Norte
Degustando el delicioso vino de papas, cacao y mangos somoteños
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Una alternativa de empleo encontraron unos treinta adolescentes campesinos que se capacitaron como técnicos básicos y elaboran a la perfección el vino, ante la imposibilidad de continuar estudios universitarios por sus escasos recursos económicos |
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Jóvenes y adolescentes en plena faena de elaboración de los vinos y chileros somoteños.
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Martha Marina González CORRESPONSAL/ MADRIZ departamentos@laprensa.com.ni
Un grupo de adolescentes campesinos que se tecnificaron en agroecología ganó recientemente el primer lugar al producir el mejor vino de papas, cacao y mango.
Desde el año 2001, el Instituto de Promoción Humana (Inprhu) de Somoto, impulsó el proyecto denominado Generación de un Modelo de Educación Alternativa Integral para la Adolescencia Rural, con el objetivo de formar técnicos básicos para desarrollarse en su comunidad, afirmó Francisco Leonel Molina, director del centro educativo.
La carrera técnica fue aprobada por el Instituto Nacional Tecnológico (Inatec) y durante tres años contó con el respaldo económico de un organismo internacional. Como parte del aprendizaje y alternativa de empleo comenzaron a procesar productos como el vino de papa, cacao y mango, jabones medicinales, encurtidos y chileros.
El proyecto lo ejecutaron en 12 comunidades de Somoto, Totogalpa, Las Sabanas y San Lucas, y lograron graduarse 30 de los 42 estudiantes que llegaron procedentes de comunidades como El Coyolito, El Porcal, El Portillo y Santa Rosa, entre otros.
Mientras realizaban sus estudios voluntarios del Cuerpo de Paz, les impartieron un curso llamado La empresa creativa, y luego participaron en un concurso con los vinos alternativos y los chileros somoteños, obteniendo el primer lugar como mejor producto a nivel nacional.
Los adolescentes campesinos se esmeraron en preparar los vinos y los chileros, cada producto tenía su presentación y logotipo, siendo merecedores del primer lugar por su calidad y sabor.
Los funcionarios del Inprhu lamentan que el proyecto solamente haya promocionado a 30 adolescentes porque por falta de recursos no podrán continuarlo este año, según Fidelia García, coordinadora del proyecto de niños trabajadores, pues el Ministerio de Educación no asumió su continuidad.
TAMBIÉN LOS MEJORES CHILEROS
Sin embargo, varios de los jóvenes que se graduaron bajan a la ciudad a vender sus productos en el mercado. Existe un pequeño colectivo en la comunidad El Zapotillo que comercializa el vino de papas. Han formado una pequeña empresa que les sirve como alternativa de empleo. Igualmente adolescentes de Santa Rosa continúan preparando los mejores chileros.
Para Carmen Estrada, originaria de la comunidad El Porcal, San Lucas, lo más importante es que vincularon la teoría con la práctica, ya que su familia tiene una parcela “y todo lo que aprendimos lo ponemos en práctica”, asegura.
Rafael Rivera es otro de los graduados que estudió la primaria los fines de semana, pero el centro de educación alternativa fue su gran oportunidad porque no tenía posibilidades de ir a una universidad. “Aprendí a darle un buen manejo a la finca, utilizar otras técnicas, planificar, llevar cuentas y experimentar los conocimientos en el terreno”.
FERMENTACIÓN Y AROMA
Para elaborar el vino de papas se utilizan dos libras de este tubérculo, un royal, dos libras de azúcar, un galón de agua y levadura. Parten las papas en rodajas pequeñas y le agregan agua, azúcar, royal y levadura y las guardan en un recipiente. Después de ocho días está fermentada y lista para tomar el vino, entre más tiempo tenga más se fermenta, explica Molina.
En tanto, para obtener un delicioso vino de cacao, utilizan dos libras de cacao, luego lo tuestan y le quitan la cáscara, lo introducen en un litro de guaro, le combinan agua con azúcar, canela y clavo de olor, y al cabo de 15 días está fermentado, aromatizado y listo para saborearlo.
Mientras que el vino de mango se elabora con una docena de mangos maduros, se pelan y se ponen a cocer, luego son triturados y colados, se les agrega un galón de agua hervida, dos libras de azúcar y una caja de pasas y se ponen a fermentar para que aromatice. A los ocho días está convertido en vino.

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