MIéRCOLES 28 DE ENERO DEL 2004 / EDICION No. 23345 / ACTUALIZADA 02:30 am





EL HUMOR DE




Sepultan a niña ahorcada en árbol

Foto  

Los padres de Ana Julisa Gutiérrez se consuelan mutuamente, mientras los restos de su hija eran sepultados en el cementerio de Monte Fresco.

 

Luis Alemán Saballos
luisaleman@laprensa.com.ni

Ana Julisa Gutiérrez descansa en paz. Los restos de la pequeña que falleció ahorcada en un árbol de nancite, fueron sepultados ayer en el cementerio de Monte Fresco, en medio del dolor y la consternación de sus familiares, amigos y vecinos.

Como es una costumbre en la comunidad, antes de salir el cortejo fúnebre, familiares de la pequeña cargaron el ataúd y dieron un recorrido dentro de la vivienda y en el patio. “Es la despedida, el último recorrido en su casa” comentó un familiar, que con sus ojos llorosos lamentaba la muerte de la niña.

Las circunstancias que rodearon la muerte de Ana Julisa aún son un misterio. Los familiares de la pequeña comentaron que todo se trató de un accidente y que la pequeña junto a varios amiguitos acostumbraba jugar en el árbol donde encontró la muerte.

“La niña siembre jugaba tirándose del mecate, igual lo hacían otros chavalos”, dijo una vecina de la comunidad, que no quiso dar su nombre, tras presenciar a varios familiares de la niña cuando obstaculizaban el trabajo del equipo de LA PRENSA.

“Fue un lamentable accidente, eso nada más”, dijo la señora quien negó que los padres de la menor fallecida le dieran mala vida.

Mientras tanto, doña Alba Obando comentó que todo hasta ahora era pura especulación. “Nadie vio cuando la niña murió, ella estaba sola jugando en el fondo del patio”, relató.

Según Obando, ella estaba cocinando cuando escuchó los gritos desesperados de la señora Andrea Alegría, abuela de la pequeña, cuando pedía ayuda a los vecinos.

“Cuando yo llegué, ya habían bajado a la niña, dicen que ella estaba con el mecate enrollado en el cuello y casi sentada sobre unas piedras”, relató.

“No pudo ser un suicidio, sino un lamentable accidente”, aseguró para recordar que la niña era el “ojo de la cara” de su abuela y que ella la cuidaba cada vez que sus padres salían a trabajar a la Zona Franca.

La muerte de la niña sigue siendo un misterio, debido a que hasta la fecha no hay un dictamen de medicina forense que confirme las circunstancias del fallecimiento de Ana Julisa Gutiérrez.
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