Novela
Génesis de Once minutos
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Paulo Coelho. |
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Paulo Coelho
Muchos escritores en el mundo, desde el inicio de la literatura, han escrito sobre sexo: de Egipto a Grecia, a Japón, el tema es una de las principales preocupaciones humanas. Pero a pesar de los millones de libros ya publicados al respecto, aún no entendemos nada del asunto, y no creo que Once minutos pueda hacerlo mejor, porque en la sexualidad, la única conquista posible es acabar con la mentira que puebla nuestra imaginación, y eso sólo es posible cuando tenemos la osadía de practicar, de errar pero de decir la verdad sobre lo que sentimos.
Nosotros, los hombres, no tenemos coraje de decir a la mujer: enséñame tu cuerpo. Y la mujer tampoco nos dice: aprende como soy. Permanecemos en el instinto primitivo de sobrevivencia de la especie, en la pseudo-libertad de hablar abiertamente sobre el tema en cualquier mesa de restaurante, pero cuando estamos entre cuatro paredes, terminamos por descubrirnos como animales asustados, inseguros, frágiles. Lo que debería ser un momento mágico. Se transforma en un acto de culpa, de encontrarse siempre debajo de las expectativas de otros. Olvidamos que ésta es una de las pocas situaciones en nuestras vidas donde la palabra “expectativa” necesita ser desterrada por completo.
En el transcurso de mi vida, viví el sexo de muchas maneras diferentes y contradictorias: nací en una época conservadora, cuando la virginidad era esencial para definir a una mujer de buen carácter. Presencié el surgimiento de la píldora anticonceptiva y del antibiótico, indispensables para la revolución sexual que seguiría. Atravesé y viví intensamente el período hippie, cuando fuimos al extremo opuesto, con el amor libre siendo practicado en conciertos de rock. Terminé regresando a una época medio conservadora, medio liberal, con una nueva enfermedad para la cual el antibiótico es inútil, en donde nadie sabe exactamente para dónde va.
Pasamos a vivir en un mundo de comportamiento patrón: patrón de belleza, de calidad, de inteligencia, de eficiencia. Encontramos que existe un modelo para todo, y encontramos también que, siguiendo este modelo, estaremos seguros. Y, por causa de eso, establecemos un “patrón de sexo”, que en la realidad está compuesto de una serie de mentiras: orgasmo vaginal, virilidad por encima de todo, mejor fingir que dejar a otro decepcionado, etcétera. Como consecuencia directa, este tipo de actitudes han dejado millones de personas frustradas, infelices, culpables.
Es parte del mundo de un escritor, reflexionar sobre su propia vida y un libro sobre la sexualidad pasó a ser una prioridad para mí. En el inicio imaginaba partir directamente hacia una relación ideal entre dos seres; intenté diversas aproximaciones y no las conseguí. Hasta que, al conocer a una prostituta, que sirve de hilo conductor para mi libro, entendí por qué no conseguía desenvolver la historia: para hablar de un sexo sublime, es necesario partir del lugar donde todos nosotros comenzamos: el miedo de que todo salga mal.
Once minutos no se propone ser un manual o un tratado sobre el hombre y la mujer delante del mundo aún desconocido de la relación sexual. Es un análisis de mi propio recorrido, sin pretender, en ningún momento, juzgar aquello que viví. Costó mucho hasta que yo aprendiera que el encuentro físico de dos cuerpos es más que una simple respuesta a algunos estímulos físicos, o al instinto de perpetuación de la especie. En realidad, lleva consigo toda la carga cultural del hombre y de la humanidad.
El sexo es una de las áreas de nuestra vida donde la mentira se acepta como una cosa normal. Mentimos para dar placer al prójimo, sin darnos cuenta que esta mentira puede —y va a— contagiar todo lo demás que es importante. Olvidamos que ahí está la manifestación de una energía espiritual llamada amor.
Esta comprensión es muy difícil de ser expuesta en términos prácticos, pero debemos intentarlo. Entonces, la primera cosa es entender que está compuesta de dos extremos, que van a caminar juntos durante todo el acto: relajación y tensión.
¿Cómo colocar estos estados opuestos en sintonía? Muy simple: no tener miedo de fallar. A medida que la búsqueda de placer es hecha con entrega, con sinceridad, sentimos que el cuerpo va quedando tenso como la cuerda de un arquero. Pero la mente se va relajando, como la flecha que se prepara a ser disparada. El cerebro ya no gobierna el proceso, que pasa a ser guiado por el corazón. Y el corazón utiliza los cinco sentidos para mostrarse al otro: tacto, olfato, visión, audición, paladar, todos están involucrados, como las experiencias de éxtasis religioso. Es divertido que, en la mayoría de las relaciones sexuales, las personas apenas intentan utilizar el tacto y la visión: actuando así, empobrecen la plenitud de la experiencia.
Si un compañero se entrega por completo, quiebra el bloque del otro, por más fuerte que éste sea. Porque el acto de entrega significa: “yo confío en ti”. En ese momento, la verdadera energía sexual entra en juego, y esta energía no esta sólo en las partes que llamamos “eróticas”. Se extiende por el cuerpo interno, por cada hilo de cabello, pedazo de piel. Cada milímetro está ahora emanando una luz diferente, que es reconocida por el otro cuerpo, y se combina con él.
Cuando eso sucede, entramos en una especie de ritual ancestral, que es una oportunidad de transformación. Un ritual, sea el que sea, exige que uno esté listo para dejarse conducir a una nueva percepción del mundo. Es esa voluntad que hace que el ritual tenga sentido.
¿No es muy complicado todo eso? Es más complicado tener sexo como lo vemos hecho hoy: un simple acto mecánico, que provoca tensión durante el acto, y un vacío al final. Es necesario tener conciencia que, cuando dos cuerpos se encuentran, están entrando juntos en un territorio desconocido. Transformar eso en una experiencia banal, es perder la maravilla de la aventura.
Pero nada de eso puede ser aprendido en un libro, que en realidad apenas divide la experiencia o la visión de su autor. Sexo es, sobre todo, tener coraje de vivir sus paradojas, su individualidad, su voluntad de entrega. Fue para eso que escribí Once minutos: para ver si podía decir a esta altura de mi vida, con 55 años de edad, si yo tuve coraje de aprender todo lo que la vida me quiso enseñar al respecto.
Coelho éxito editorial
Paulo Coelho no es únicamente uno de los autores más leídos, sino también uno de los autores con mayor influencia de hoy en día
Sus libros, traducidos a 56 idiomas, han alcanzado los primeros puestos de las listas de más vendidos y trascienden de la esfera literaria para convertirse en temas de discusión social y cultural.
El éxito de El alquimista en Estados Unidos marca el inicio de su carrera internacional. Varias productoras de Hollywood se interesan inmediatamente por los derechos, que son adquiridos en 1993 por Warner Brothers.
En 1996, Editorial Objetiva adquiere los derechos de La quinta montaña, su siguiente publicación, con un anticipo de 1,000,000 de dólares, cifra nunca pagada a un autor brasileño.
En 1997, Paulo publica su notable obra Manual del guerrero de la luz, una colección de pensamientos filosóficos que nos ayudan a descubrir al guerrero de la luz que existe en cada uno de nosotros. El título se transforma en obra de referencia para millones de lectores. La primera publicación es en Italia (Bompiani), con un espectacular éxito de ventas.
Veronika decide morir, con un estilo más narrativo, se publica en 1998 y rápidamente recibe excelentes críticas.
Publica El demonio y la señorita Prym con un lanzamiento simultáneo en Italia (Bompiani), Portugal (Pergaminho) y Brasil (Objetiva). Con este lanzamiento se coordinan docenas de entrevistas para medios de comunicación de todo el mundo, en su casa de Río de Janeiro.
PAULO COELHO ha vendido más de 27,000,000 EN MÁS DE 100 PAÍSES El alquimista, con 11 millones de copias vendidas en todo el mundo, derechos vendidos en 45 idiomas. La quinta montaña, derechos vendidos en 25 idiomas. A orillas del río Piedra me senté y lloré, derechos vendidos en 26 idiomas. Veronika decide morir, derechos vendidos en 31 idiomas. 
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