Caficultura en abandono
Silvio Méndez-Navarrete Politico1979@hotmail.com
Al completar, en febrero de este año, la 142 cosecha cafetalera en Nicaragua y qué manera más patética de hacerlo: con bajos precios, cortos de mano de obra y la nueva tendencia emigracionista de los cortadores en busca, supuestamente, de mejor paga. Digo supuestamente, porque en Costa Rica, que es adonde se han ido nuestros cortadores, la paga por lata cortada no incluye alimentos, herramientas o transporte que los cafetaleros nicaragüenses sí lo garantizan. Estos tres factores inciden duramente en el líder de nuestra economía, el café, que se torna aun más duro porque no hacemos mucho para solucionar positivamente cada uno de estos factores.
El buen invierno nos bendijo con una cosecha excelente para este período, sin embargo, de acuerdo al ingeniero Frank Lanzas Monge, presidente de la Asociación de Cafetaleros de Matagalpa, se perderá un 25 por ciento de la cosecha por falta de cortadores, quienes abandonan su Patria en el momento que más los necesita, se van a Costa Rica a levantar la cosecha cafetalera del país centroamericano que históricamente nos ha despreciado. Acrecentaron el problema factores climáticos adversos en el mes de diciembre, que produjo una maduración acelerada y por lo tanto, aceleró la caída del café. Esto significa, según Lanzas, una pérdida de 275,000 quintales de café, igual a 22 millones de dólares, sólo en los departamentos de Matagalpa y Jinotega.
Perder el 25 por ciento de nuestra cosecha de café es una emergencia nacional. Estamos perdiendo no sólo café y divisas, sino la ya en vías de extinción clase cafetalera y los cafetales. ¿Y qué haría Nicaragua sin esa clase cafetalera que sabe cómo cultivar el buen café y sin esos cafetales que le dan vida a nuestro país con su riqueza de producción, en tiempos cuando se empieza a dar a conocer al mundo que Nicaragua sí produce café de excelencia mundial?
Cabe preguntar: ¿dónde están los 6,000 campesinos de los plantones? ¿dónde están los líderes políticos que los manipulan? Éstos, que se hacen presentes en estos desfiles de miseria con finalidades populistas y desestabilizadoras, no son capaces de actuar para el buen futuro de la nación, sólo lo hacen pensando en su futura reelección.
¿Por qué estos líderes no se hacen presentes en estas comunidades donde están las grandes masas de los plantoneros y conducen a esta gente a trabajar no solamente por un salario, sino también por el bienestar de la nación? ¿Dónde están los diputados sandinistas y liberales que se presentaban en los plantones en “solidaridad” con los plantoneros? ¿Por qué no negocian estos líderes con el Gobierno y organismos internacionales para solucionar los problemas de la caficultura, como hicieron durante los plantones para mitigar el hambre y la falta de trabajo de los plantoneros? Las necesidades sociales de los obreros son importantes, como son también muy importantes las demandas de mano de obra de la caficultura, que tradicionalmente ha sido el más alto rubro en la economía nacional.
¿Por qué el Gobierno no atiende esta emergencia con la misma agresividad y generosidad con que ha atendido a los plantoneros —a quienes ha premiado regalándoles tierras quitadas a los cafetaleros, dinero y alimento a cambio de nada que avance nuestra economía nacional—, otorgándoles a los caficultores algún incentivo fiscal, de manera que puedan pagar mejores salarios por corte? Así se hubiera podido aprovechar mejor la excelente 142 cosecha cafetalera.
¿Por qué el Gobierno no asigna al Ejército la tarea de ayudar a levantar la cosecha de la caficultura nacional? En esta emergencia nacional cabía crear un comité de emergencia cafetalera para sacar adelante al líder de nuestra economía que es el café. La pasividad nos llevará a perecer a como perecen los que no luchan con honor: desangrados y envilecidos.
El autor es productor e industrializador nicaragüense de café.

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