Entrevista
Fernando Savater: “La libertad es irremediable”
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 | Autor de El valor de elegir,
uno de los libros de ensayo más
vendidos en Latinoamérica,
su mensaje se centra en la
libertad |
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Elena del Castillo EFE
Imparte una conferencia diaria en una ciudad diferente, mantiene sus clases como catedrático de filosofía y es autor de más de una docena de libros. Amenazado por los terroristas de la banda ETA y con un guardaespaldas pegado a su sombra, ha sido premiado en varias ocasiones por su labor en defensa de los derechos humanos. Es Fernando Savater (San Sebastián, País Vasco, España, 1947): “Lo del guardaespaldas es como si le preguntas a un diabético si le molesta inyectarse insulina; si uno quiere expresarse libremente y para ello necesita guardaespaldas, pues es así de triste. No hay soluciones automáticas sino con esfuerzo, paciencia y firmeza”.
Con el último libro que ha publicado, el profesor Savater se quita la espina que le rondaba desde hace muchos años, desde que observara que sus alumnos no tenían claro el porqué el ser humano “está condenado a la libertad, a tener que elegir”.
“La libertad, curiosamente, es el asunto que más choca a los jóvenes, porque o bien tienen una idea retórica, política, de los neoliberales, o bien simplemente no creen en ella en absoluto”.
Así, defiende la idea del tiempo como escultor, de la capacidad del humano para remodelarse, zafarse de la fatalidad o ir esculpiendo su destino. Por eso “no hay que abdicar de nuestra libertad, como diría Eric Fromm”. Aunque “todos estamos sometidos al tiempo y a la fatalidad. Pero hay que interponer el mayor número de barreras contra ello porque la libertad es una conquista”.
La idea extendida de que el humano no es libre se debe a que “cuanta más libertad tienes, más sabes la libertad que te falta. Pero el muestrario de las libertades se ha ampliado mucho gracias a la educación”.
Si el conocimiento es básico para alcanzar una parcela de libertad ¿es adecuado el camino por el que va la enseñanza?
Estamos en manos de los ciudadanos que son los que eligen a los gobernantes. La enseñanza ahora en España es manifiestamente mejorable. Sobre todo hace falta una protección fuerte de la pública. También es preciso no discriminar demasiado pronto, en cuanto a los que van a seguir una línea u otra en su educación. Igualmente, hay que reforzar profesores de apoyo para la enseñanza especial. Aunque estamos en la línea de Europa, me asusta un poco a veces pensar que la enseñanza pública pueda retroceder.
¿Cómo es la vida de un filósofo en la sociedad actual?
Yo soy más que nada profesor. Creo que mejor habría que preguntarse cómo sería la vida de alguien que no filosofara nunca, eso sería muy raro porque todos, antes o después, nos hacemos las grandes preguntas. Lo difícil sería encontrar a alguien que no filosofara jamás.
¿Cree que sus mensajes llegan al pueblo?
Llegan a la gente, afortunadamente tengo bastantes lectores y tengo quien me lleve la contraria, que también es una forma de que se den por enterados de lo que digo. No me puedo quejar pero tampoco pretendo arengar a las masas.
¿Los filósofos pueden ocupar el lugar de los dirigentes espirituales?
No, cada uno debe pensar con su cabeza. No es bueno necesitar dirigentes intelectuales.
¿Cómo pueden encarar los jóvenes su libertad si las catedrales modernas son los centros comerciales y el consumo es un rito cotidiano, con mayor abanico de elección cuanto mayor es la capacidad económica?
Cada uno debe esforzarse por unir responsabilidad y libertad. Eso se consigue pensando sobre ambas cosas.
“NO ESTAMOS PROGRAMADOS COMO LOS ANIMALES”
Savater explicó en rueda de prensa que la primera parte del libro trata sobre las preguntas, sobre el planteamiento básico filosófico de la libertad, entendida no como una conquista, ni como aventura política, sino como una necesidad de nuestra condición. “No podemos dejar de ser libres”, dijo.
“No podemos elegir la no elección. No sé si nos gusta ser libres pero en cualquier caso no tenemos más remedio que ser libres en el sentido de que tenemos que elegir en un medio no elegido; es decir, apartando los condicionamientos sociales, genéticos, etc., elegimos dentro de lo no elegido. Los animales tienen su vida programada pero los seres humanos tenemos que inventarnos”, continuó el escritor.
Para Savater es importante la filosofía porque todo el mundo debería saber hasta qué punto la capacidad de elegir está influyendo permanentemente en su cotidianidad y hasta qué punto le condiciona. “En la segunda parte de mi libro expreso mis elecciones recomendadas. El modelo de elecciones, por ejemplo, la verdad: elegir es optar por creer en que existe tal cosa como verdad”.
Para Savater “las limitaciones no nos quitan libertad sino que la circunscriben a la realidad. Somos libres en un mundo de realidades. Si estás amenazado por alguien que te dice que te va a pegar un tiro si sales a la calle, tú eres libre de salir pero sabes que existe esa posibilidad. La capacidad de elección no se da en un mundo ideal, hay que elegir entre lo que hay”.
“Si te acostumbras a malas elecciones te costará elegir diferentes”.
Savater reconoce que no existe la libertad total porque todo se da dentro del mundo real preestablecido donde ya “existe un menú”.
¿Qué es lo más difícil de elegir?
Normalmente es lo que va en contra de nuestros hábitos. Estos nos van construyendo de una manera determinada. Cuando por convicción o principio tenemos que elegir contra nuestra rutina, sea de pensamiento o de hábito, eso nos pone en una dificultad. Si te fortificas en malas elecciones para cuando quieras elegir diferente te va a costar más. Nadie elige cómo es el menú, dentro de ese menú puedes elegir tu plato.
Si el menú que nos ofrecen es limitado y no se puede elegir nada que esté fuera, entonces no existe la libertad.
Si no tienes conocimiento vives entre opciones irreales. Si no tienes imaginación sólo se te ocurrirá continuar la rutina, y confundirás lo probable con lo posible. Y si no tienes voluntad protestarás y patalearás porque el universo no es como quieres pero no moverás nada para cambiarlo.
Si analizas tu propio plan de vida y tus decisiones más importantes, compruebas momentos pesados pero, en general, libres...
Claro, por ejemplo, las figuras políticas sobornadas: no se puede decir que la culpa la tiene el que soborna, sino el que se deja sobornar. La culpa no la tienen las tentaciones, porque una sociedad libre está llena de tentaciones.
¿El compromiso está ligado a la libertad?
Compromiso significa que al emplear la libertad de alguna manera eso nos limita para libertades futuras. Al ir empleando la libertad vas restringiendo las posibilidades abiertas de otras opciones sin estrenar. Si saltas de un octavo piso, al saltar eres libre pero mientras vas cayendo, no.
Según ese planteamiento, las capas sociales marginales o pobres, tendrían la misma libertad que otras más favorecidas.
Esperemos. De ahí la importancia de la educación. Si no creyéramos que las personas marginadas puedan ser tan capaces de gestionar sus propios asuntos e intereses como cualquiera no tendría sentido ni la democracia ni la educación.
En el mundo en que vivimos ¿se están reduciendo los parámetros entre los cuales se puede elegir?
La idea de la ilustración prometía más opciones a mediados del siglo pasado de las que probablemente vemos realizadas hoy. Sin embargo, hoy estamos hablando de instituciones a escala internacional. Algún paso se ha dado.
EL PRECIO DE LA LIBERTAD
¿Qué vigencia tiene el Miedo a la libertad de Eric Fromm?
Mi libro empieza con una cita de Fromm. A Hitler o Mussolini no los tiraron en paracaídas: la gente los empujó, los apoyó y los convirtió en lo que fueron. Tiene mucho sentido la pregunta de por qué necesitamos abdicar parcialmente de nuestra libertad. La gente se mete en las sectas porque cree que se le dispensa del peso de no estar ya agarrado por mamá y papá.
¿Cuál es el precio de la libertad?
Las libertades democráticas hay que defenderlas. No son un tren que ha salido y ya no hay quien lo pare. Todos tenemos que echar carbón en ese tren. Está muy bien preguntarse qué hacen los políticos pero también ¿qué va a hacer usted para defender su libertad?. 
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