Joven sucumbe ante rara enfermedad
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Por más de tres meses luchó por seguir vivo |
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En la plenitud de su vida, a Wilmer Cisneros lo sorprendió una enfermedad que acabó con su existencia.
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Fátima Tórrez González Especial para LA PRENSA sucesos@laprensa.com.ni
A las cuatro de la mañana de ayer domingo, la esperanza de Wilmer Antonio Cisneros Escorcia, de 21 años, y la de sus familiares se perdió con el deceso de éste, quien esperaba que un milagro de Dios, lo rescatara de la pesadilla que vivía y poder graduarse de administrador de empresas.
Había adquirido una rara enfermedad, llamada Guillén Barré, la que afecta todo el sistema nervioso de forma ascendente al paciente. Primero le paraliza las piernas, luego los brazos y por último los músculos respiratorios, logrando paralizar a la persona por completo, sin tener fuerzas para sostenerse por sí mismo, aunque permanecen conscientes de lo pasa a su alrededor, pueden ver y escuchar, manifestó en su momento la doctora Ileana Manzanares, del Hospital Roberto Calderón, donde según el historial del centro hospitalario, con esa enfermedad ingresó un paciente, antes de Cisneros Escorcia, y afortunadamente logró recuperarse.
LUCHARON HASTA EL FINAL
Doña Elsa Escorcia Díaz y Fernando Cisneros, padres del joven fallecido, lucharon hasta el final junto a su hijo, hasta el punto de dormir en las duras y frías bancas ubicadas en las afueras del hospital, porque sus limitaciones económicas no les permitían viajar todos los días hasta Boaco, lugar de residencia y origen.
Además, tenían los gastos de los medicamentos, como el suero llamado inmunex, que tenía un costo de 500 córdobas, que según sus padres, lograban adquirirlo con ayuda de amistades y familiares.
Los padres todo el tiempo se aferraron a la esperanza de salir victoriosos de la rara enfermedad, pero a eso de las diez de la mañana de ayer, fue traslado el cuerpo del joven hacia Boaco, su tierra natal.

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