Homenaje póstumo a mi inolvidable tío
La ciencia médica está de duelo, el primero de febrero del corriente año, a eso de las 6:30 de la mañana, después de haber recibido la sagrada comunión durante 15 días de manos de monseñor Amado Peña y el presbítero Oswaldo Tijerino Guerrero, en su lecho de enfermo, entregó su piadosa alma al Padre de la gloria, cuando cumplía 93 años de vida, el destacado médico capitalino Alejandro de la Cruz Borgen Hernández.
Su sensible fallecimiento causó gran consternación en la sociedad médica, en la honorable familia Borge Quintana. Alejandro de la Cruz nació en Catarina un 3 de mayo de 1911, sus progenitores fueron don Enrique Borge Quintanilla, según la historia descendiente de los fundadores del pueblo de Catarina, y doña Carlota Hernández de Borge.
Estudió primaria en el Instituto Pedagógico de los hermanos cristianos, y secundaria en el Colegio Ramírez Goyena. Su estudio profesional: un año en la extinta Universidad de Oriente Mediodía en Granada, y concluyó en la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua (UNAN) de León. Sus prácticas de servicio social las realizó en el Hospital de Bluefields. Cuando obtuvo su título de médico y cirujano viajó a Estados Unidos, e ingresó a uno de los prestigiados hospitales de Nueva York para sacar un postgrado en Ortopedia y traumatología, siendo el primer médico graduado en esta noble especialidad en Estados Unidos, y fue el fundador del famoso Centro Médico en la capital.
El doctor Borge Hernández contrajo matrimonio con la señorita de la sociedad leonesa Silvia Quintana Orozco. De este matrimonio nacieron: Alejandro, Lepoldo, Silvio, Álvaro, Noel, Carlota, Carmen María e Irene Borge Quintana.
Aníbal Gallegos Borgen

|