Las cualidades de una familia
Ernesto González Valdés egonzav@uam.edu.ni
Como es común hacerlo, parto de algunas definiciones de la palabra familia: Gente que vive en una casa bajo la autoridad del señor de ella. (Esta definición, me parece excesivamente machista y obsoleta, ¿no?); conjunto de personas de la misma sangre; estirpe. Parentela inmediata, especialmente el padre, la madre y los hijos; conjunto de personas o cosas que tienen alguna condición común. Visto lo anterior, pasemos al tema.
Aunque no resulta muy frecuente, conocerlo a través de algún chisme o cuecho, o mediante los medios de comunicación se evidencia una crisis de la familia, como consecuencia de problemas tan disímiles, como la incompatibilidad de caracteres, infidelidad, defunciones, etc., los matrimonios se separan y son los niños y niñas, (y a veces no tan chigüines) que sufren los efectos sicológicos de la ruptura o divorcio.
¿Qué cualidades debiera poseer una familia, que permita reducir el rompimiento o destrucción de la misma? Para ello debemos tener en cuenta tres factores (o cualidades) fundamentales: la aceptación, la seguridad y el desarrollo personal.
Valoremos el primero: La aceptación. En el seno de la familia sus miembros (padre, madres, hijos, pero en ocasiones mucho más amplia, como abuelos, sobrinos, hermanos) se aceptan como personas, es decir, no por lo que hacen, sino por lo que son. La madre acepta al hijo (y ello es innegable), aunque a veces no esté de acuerdo con lo que hace. En la familia la persona tiene la convicción de ser aceptado y amado por lo que es. Sería negativo valorar y querer a un hijo por las notas que saca en el colegio o por un comportamiento determinado.
El segundo factor o cualidad: La seguridad es una característica de la familia y una necesidad de los hijos para su desarrollo personal. Resulta indudable que los niños tienen seguridad en si mismos cuando en el hogar encuentran afectividad, estabilidad y comunicación.
Los padres han de crear un ambiente familiar animado por el amor, la afectividad y el cariño humano entre todos sus miembros. Cuando un niño tiene carencias afectivas suele crear problemas de comportamiento y sus rendimientos escolares son bajos.
Hay estabilidad en la familia cuando no hay altibajos, cuando las normas son conocidos y estables, cuando el niño y la niña puede deducir lo que pasará mañana, viendo lo que pasó ayer y anteayer. En la familia es necesaria la comunicación. Todos los niños tienen derecho a hablar, a contar sus cosas y los demás tienen la obligación de escucharles. Cuando un niño tiene posibilidades de comunicación, ese niño tiene seguridad en sí mismo.
El tercer factor o cualidad: La capacidad de desarrollo personal de sus miembros. Resulta común y difícilmente no encontremos sobre la faz de la Tierra, padre o madre o cabeza de familia, en que no se esmere porque su hijo o hija sea alguien en la vida, referido a que logre culminar una carrera técnica o profesional, aunque ellos no hayan podido estudiar, e inclusive desde una posición difícil donde el nivel adquisitivo de la familia es bien bajo – dado las altas tasas de desempleo y nivel de pobreza. Por otra parte, ser pobre, no significa que a nuestros descendientes, no podamos transmitirle valores tan importantes como la solidaridad, la lealtad, la sinceridad, la generosidad, la fortaleza, la honradez, la responsabilidad, etc. Cuando los padres e hijos buscan estas cualidades de la familia, se crea un ambiente adecuado para la educación de sus miembros. ¿Qué cualidades, de las antes mencionadas le falta a su familia?

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