Padres proveen pupitres al Miguel de Cervantes
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El año pasado, los estudiantes
recibieron clases en el piso |
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Los padres de familia del Instituto Miguel de Cervantes, han recolectado dinero para comprar pupitres porque muchos de los estudiantes recibían clases en el piso. Durante este año la asociación de padres pretende entregar, en total, mil pupitres.
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Arlen Pérez arlen.perez@laprensa.com.ni
Para que sus hijos no reciban clases en el piso o en asientos dañados, los padres de familia del Instituto Miguel de Cervantes comenzaron a recolectar dinero para mejorar las condiciones en las que se encuentra el centro, apoyar a los maestros y comprar pupitres.
Mensualmente los padres de familia aportan de uno a treinta córdobas. Con este dinero, el año pasado se repararon mil pupitres, a lo largo del año y se dañaron 300. Ayer, los padres donaron otros 500 asientos y pretenden dar otros 500 antes de finalizar el año, con lo que lograrían tener mil 800 de los dos mil que se requiere.
“Encontramos un déficit de cerca de dos mil pupitres. Había pedazos de pupitres. Esa es la prioridad número uno, luego mejorar el ingreso paupérrimo que tienen los profesores por lo que el 50 por ciento del aporte de los padres, va a esta causa y del otro 50 por ciento se guarda para reparar o comprar pupitres”, manifestó Ermis Morales Ortega, tesorero de la asociación de padres de familia.
HAY CONCIENCIA
De acuerdo a los padres de familia el aporte es completamente voluntario y entregan el dinero porque saben que el centro necesita mejorar las condiciones en las que los muchachos reciben clases. “La aportación era voluntaria, pero necesaria. El año pasado la mayoría de los muchachos recibió sus clases en el suelo”, aseguró Alma Luz Gutiérrez, madre de familia.
Por su parte, los maestros consideran que estos pupitres mejorarán la capacidad de atención de los muchachos, ya que es más difícil que asimilen los contenidos si se sientan en el suelo.
“Eran súper necesarios, era una necesidad mayúscula porque los muchachos recibían las clases en el suelo y en pedazos de sillas, eso dificulta el aprendizaje y, además, mantener calmados a esos muchachos durante horas es difícil para el maestro”, dijo Amantina Mendoza, profesora de francés.

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