz, en la persona de Halle Berry. El mismo año lo consiguió Denzel Washington como actor principal, treinta años después de su antecesor, Sindey Poitier.

La película que más Oscar recibió fue “Ben Hur”, de William Wyler, galardonada con 11 en 1959, marca que igualó “Titanic”, de James Cameron, en 1994, que de paso consiguió el récord de candidaturas de la historia de los premios, con 14.

Curiosamente, el récord negativo en los Oscar lo tiene un grande de Hollywood, Setven Spielberg, quien en 1985 acumuló 11 candidaturas con su película “El color púrpura” y no consiguió ninguna estatuilla. Spielberg se resarció con “La lista de Schindler”, con 7 estatuillas: a la mejor película, director, guión adaptado, dirección artística, partitura original, fotografía y montaje.

Al fin y al cabo, todos los grandes, salvo contadas excepciones, tienen su reconocimiento en los Oscar. Como dijo Orson Welles cuando agradeció el Oscar Honorífico que le dieron en 1970: “Al público, espero que entiendan que este premio significa mucho para mí porque no son ellos los que me lo conceden, y mucho menos los críticos”.
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