Tiempo de desengaños
Hilda Rosa Maradiaga C.
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La indecisión del cachaco lo tiene sufriendo a él y a las dos mujeres que lo aman.
Después del susto que se llevó Antonio al no encontrar a Sofía en el apartamento, los dos tórtolos, por fin hacen el amor, pero más temprano que tarde, Sofía termina arrepentida de haberse entregado al ingeniero de petróleo.
En medio de todas sus dudas, María Elvira decide que lo mejor es realizar la boda en la fecha prevista y Antonio, quien no tiene el valor para contradecir se enreda cada vez más en el trío en que se encuentra desde que conoció a la costeñita.
La felicidad de la noche que pasan juntos, se acaba la mañana del día siguiente para Sofía, al escuchar un mensaje de María Elvira donde le recuerda a Antonio la cita con el joyero para probarse los anillos de la boda que se celebrará dentro de dos meses.
Desilusionada, la costeña decide marcharse dejando una nota a Antonio, quien hace el intento, pero no logra que ella se quede y lo perdone por no decirle que estaba a punto de casarse.
La vida del cachaco anda más patas arriba que nunca. Ahora está mal en el trabajo, y con las dos mujeres que dice querer. Pero todo hace indicar que para él lo más importante es Sofía.
Encuentra la manera y la complicidad de Rafael Padilla para poder salir lo más pronto posible de Bogotá y correr tras la costeña hasta la finca del tío Vicente, donde vuelve a salir lesionado por una pelea con José Luis, que llega justo después de él, a la finca.
La verdad es que todos la pasan mal. Además del desengaño amoroso, a Sofía la desengañan de parte de la empresa, enviándole una carta donde le explican que no la contratarán.
Y aunque celebraron el compromiso con la familia, y estaban retomando todos los planes para la boda, María Elvira decide cancelar el compromiso con Antonio. Pero los problemas del cachaco no se reducen a la vida personal. Y mientras él se encarga de arreglar su relación con Sofía, descuidando todo lo demás, en la empresa lo esperan grandes retos. 
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