Quiebra Parmalat en Brasil
Gabriel Sánchez Campbell gabriel.sanchez@laprensa.com.ni
La sucursal brasileña de la multinacional alimenticia Parmalat se declaró ayer en bancarrota y pidió protección legal de sus acreedores, sin embargo la filial de Nicaragua se mantiene sin mayores problemas, según representantes de gremios productivos.
Daniel Núñez, presidente de la Comisión Nacional de Ganaderos (Conagan), pese a los diferentes problemas que atraviesa en el mundo entero el consorcio alimenticio Parmalat, la situación de la compañía en el país muestra signos de estabilidad.
Dijo que hasta el momento en las conversaciones que han tenido con Aldo Camorani, gerente general de la empresa en el país, las perspectivas para el futuro es de seguir incrementando los niveles de acopio de leche para procesamiento industrial.
“En Nicaragua están bien. Ninguno de los productores de leche ha tenido retraso con el pago mensual que hace Parmalat. Camorani nos ha dicho que ellos operan con un fondo especial que es independiente de las operaciones de esa compañía en el mundo y puedo decir que estamos tranquilos por eso”, manifestó.
LA PRENSA intentó conocer la versión de Parmalat Nicaragua, pero en el despacho del señor Camorani dijeron que regresarían llamada pero al cierre de esta edición todavía se esperaba una respuesta.
Núñez externó que lo único que han pedido es que se mantenga informado al sector productivo si la empresa empieza a enfrentar problemas de liquidez y estabilidad económica en un futuro.
Álvaro Fiallos, presidente de la Unión Nacional de Agricultores y Ganaderos (UNAG), dijo que pese a no haber quejas sobre la fluidez de pagos por parte de Parmalat a los productores hay mucha expectativa sobre el futuro de las operaciones de esa compañía.
“Queja no hay, por lo menos, no que yo sepa, pero ya se debería empezar a trabajar en un plan por cualquier motivo. Esta empresa puede enfrentar problemas en cualquier momento así que el Gobierno debería estar buscando ya una alternativa, por cualquier cosa”, expresó.
Según la información que circuló ayer en varias agencias internacionales de noticias, después que un portavoz de la unidad brasileña que se declaró en banca rota, ellos pidieron protección legal por dos años para pagar sus deudas.
La protección que brindan las leyes de bancarrota de Brasil, conocidas como “concordata’’, es similar a la que otorga el Capítulo 11 de la Ley estadounidense de quiebras.
Parmalat Brasil, hogar de una sexta parte de la nómina mundial del grupo alimentario, ha tenido dificultades para pagarle a sus proveedores, al tiempo que ha sido blanco de varias demandas desde que su matriz reconoció un faltante contable de varios miles de millones de dólares.
LOS AGOBIÓ EL FINANCIAMIENTO
Según Parmalat Brasil, el corte de líneas de crédito por instituciones financieras, algunas de las cuales se han mostrado inflexibles ante los pedidos de la empresa, desencadenó una catarata de acciones judiciales por parte de acreedores, lo que prácticamente paralizó a la compañía.
Al acogerse de forma preventiva a la Ley de quiebras, Parmalat de Brasil podrá seguir con un programa de reestructuración y negociar sus deudas con los acreedores con el fin de evitar una bancarrota definitiva.
“La decisión, aunque difícil, se convirtió en inevitable”, expresó el presidente de Parmalat en Brasil, Ricardo Gonzálves.
Las filiales de Parmalat en Brasil tienen deudas de unos 1,800 millones de dólares. La filial láctea, Parmalat Brasil Industria de Alimentos S.A., tiene 160 millones de dólares en deudas. El resto de la deuda está repartida entre otras filiales de la empresa en Brasil.

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