Lidiando con su adolescente
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Modelos: Nelly Silva Valle, Francisco Javier Real, Ezequiel Barberena, Mauricio Aguirreurreta (Academia Eleganza), Vanesa Aguirreurreta (Academia Eleganza), Grace de Aguirreurreta (Academia Eleganza) y Ariel Terán. |
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Hilda Rosa Maradiaga C.
hildarosa.maradiaga@laprensa.com.ni
La adolescencia es a menudo difícil para padres e hijos. ¡Ambas partes no se soportan! Conozca cómo evitar que esta etapa abra heridas entre padres e hijos y aprenda a proteger a su adolescente de los peligros que acechan, sin que se sienta presionado.
El niño dulce y obediente se ha convertido en un rebelde sin causa. La adolescencia llegó a casa y todo se ha vuelto un caos. Es la realidad en muchos hogares. Los padres no saben qué hacer con sus hijos adolescentes y éstos a su vez no hayan qué hacer con sus padres. Sin embargo, lograr que ésta no sea más que otra etapa en la vida de la familia, está muchas veces en manos de los adultos y no del adolescente.
Es común hablar de las crisis de los adolescentes, pero en realidad, los padres también entran en crisis. La mayoría se llenan de temores. Temen que sus hijos sigan malos caminos, se vuelvan pandilleros, drogadictos, tengan relaciones sexuales muy temprano y cometan errores irremediables. Es normal. Para ellos, siguen siendo sus niños. Pero es necesario aprender a lidiar con ese proceso natural de los hijos.
La principal crisis está relacionada a la visión que tenemos los adultos de los adolescentes. “Enfrentamos la adolescencia con miedo y la enfocamos como un problema y por lo tanto, la tratamos como un problema”, señala la sicóloga Reyna Isabel Velásquez.
El doctor Antonio Aburto, sicólogo especialista en atención a adolescentes, sostiene que “si no hay una orientación apropiada de los adultos, se puede volver una etapa muy conflictiva y cometer errores como embarazos no deseados, drogas legales o ilegales”.
El especialista lo resume diciendo que “es como un nuevo nacimiento, nace una nueva persona dentro de nosotros mismos”. En ese nuevo nacimiento, ocurren muchas cosas que ni siquiera el muchacho entiende y como padres debemos saber entenderlos y guiarlos.
Según Velásquez, en esta etapa coexiste el deseo de ser autónomos, libres e independientes, con el deseo de seguir siendo niños protegidos por sus padres.
La sicóloga Ledia Gutiérrez indica que durante esta etapa los padres pasan a un segundo plano y los hijos se entienden mejor con los amigos, y ocurre la rebeldía, la cual se debe contrarrestar entendiéndolos, con cariño y amor.
Ella aconseja estar enterados sobre qué cosa es la adolescencia y aceptar que los hijos no serán iguales a los padres.
RELACIONES
Durante la adolescencia hay un despertar sexual en los muchachos y esto constituye una de sus crisis. Según Gutiérrez, algunos muchachos se enfrentan con problemas de identidad sexual porque se están definiendo y no saben a qué sexo inclinarse. Eso es ya una gran carga para ellos, dice.
La sicóloga Velásquez añade que éstos se enfrentan con un nuevo contexto de relaciones conectadas con la sexualidad, se preocupan por su imagen, quieren gustarle al sexo opuesto y lamentablemente se rodean de información que no les favorece.
Son presionados por las expectativas de su grupo, la televisión y el cine sobrevalora las relaciones sexuales, a las personas en general se les educa para estar pendientes de lo que los otros esperan y los muchachos hacen cosas que el grupo espera, y no lo que ellos realmente quieren, dice.
En esa edad, el amor tiene una connotación de sufrimiento, es visto como una fuerza avasalladora y de entrega total al otro. Es por eso, que viven las pérdidas (rupturas con los novios) con mucho sufrimiento. Pero lo que en realidad sucede es que la pareja es el escape a sus problemas, el compañero, el paño de lágrimas, el amigo. Y el abandono de esa otra persona los hace sentir aún más solos y hasta podrían llegar a tener conductas autodestructivas, explica Velásquez.
Mientras, la doctora Gutiérrez, indica que las tendencias homosexuales —ocurridas en algunos casos por la crisis de identidad sexual— bien orientadas ayudan al joven a definir su sexualidad. Aconseja además buscar ayuda profesional. Así mismo, no es recomendable llenar a los muchachos de mitos alrededor de la masturbación y otros temas sexuales.
CONSUMISMO
A esta edad, el joven quiere estar a tono con el último grito de la moda. Generalmente hay competencia entre ellos y enfrentan la falsa idea de la marca, menciona el doctor Aburto.
De tal manera que los muchachos son víctimas del consumismo y sus gustos son impuestos por la industria de la moda, la música, etc. Ellos quieren proyectar estatus, compararse con sus compañeros del colegio y entran en enormes conflictos, dice.
Muchos padres hacen sacrificios para tener a sus hijos en colegios privados, pero no pueden proveerlos de todo lo que el compañero de mejor posición tiene. El papá puede caer en la trampa de satisfacerlo afectando la economía familiar y si no lo hace, el muchacho disminuye su autoestima, explica Aburto.
En estos casos, los padres deben orientar a los hijos haciéndoles ver que ganarse el dinero cuesta mucho, que la moda es algo superfluo, no caer en la presión que ejerce el muchacho, concienciarlo desde pequeño, y no sacrificar la economía familiar, aconseja.
Aburto recomienda a los padres no convertirse en padres proveedores llenándolos de cosas materiales, cuando lo mejor es el afecto, que es la fuente de la seguridad.
Los padres deben respetar y entender los gustos de los hijos porque la manera de vestirse y la música, aunque influenciada por la industria, es una forma de expresión, de buscar su identidad.
ALGUNAS IDEAS
Los adolescentes deben saber distinguir entre una situación que les daña y otra que les favorece. Aprender a aprovechar oportunidades y a reconocer sus necesidades.
Capacidades. Los chavalos necesitan tener capacidades, expresar sus sentimientos y pensamientos.
Valores éticos. Según la doctora Velásquez, los adolescentes deben aprender a tomar decisiones, las cuales deben basarse en valores. Es necesario inculcar valores como honestidad, honradez, respeto a los otros y a sí mismo, solidaridad, etc.
Violencia. Los padres nunca deben violentar a sus hijos, porque la violencia vulnerabiliza y un niño maltratado puede ser manipulable o víctima de abuso sexual, advierte.
Respeto. La especialista aconseja aplicar a los hijos el mismo respeto que quisieran para ellos. “No tienen que ser padres perfectos, sino eficientes”.
Amor. Las palabras pesan en la vida cotidiana. No diga groserías ni ofensas. Eduque con amor.
Reconocimiento. Cuando el adolescente haga algo bueno, reconózcalo.
La fórmula: afecto, seguridad y confianza
Todas las situaciones que los muchachos atraviesan, los adultos las enfrentan con represión, miedo y autoritarismo, lo cual los aleja de los adolescentes.
El autoritarismo se debe a que se ve al adolescente como un problema y se considera que éste debe aprender con sus consejos y no necesariamente viviendo, critica Velásquez.
“Cuando aconsejamos, no escuchamos a los adolescentes sobre cómo ven ellos las cosas, no tomamos en cuenta que los tiempos cambian”, agrega.
Es necesario comprender que ellos se enfrentan a un mundo completamente diferente al que nosotros vivimos. “Otras veces, los adultos somos incoherentes porque, sin querer, les enseñamos que se dice una cosa y se hace otra, lo cual nos resta autoridad y reconocimiento”, advierte.
Señala que se abren grandes brechas entre padres y adolescentes, de manera que pareciera que el padre y la madre nunca fueron adolescentes.
La especialista indica que “lo mejor es ver la adolescencia como una etapa de crecimiento del hijo, pero también del papá y la mamá. Es una oportunidad para conocer del mundo que no vivimos y para que ellos se sientan queridos”.
Según Velásquez, la fórmula para enfrentar esta etapa de una mejor manera, está compuesta por “afecto, seguridad y confianza”. “Si se sienten queridos, seguros y confiados con los padres, es menos probable que busquen drogas o se aferren a alguien, creyendo que es amor”, asegura.
Sin embargo, es necesario estar claros que “ellos van a hacer su vida y muchos tropiezos no se les pueden evitar, ellos van a tener su propio aprendizaje”. 
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