Atropello
Porfirio J. Gómez
Me causa estupor e indignación el atropello “legal” contra Henry Ruiz, José Ángel Buitrago y demás directivos de las FACS. La vileza y el cinismo del que tiene poder de manipular la ley y riendas sobre los acólitos perversos, obligan a las personas que por honestas y valientes se han labrado un honorable prestigio a vivir en un estado de indefensión inaudita y deplorable que debemos rechazar tenazmente.
Aunque las frases vertidas por el presidente Bolaños con respecto al Poder Judicial no eran las apropiadas para un estadista, como tampoco lo fue la cruda opinión de una funcionaria de la Embajada de Estados Unidos con respecto a los nicaragüenses, en todo eso hay una enorme cuota de verdad y verosimilitud que nadie, en su sano juicio, puede obviar. Han sido palabras duras pero necesarias, como un llamado a la conciencia nacional para extirpar el tumor maligno que nos carcome la mente, el cuerpo, el alma y que nos ha alejado de Dios.
Congratulo al estudiante de la UAM, Yálani Zamora Aguirre, esperanza y futuro, por su lección franca y serena (LA PRENSA, 10 de febrero), dirigida a todos y en especial al diputado Donald Lacayo, quien es producto del “dedazo” del capo más desalmado que ha parido este país y que ilegitima todo cuanto salga de la Asamblea. Recojo la sentencia de PJCh: “Deber es reconocer la justicia, esté en el lugar que esté; el deber es, pues, ser más amigo de la verdad que del amigo”. Esto es moral y es legítimo.

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