Especial
“La tenería nos está matando”, gritan condeganos
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Los pobladores de Condega viven entre el hedor putrefacto de la tenería, propiedad de una empresa costarricense, que al contaminar el medio ambiente ha provocado enfermedades
en la piel. Pero también la población sufre la pestilencia generada por los corrales de cerdos, autorizados por la Alcaldía y el Ministerio de Salud |
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Adolfo Olivas Olivas CORRESPONSAL/ESTELÍ departamentos@laprensa.com.ni
Nicaragua es signataria de varios acuerdos internacionales para la conservación y protección del medio ambiente. Pero una cosa es la imagen externa y otra la política interna, un caso particular es el de la población de Condega, que por años ha vivido absorbiendo altas concentraciones de malos olores, emanados por la tenería de la localidad.
La Tenería de Condega, que hace tres años pertenecía a un grupo de trabajadores, procesaba mensualmente 400 pieles, pero a partir de abril del año 2000 que pasó a manos de inversionistas costarricenses, el curtido del cuero se elevó a 10 mil cueros mensuales, provocando una mayor descarga de fetidez.
La reactivación del centro de producción, que se hallaba en bancarrota, fue vista con buenos ojos por las autoridades municipales y la población, dado que los ticos emplearon a más de 100 trabajadores, convirtiéndose en la empresa más grande de Condega, situada a 35 kilómetros al norte de Estelí.
Los nuevos inversionistas tuvieron su primer desliz en septiembre del 2001, cuando el Ministerio del Ambiente y Recursos Naturales (Marena), mediante la resolución # 010-06-09-01, ordenó el cierre temporal de la Exportadora de Pieles, S.A. (Expisa) y le aplicó una multa de 50 mil córdobas, por contaminación del ambiente, en el municipio de Condega.
Días después el Marena suspendió la sanción, al comprometerse los dueños de Expisa, a impulsar el denominado: Plan Gradual Integral de Reducción de Contaminación Industrial (PGIRCI), a fin de cumplir con normas de protección ambientales.
GRADO DE CONTAMINACIÓN
El ingeniero Ramón Antonio Rodríguez, técnico del departamento de Planificación de la Alcaldía Municipal de Condega, explicó que instituciones como la Asociación de Municipios de la Cuenca del Río Estelí (AMCRE) y el Centro Humboldt, han realizado estudios sobre el impacto negativo que ocasionan los malos olores, generados en la actividad del curtido de cuero.
Rodríguez puso de manifiesto que las conclusiones de ambas investigaciones señalan que “hay una probable contaminación de las aguas subterráneas, y que el hedor que afecta a la población consta de sulfuro de hidrógeno, además de otras mezclas en niveles no conocidos”.
Las conclusiones de estas investigaciones mencionan la peligrosidad del cromo en el nivel cuatro, que podría mantener una contaminación en los suelos, subsuelos y el manto acuífero, pero que para probar tales sospechas se necesita de estudios más avanzados.
“Hacen falta análisis de parte del Ministerio de Salud que determinen los alcances de la contaminación en el suelo, aguas subterráneas y el aire”, subraya Rodríguez.
OÍDOS SORDOS
Pobladores del municipio aseguraron que las autoridades competentes han sido complacientes con los costarricenses y han puesto oídos sordos al clamor de la población, a pesar de la existencia de la Ley General del Medio Ambiente y los Recursos Naturales, que tiene como objetivo propiciar un ambiente saludable.
“Nosotros como pobladores, de ninguna manera estamos pidiendo el cierre de la tenería, lo que exigimos es que los inversionistas cumplan con las medidas de protección ambiental para evitar la contaminación del municipio”, expresó la profesora Miriam Centeno, miembro de la directiva del Comité de Desarrollo.
La profesora Centeno, propietaria del centro recreativo conocido como La Granja, refiere que el hedor que emana la tenería es insoportable, al extremo que ahuyenta a los turistas.
La entrevistada se mostró escéptica de que los propietarios de Expisa cumplan con las medidas para reducir los efectos de la pestilencia. “No hay avances, porque si los hubiera se miraran los resultados y todo sigue igual”, reiteró Centeno.
BARRIO DESCARTADO
La vicealcaldesa Rosa Zavala recordó que los pobladores del barrio Francisco Luis Espinoza, recibieron casa en el reparto Solidaridad y por ello no tienen derecho a ningún servicio, porque el Concejo Municipal en febrero del año 2000 aprobó una resolución en la que acuerda que ese sector es un lugar inhabitable, no por el tufo de la tenería, sino porque es una zona insegura.
“Es un barrio descartado, así lo decretó el Concejo Municipal, por eso nosotros no podemos dar mantenimiento a las calles y brindar otros servicios”, reiteró la vicealcaldesa.
Sobre el caso de la tenería, la señora Zavala advirtió que la empresa Expisa tiene que cumplir con la construcción de un sistema de tratamiento de los desechos a más tardar el 31 de marzo de este año, de lo contrario el cierre es inminente.
En tanto, el doctor Ramón Arauz, director municipal del Ministerio de Salud, dijo que se necesita un estudio a profundidad para determinar el grado de contaminación de la tenería, y que además si los propietarios de Expisa incumplen con sus compromisos, esta empresa deberá ser cerrada porque son muchas las oportunidades otorgadas.
“MINISTERIO DE SALUD NUNCA DICE ESTA BOCA ES MÍA”
“¡Uf! esta tufalera no la soportamos. Además del tufo de la tenería, ahora tenemos como condimento la hediondez de los corrales de cerdos, mientras que el Ministerio de Salud nunca dice esta boca es mía”, lamentó Reina Isabel García, habitante del barrio Francisco Luis Espinoza, vecina de Expisa.
En ese barrio, que fue afectado por el huracán Mitch, existen dos sitios de cerdos. Uno de ellos es propiedad del hondureño Marlon Lanzas, donde mantiene hasta 300 cerdos que compra en Nicaragua y luego traslada a su país.
José Antonio Montalbán Ramos, tiene 30 años de vivir en el costado norte de la tenería e incluso, por más de una década laboró en ese centro procesador de cueros. “La vida aquí es demasiado dura por el tufo que genera el curtido de las pieles, mis hijos han sufrido hasta problemas en la piel”, afirmó.
“Muestra de ello es que mi hijo José Enoc, de 12 años, cuando se baña en el río le provoca una gran picazón y ronchas en la piel por varios días. Esto es producto de que las aguas están contaminadas”, indicó el señor Montalbán Ramos.
El barrio Francisco Luis Espinoza, donde habitan 30 familias, prácticamente es un centro poblacional fantasma para la Alcaldía. El Concejo Municipal prohibió todo tipo de obras sociales, ya que sus habitantes viven en una zona de peligro al situarse en las riberas del río Pire.
Muchas de las familias, que recibieron casas nuevas en el barrio Solidaridad, prefieren mantenerse en el lugar, mientras que otras se asentaron recientemente buscando cómo resolver el problema de viviendas.
Feliciano Vallejos Rodríguez, dirigente comunitario, afirmó que son 30 familias las que viven en las cercanías de la tenería, retando el tufo de los cueros y de los corrales de cerdos, además de carecer de servicios básicos como la energía eléctrica y reparación de calles.
“El Concejo Municipal a nosotros nos ha desconocido como pobladores de Condega, teniendo los cerdos la prioridad, porque por cada camión que entra al barrio, la Alcaldía cobra 100 córdobas de impuestos, pero a nosotros nos miran como leprosos”, aseguró.
Vallejos Rodríguez relató que el alcalde René Lira le dijo claramente que los habitantes del barrio Francisco Luis Espinoza no tienen derecho a nada, porque habitan en una zona de peligro y que, por lo tanto, no invertirán un solo centavo.
COMPROMISO DE TICOS
Los dueños de la Exportadora de Pieles, S.A. (Expisa) realizan una inversión de medio millón de dólares para la construcción de un sistema de tratamiento de los desechos, bajo el Plan Gradual Integral de Reducción de Contaminación Industrial” (PGIRCI), orientado por el Ministerio del Ambiente y Recursos Naturales (Marena).
Leonel Montenegro, contador general de la Expisa, explicó que el proyecto contempla la construcción de dos enormes pilas destinadas al pelambre y al cromo, las que estarán finalizadas antes del 31 de marzo. “Nosotros vamos a cumplir la construcción, que tiene un avance del 85 por ciento”, reafirmó.
Montenegro negó que la tenería esté contaminando el río, tras afirmar que la empresa Exportadora de Pieles, S.A. realiza los esfuerzos necesarios para evitar la contaminación, cumpliendo así con las normas nacionales e internacionales de protección al medio ambiente.
En los últimos 30 días la población de Condega ha absorbido aire puro, debido a que la empresa Exportadora de Pieles, S.A. ha paralizado sus actividades productivas, luego de ser embargada por el matadero San Martín de Nandaime, a quien le adeuda la cantidad de 217 mil dólares, en concepto de la venta de cueros. El caso se ventila en los Juzgados.
PROTESTAN
En algunos lugares de la localidad como en los muros del cementerio, existen pintas que piden el retiro de los inversionistas ticos. “La tenería nos está matando a plazo”, “no aguantamos el tufo de la tenería”, “fuera los ticos”, son entre otros, los letreros que los afectados han puesto como símbolo de protesta.

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