Tres seguían a Guadamuz
Elízabeth Romero elizabeth.romero@laprensa.com.ni
La familia del asesinado periodista Carlos José Guadamuz Portillo solicitó ayer a la Policía Nacional, profundice en las investigaciones para determinar si existe o no una tercera persona que habría sido vista junto a William Hurtado y Luis Alfredo García, el pasado 26 de enero en los Pollos Tip Top, en la entrada de Las Colinas.
Aparentemente, la presencia de estas personas en el local donde se encontraba el periodista lo habría atemorizado, hasta el punto de solicitarle apoyo a su chofer Ernesto Barrera Peña.
“Acompañame a salir, porque estos majes son peligrosos”, refirió su hijo Carlos Guadamuz De Castro, que habría manifestado su progenitor a su conductor. Esto hace suponer a la familia que estas personas eran conocidas suyas.
El hijo del periodista asesinado reveló que ayer transmitieron esta nueva versión a las autoridades de la Dirección de Auxilio Judicial (DAJ), de la Policía Nacional, para que profundice sobre estas pesquisas.
En un inicio, el ex chofer de Guadamuz, Ernesto Barrera Peña, reconoció ante la Policía a Hurtado y García, como las personas que ingresaron a ese local. Pero aparentemente este último dato no fue proporcionado, dijo Guadamuz hijo.
Además, según la versión policial, estas dos personas se movilizaban en un carro sedán, color gris, que días antes había tratado de embestir al automóvil en que se movilizaban Guadamuz y su conductor.
POLICíA NO SABE DE TERCER HOMBRE
Esta es la misma versión con la que sigue contando la Policía, expresó por su parte el jefe de Relaciones Públicas de esa institución, comisionado Marlon Montano. El funcionario añadió que siguen en la búsqueda del vehículo gris, que aún no localizan.
El Fiscal de la República, doctor Julio Centeno Gómez, manifestó que en el transcurso de las investigaciones han efectuado una serie de requerimientos a la Policía Nacional para ampliar las pesquisas, o hacer verificaciones en el laboratorio. Sin embargo, el funcionario prefirió no detallar de qué se ha tratado.
“DANIEL NO ES EL FSLN”
Después de dos semanas de ocurrido el crimen perpetrado por William Hurtado García, en contra de Carlos Guadamuz, su hijo Carlos espera que los tres imputados en el caso sean condenados, pero consideró que difícilmente las investigaciones pasarán más allá.
Para que los autores intelectuales sean castigados, estimó, dependerá de la Policía y de los testigos, que de existir deberán vencer el temor de hablar.
Guadamuz De Castro rechazó que sus acusaciones que lanzó desde un inicio del crimen, en contra del secretario general del Frente Sandinista y el candidato a alcalde por ese partido, Dionisio Marenco, sean en contra del partido.
“Hay que diferenciar, Daniel no es el FSLN, es una persona”, apuntó Guadamuz hijo.
SHELIM: “LOS GOLPES QUE TIENE EN LA CARA SON MÍOS”
Un poco más sereno, pero con la rabia que le provoca la pérdida de su padre, Shelim Guadamuz, de 16 años, recordó que ese fatídico 10 de febrero, el periodista aún forcejeó con su agresor. Después que el asesino lo divisó cuando descendía de su carro, se levantó de donde estaba sentado en una jardinera, frente a las instalaciones del Canal 23 (Canal de Noticias de Nicaragua), y se fue directamente hacia su víctima.
Hurtado empezó a disparar con el revólver marca Taurus, calibre 38, que escondía entre un periódico, mientras Guadamuz trataba de defenderse, es por eso que una de las balas le impactó a la víctima en una de sus manos.
Una vez que el agresor disparó contra su víctima, echó a correr, señaló el muchacho, quien dijo que empezó a seguirlo. “Íbamos corriendo y me dispara, en otra la martilla... no me detuve, seguí corriendo”.
El menor nunca soltó un bolso de mano en cuyo interior guardaba un plato de cerámica que servía de base al círculo, utilizado como logotipo del programa Dardos al Centro, que su padre dirigía.
“Le pegué de filo, tambaleó”, señaló Shelim. El momento de aturdimiento que sufrió Hurtado fue propicio para que el muchacho lo capturara.
“Lo agarré del cuello con el brazo izquierdo y lo comencé a golpear. Los golpes que tiene en la cara, esos son míos”, relató el menor.
Después de capturar a Hurtado, Shelim regresó al sitio donde su progenitor cayó abatido por los balazos, se arrodilló junto a su cuerpo ensangrentado, pero éste ya no habló.
“No me dijo nada, me miró a la cara y cerró los ojos”, recordó el jovencito.
Reconoce que el día del funeral lo embargaba esa rabia de haber visto cómo asesinaban a su padre y por lo cual se preguntó: “¿Ahora quién me va a entender?”

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