La Juez de la familia
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 | Entre lo mercantil y lo sensible. El dinero o servir a los demás. La balanza de Zorayda Sánchez se inclina
hacia lo segundo |
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Hilda Rosa Maradiaga C.
hildarosa.maradiaga@laprensa.com.ni
Las mujeres que inician juicios por pensión alimenticia y cuyos procesos llegan a manos de Zorayda Sánchez, tienen suerte. Lo más probable es que tendrán la pensión para sus hijos, en el menor tiempo posible.
Siempre, pero sobre todo cuando se acerca la Navidad y el inicio de clases, la juez y sus secretarios andan en un “corre-corre”. Su prioridad es resolver lo más pronto posible las demandas de pensiones alimenticias o lo que ellos llaman los casos de familia.
Aunque en el Juzgado Sexto del Distrito Civil, la juez debe resolver los más variados casos, ella tiene una enorme sensibilidad en relación al tema familiar, el que considera delicado y hasta un poco olvidado.
En el sistema judicial aún no existe la especialización en derecho de familia. Pero Sánchez recibió preparación cuando inició la Ley de Violencia Intrafamiliar.
Ha trabajado con los organismos y las redes de mujeres en el tema de género. Algunos jueces recibieron preparación, pero ella en especial porque siendo Juez Séptimo de lo Penal, le correspondía atender todos los casos de violencia intrafamiliar de la Comisaría de la Mujer en el Distrito Cinco de la Policía.
“Para trabajar en un juzgado hay que ser muy sensible en esta materia, conocer de género, he estado insistiendo en la Corte que nos tiene que preparar en materia de género a todos los jueces civiles de distrito porque miramos una gama de especialidades que son muy mercantilistas”, explica.
“El ambiente bancario y mercantil no tiene nada sensible, mientras que la materia de familia, sí. El mismo juez está resolviendo una y otra cosa, tiende a confundir y trata el derecho de familia igual que el área mercantil”, comparte la juez, proveniente de una familia humilde y numerosa, seno donde adquirió la sensibilidad social.
TRABAJO Y FAMILIA
Un trabajo que consume tanto tiempo puede hacernos descuidar a la familia, pero con sacrificios, se puede lograr dedicarles calidad a ambos.
Servicio. “A las personas hay que atenderlas, para ser juez, secretario, funcionario, hay que tener una vocación de servicio, aquí estamos para servir y dar respuesta”, opina.
Sacrificio. Almuerza en el Juzgado y trata de no salir a hacer diligencias fuera. Sin embargo, siempre está haciéndose un espacio en su tiempo para dedicar a su esposo y los tres hijos que procreó en 20 años de matrimonio.
Balance. Confiesa haber sacrificado mucho tiempo y atenciones de su familia, pero trata de encontrar el balance entre el trabajo y la vida personal. 
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