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Diccionario privado de Monteforte

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.El pensamiento del escritor guatemalteco Mario Monteforte Toledo, se explica en el extraordinario “Diccionario privado” realizado por J.L. Perdomo Orellana y Gerardo Guinea Diez

 

Marta Leonor González
marta.gonzalez@laprensa.com.ni

La palabra y su belleza primigenia adquieren sentido en un nuevo libro Diccionario privado, de Mario Monteforte Toledo (Guatemala, 1911-2003) que reúne parte de su pensamiento, los significados de la vida que él va considerando relevantes. Conceptos formados tras su experiencia con las palabras, símbolos y hechos que él mismo va desentrañando.

Monteforte, en el diccionario es frontal. Va directo al significado de la palabra desde su propia experiencia, llama al pan, pan y al vino, vino. Por ejemplo se le puede conocer acerca de los conceptos: amor, Dios, prensa, verdad, locura, literatura…

Recuerdo a Monteforte quien en una entrevista dijo que el escritor tiene como “culto la búsqueda de la libertad y el sentido de la realidad, esa lucha no es un deporte sino una necesidad intelectual y física constante y creciente”, y reafirma ese enunciado en este “diccionario íntimo”: “Nadie puede impartir libertad si no la lleva en sí hasta la médula. Para mí ha sido el motivo fundamental de vivir, sufrir, trabajar. Lo más terrible que puede perder un hombre en este mundo es la libertad; de ese infierno nadie llega indemne”.

Pero él es constante y siempre reflexiona sobre la escritura como una actividad frustrante, menos reconocida y más absorbente que se pueda elegir. En el diccionario lo plantea: “La creación y el dolor van juntos. Escribir es cada vez más doloroso, según se madura y se envejece. Se descubre el tamaño de quien lo hace mejor”.

Así lo dijo Monteforte, quien habló de libertad, literatura y creación, un protagonista de muchas de las cosas ocurridas en el siglo XX. De acuerdo a lo que le tocó vivir como abogado, político, sociólogo y pródigo narrador, él va formando significados extravagantes que tienen relación con las palabras de uso diario.

Enunciados que se manifiestan en su visión de la política, el estado, y la “democracia”, producto de sus experiencias al ocupar importantes cargos públicos entre 1946 y 1951, durante los gobiernos revolucionarios de Rafael Arévalo y Jacobo Arbenz Guzmán, como presidente del Congreso y representante ante la Asamblea General de las Naciones Unidas.

Monteforte fue un gran viajero, y permaneció dos años después de la caída del gobierno de Arbenz en el exilio del que no volvió hasta 1986, cuando dijo: “Lo que más me entristece es que las mujeres que amé están viejas y quieren a otros”.

Vivió 35 años exiliado de su país, con largas estancias en Francia, Inglaterra, Estados Unidos, Ecuador y México, tuvo mucha participación en la vida política de Guatemala, entre 1946 y 1951. Fue durante mucho tiempo académico de la UNAM, por eso en el diccionario se puede leer la ácida crítica a los militares y las dictaduras.

No obstante, sus viajes y el exilio le permitieron tener un amplio espectro del mundo y sus personajes literarios, como Henry Miller, que lo definió “Vivía de Anais Nin, que tenía algún dinero y se lo daba”. A Miller lo leímos con deleite, es un gran escritor. Al igual que de forma directa alude en el diccionario a la personalidad del novelista Mario Vargas Llosa: “Señorito de conocida familia acomodada de pueblo peruano. Encantador, valiente y suave de carácter, suavidad que sólo le agrian —o agriaban— sus celos enfermizos, y que deberían de agriársele sus recuerdos de cuando luchaba al lado de los pueblos”.

Mario Monteforte Toledo, considerado por la crítica el segundo novelista más importante de Guatemala después del Premio Nobel Miguel Ángel Asturias, siempre en su diccionario tiene una respuesta para cada palabra, una brújula para indicarnos hacia dónde nos apunta la vida.

SUS LIBROS

Entre sus obras narrativas se incluyen novelas: Anaité (1948), Entre la piedra y la cruz (1948), Donde acaban los caminos (1952), Una manera de morir (1958), Llegaron del mar (1966), Los desencontrados (1976). Cuentos: La cueva sin quietud (1950), Cuentos de derrota y esperanza (1962), Casi todos los cuentos (Antología, 1982), Pascualito (cuento para niños 1991), La isla de las navajas (1992), Cuentos de la Biblia (2000). Y teatro: Los gringos (1976), El santo de fuego (1976), La noche de los cascabeles (1987).

Monteforte también se ha destacado como ensayista y autor de unos 18 tratados de sociología, incluyendo Los principales: Guatemala-Monografía sociológica (1959-1965), Centroamérica, subdesarrollo y dependencia (1983), Literatura, ideología y lenguaje (1983), Mirada sobre Latinoamérica (1975), Las piedras vivas (1965), Los signos del hombre (1984), Las formas y los días-El barroco en Guatemala (1989) y Palabras del retorno (1992)



Diccionario

Amar: Para tener derecho a esta conjugación es necesario poseer una cantidad de perfecciones.

Bandera: Es siempre una lechuza de los que mandan. Los pueblos no hacen ni los símbolos. La libertad siempre se ha encontrado con la sangre de los pueblos, no por la eficacia de las banderas y de otros símbolos.

Carta de amor: Nunca hay que escribirlas, ni regalar retratos; luego andamos en manos de nuestros sucesores y la mujer nos dirá que sólo nos quiso como hermanos. Cualquier carta de amor es literatura y la literatura pocas veces es amor.

D estruir: El acto más canallesco que puede cometer un viejo; también es de viejos despreciar la enormidad de lo vivido, y no agradecerlo.

Escuela: Parsimonia aniquiladora de ideas y métodos del pensamiento. Es una serie de esqueletos de respuesta a todas las preguntas. “Id y aprendedlo” debería ser el lema de todos los maestros inteligentes.

Ferocidad: No hay peor ferocidad que la de los hombres buenos.

Guatemala: Es un país pequeño. Ser de un país pequeño es tener vida pequeña, sueños pequeños, destinos pequeños.

Hipocresía: La más rastrera de las agresiones.

Indiferencia: Producto de la ignorancia y de la soberbia, pero también del cansancio. La indiferencia acaba con los sentimientos y con la creación.

Jesucristo: Como persona histórica es de una inmensa importancia; es un ser absolutamente superior. No es posible haber inventado todo el devenir sobre la nada. Ese ser existió; pero lo han convertido en una especie de ametralladora para defender intereses…

Kahlo Frida: Tuve mucha amistad con ella. Era una mujer excepcional con toda una historia de valor, amargura, sensualidad, alegría… la sensualidad era una manera de defenderse de la muerte que estaba dentro de ella, que era un resplandeciente harapo humano.

Ley: La ley crea los delitos. La primera causa de la criminalidad son las autoridades, igual que la primera causa de la muerte son los médicos. Las leyes son moles opresoras. Todas las deformidades del mundo están protegidas por las leyes.

LLave: Es el símbolo más críptico de la usura y la riqueza.

Mal amor: Vuelve a la gente avara de todas las palabras de perdón y de ternura y de todos los contactos mansamente animales.

Nueva burguesía: La más ignorante, agresiva y amoral que hemos tenido; la más voraz de nuestra historia.

Oposición: Siempre habla del poder, desde los orígenes de la sociedad. Desacreditar al poder es buscar la anarquía, buscar la abolición de la ley, de la obediencia, de los límites de la conducta humana…

Palabras: Algunas deberían de morir a tiempo; de lo contrario vagan por el mundo como fantasmas. “Paz” y “democracia”, por ejemplo están en su agonía.

Química: A mí la gente me entra por la química. Al darle la mano a una persona me vibra toda una serie de correlaciones. Raras veces me equivoco…

Raíces: Somos de cualquier lugar donde haya un poco de tierra húmeda para sembrarnos.

Sandino: Era pobre teóricamente, pero muy noble, muy claro; una figura absolutamente positiva, de las que dejan ser personas para volverse símbolos.

Teléfono: Para la gente civilizada, enemigo de la correspondencia. Para los chicos de ahora, día de campo. Instrumento de cantineo. Peste que suena intermitentemente para avisarnos que al otro lado de la línea hay alguien dispuesto a asestarnos su ocio. El celular es un vicio como las drogas, y una práctica repugnante de los que creen adquirir con el status.

Urbe: Para cada pobre hombrecito, una urbe no es sino unas cuantas cuadras y un vago sentimiento de lo demás.

Verdad: La verdad se puede dividir eternamente como el pan, pero mientras más chiquitos se vuelven los pedazos, menos alimentan. La verdad no existe; pero es mejor considerarla y buscarla como si existiera.

Walt Disney: Es la concreción de la vulgaridad, el que descubrió la máxima debilidad del ser humano: el sentimiento de impotencia. Por eso sublimó a los ratones, a los patos y a los perros más feos…

Xenofobia: Las actitudes que pudieran llamarse nacionales tienen varias maneras de clasificarse… la xenofobia es un sentimiento negativo. Producto de varias causas; es una subconciencia de la debilidad de donde está uno. Es la incapacidad de desarrollar los valores que están fuera del cordón umbilical…

Yoismo: Síntoma de la debilidad social que impera en estos tiempos. Debido a que no hay mitos ni creencias la gente se individualiza y lucha contra la masificación.

Zoofilia: Variante muy imaginativa de la sexualidad humana, que viene de la degeneración de la misma sociedad y de la falta de desarrollo de la misma.  
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Diccionario privado de Monteforte


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