Una privatización exitosa
Carlos Ramos F.
La creación de valor para todos los beneficiarios de la privatización de una empresa estatal es una tarea compleja. Después de 10 años de intentos culminó exitosamente la venta de Enitel.
Enitel nace en 1879 durante el gobierno de Joaquín Zavala, cuando aparece el primer teléfono. Hacia 1886 se habían instalado 12 teléfonos. En 1949 se aprovisiona la red de Managua, de 100 abonados operando con teléfonos de magneto. En 1955 se inaugura una central Siemens con capacidad para 300 usuarios. Nicaragua se ponía al frente del desarrollo de las comunicaciones en Centroamérica.
En 1971 se crea Telcor, como una institución estatal, pero con presupuestos propios. En 1982 se emite una ley que dispone que Telcor se convierta en una entidad descentralizada con personalidad jurídica y patrimonio propio. A principios de los ochenta estaban en funcionamiento aproximadamente 30,000 líneas. Entre los años 1991 y 1992 Telcor planifica el desarrollo de inversiones que resultan que hacia 1995, se tenían más de 120,000 líneas.
A principios de los años noventa el Estado planifica una reestructuración del sector público, que dio nacimiento legal a Enitel en diciembre de 1995, que es creada como una sociedad anónima cuyo titular de las acciones es el Estado.
La privatización de Enitel pasó por tres fases. La primera en 1996, con la participación de empresas internacionales, que fue declarada fracasada. En 1999 se realizó un segundo proceso, también fracasado, en el que participaron empresas como France Telecom y Telefónica. El tercer proceso fue declarado desierto, debido a que el oferente ofreció un precio inferior al mínimo.
En el año 2001 se realizó el cuarto proceso de licitación, adjudicándose el 40 por ciento de las acciones de Enitel al consorcio sueco-hondureño Megatel. Dicho proceso se perfeccionó en diciembre del año 2001, cuando Enitel tenía 142,000 líneas en servicio.
Por esta privatización el Estado recibió la cantidad de US$83.1 millones de parte de Megatel por el 40 por ciento de la acciones clase B. La cantidad de US$8 millones por las acciones vendidas a los trabajadores y US$49.6 millones por el 49 por ciento vendido a América Móvil.
A esta cifra se adiciona la reserva de caja que tenía la empresa al momento de la venta, que implicó un retiro de más de US$17.0 millones. En total el Estado obtuvo más de 157 millones de dólares por una empresa, que al momento de la venta, sólo tenía 142,000 líneas fijas.
Los impuestos efectivamente pagados por la empresa, por correctas prácticas contables durante los dos años que duró el proceso de privatización fueron los más altos de su historia empresarial. En el año 2002 Enitel enteró a las arcas fiscales la suma de US$26.8 millones y en el 2003 un poco más de US$ 21 millones. Alrededor de US$48.0 millones en dos años. Adicionalmente, la correcta administración de la empresa para el futuro, garantiza que el Estado recibirá por concepto de recaudación de impuestos unos montos crecientes no inferiores a US$20 millones por año.
La inversión realizada por el Enitel privado alcanzó a la cifra de US$90 millones durante el año 2002 y de más de US$60 millones durante el 2003. Se crearon aproximadamente 400 empleos directos y más de 1,500 indirectos. Esto permitió darle adicionalmente trabajo a más de 30 empresas subcontratistas y a más de 100 empresas como distribuidores.
A enero del 2004, al venderse las restantes acciones del Estado, Enitel disponía de una infraestructura de más de 330,000 clientes móviles y fijos.
Adicionalmente, las inversiones aseguran una disponibilidad 140,000 líneas de capacidad instalada en disposición de ser aprovisionada a requerimiento del cliente, en un horizonte de despliegue de un año. Así, las líneas en servicio sumadas a la capacidad instalada suman en dos años lo que al Estado le tomó 30 años construir.
Con el ingreso de Enitel a la telefonía celular se redujo el cargo de acceso de un teléfono fijo a uno móvil, de 29 centavos a 15.4 centavos por minuto. Ello implicó para el total de los usuarios que llaman a telefonía móvil desde un teléfono fijo, que el cliente país se ahorra alrededor de US$84 millones de dólares en 10 años. Valor que hubiesen tenido que pagar al único operador celular existente, si no hubiese habido competencia y cambio en las tasas de terminación de llamadas.
El resultado de esta privatización es que el Estado obtuvo más de US$157 millones por el traspaso de la telefónica pública, más los US$48 millones de impuestos y proyecciones de más de 20 millones dólares en impuestos anuales futuros constantes.
La ciudadanía obtuvo reducciones estimadas en más de 84 millones de dólares y una abundante disponibilidad de servicios de líneas convencionales, teléfonos públicos, acceso a Internet y accesos de datos multipuntos, además una infraestructura multiservicios moderna y con potencial de crecimiento.
En definitiva una transacción donde todos han ganado creando valor para todos los beneficiarios. Ha ganado el pueblo de Nicaragua, al modernizarse las comunicaciones del país y bajar los costos. Se ha beneficiado el Estado al obtener importantes ingresos y asegurar el pago futuro de sus impuestos. Finalmente, han ganado los inversionistas incrementando el valor de sus activos y se ha asegurado el futuro de la empresa y sus trabajadores.
El autor es gerente general de Enitel.

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