LUNES 16 DE FEBRERO DEL 2004 / EDICION No. 23364 / ACTUALIZADA 02:30 am





EL HUMOR DE




En memoria de Enrique Bermúdez

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Inesyvonne Conrado Lanzas
iconrado@ibw.com.ni

Trece años han trascurrido desde el día oscuro en que una bala, rompiendo el espacio y el silencio, arrancó bruscamente, el 16 de febrero de 1991, él ultimo suspiro de uno de los hombres más grandes que ha tenido Nicaragua, un hombre que combatió cuerpo a cuerpo en las montañas de Nicaragua al lado de muchos campesinos en la lucha que desde la Revolución Mexicana no se había dado en los países latinoamericanos, en el movimiento campesino más genuino, autóctono y combativo, como lo fue la Resistencia Nicaragüense.

Su asesinato quedó impune, la comisión encargada de la investigación no pudo darle seguimiento porque en Nicaragua el abusador, el ladrón y el negligente es el que puede vivir sin dolor. Se violentaron los derechos humanos más elementales.

Nicaragua jamás puede ni debe olvidar que Enrique Bermúdez Varela formó parte de la gesta patriótica y nacionalista que inició el proceso de democratización, lo cual hoy nos permite continuar con el trabajo de construir un Estado de Derecho en donde impere la justicia social, la seguridad ciudadana y el bien común.

Los gobernantes de hoy, los políticos, la iniciativa privada, el campesinado, los productores, los empresarios y toda la sociedad civil democrática tienen la obligación de recordarlo con alegría y agradecimiento por haber sido uno de los hombres que devolvieron a los nicaragüenses el derecho a las reivindicaciones, el derecho a poder vivir y morir en libertad, el derecho a tener la oportunidad de construir una sociedad desmilitarizada y civilista. Esa historia que fue escrita con sangre y que fue sellada con su vida, debería ser contada en los textos de la historia de Nicaragua.

La muerte del Comandante 3-80 de la Resistencia Nicaragüense, quedó en la impunidad, pero la gloria de sus actos y valentías lo llevaron a subir por los peldaños que sólo los héroes y las leyendas tienen la virtud y el derecho de lograrlo con honor.

Enrique Bermúdez Varela y los miles de valientes que ofrendaron sus vidas por Nicaragua protegieron a los nicaragüenses de la represión política, de los despojos económicos y de las pretensiones totalitarias del régimen sandinista. Por esa razón, el consejo de comandantes de la Resistencia Nicaragüense, el Partido Resistencia Nicaragüense, todos aquellos hombres y mujeres que usaron el peldaño y el nombre de la RN y que hoy ocupan cargos en la Asamblea Nacional y en el Poder Ejecutivo, los campesinos correos y combatientes, simpatizantes y amigos, ayer 15 de febrero de 2004 nos reunimos en el Intae de Matagalpa, más fuertes que nunca, brindándole un homenaje a su memoria.

Fue hermoso cómo los ciudadanos democráticos amantes del respeto a los derechos humanos y a la paz nos desbordamos en ese evento a recibir la bendición, y a hacer un compromiso por la reconstrucción moral de este país que debe ser una contribución y continuación de todos, para que en un futuro no existan más impunidades.

La autora es licenciada en Ciencias de la Comunicación.
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