Canción para iniciar el año
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Un retrato de Gala. Salvador Dalí. |
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Guillermo Rothschuh Villanueva
Esquivar el cuerpo con la misma rapidez con que lo hace el pez bajo los turbulentos correntones para evitar que la mirada reconozca las dulces marcas de tu geografía palpitante.
¿De dónde ese pudor?
Mis alevosas pupilas retienen como la prima noche la asimetría irreparable de tus ligeros pechos.
¿O éstos ya son otros?
Con los ojos cerrados puedo dibujar la perfección la perfección de tu ombligo.
¿Sospecho o estoy equivocado que continúas cultivando con deleite y laboriosidad de jardinera primeriza tu florecido jardín de matas negras?
¿Cambió de sitio o mudó de color el pequeño lunar de tu cadera izquierda?
¿Disminuyó la animosidad de tu ritmo de negra caribeña?
¿Dejaste de ensayar tus desplantes de leona en celo?
¿Ya eres otra? ¿Tu cuerpo almibarado es otro?
¿Cediste a la tentación y aceptaste que la cirugía maltratara tus carnes y marchitara las diecisiete arrugas que bordean tus ojos de liebre?
A pesar de estos cambios retengo para mí tu briosa carcajada y tu creatividad desbordante a la hora de jugar la partida.
¿Cómo no evocar tu ingenio si eres capaz de improvisar con maestría de ajedrecista consagrada salidas que desconciertan al hombre más bragado? ¡Jaque al Rey! ¡Me gritas al oído!
Si eres otra yo me quedo con tu sabiduría de alquimista y sin proponerlo dejo que tus iniciativas contagiosas se peguen a la piel de mi cuerpo ajeno por completo al paso del tiempo.
Está bien ¡Dejémoslo así!
Calle Palo Solo Juigalpa-Chontales
Enero 2004 
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