El cachaco en peligro
Hilda Rosa Maradiaga C.
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Mientras el enemigo que tiene dentro de la empresa cambia de estrategia, el más peligroso de sus adversarios, le envía la visita de tres matones.
Las medidas tomadas por Antonio dentro de la empresa, para evitar el contrabando de petróleo en Santa Martha, están empezando a exasperar a Pedro Arango, quien envía hombres armados a sentenciar a Antonio. Su objetivo es solamente asustarlo, pero a quien asustan y hasta hacen llorar es a Pepe, el trabajador que justamente el día del atraco le toca irse en el vehículo de Antonio.
El cachaco viaja hasta Bogotá para pedirle matrimonio a María Elvira. Aunque no puede olvidar a la costeña, su relación con su futura esposa está mejor y es precisamente este viaje el que lo salva del atentado planeado por Pedro Arango. Pero no sólo se salva de que tres matones lo sigan y lo amenacen, también se salva de otra paliza de parte de José Luis.
El novio de Sofía por fin se decide por la vida de casado y le pide matrimonio, pero ella le responde confesando que tuvo sexo con el cachaco. Eso hace añicos el corazón y el orgullo machista de José Luis, quien llora de rabia e indignación, pero también empieza a buscar a su rival para matarlo a golpes. El único que soporta los golpes del gigantón es Simón, que por mala suerte se le atraviesa en su camino.
Al enterarse del atentado en contra de Antonio, el doctor Uribe y los directivos de Conatrol deciden ponerle escoltas, con el apoyo total de Ricardo, quien cambia su estrategia dejando de ponerle zancadillas y haciendo lo que esté a su alcance para que todo le salga bien a Antonio, con el fin de que éste se quede en Santa Martha y él poder conquistar a María Elvira.
Sofía firma contrato con Pedro Arango y tomará posesión de su nuevo bar, sin saber que su socio lo único que desea es utilizarla en contra del ingeniero Andrade. Pero Antonio no es el único que está en la mira de este mafioso del contrabando de petróleo, creyendo que Oscar tiene algo con su esposa, lo manda a secuestrar. 
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