Los metaplasmos
Enrique Peña Hernández
Los metaplasmos, considerados figuras de dicción, son las alteraciones o modificaciones que sufren algunas palabras en su estructura. Se producen en el lenguaje oral: los hablantes, impulsados por la ley fonética del menor esfuerzo o de la economía fisiológica, realizan las alteraciones para suavizar o facilitar su pronunciación.
Hay cuatro (4) clases de metaplasmos: 1) por adición; 2) por supresión; 3) por transposición; y 4) por contracción.
Los metaplasmos por adición consisten en la agregación de una o más letras a una palabra. Cuando la agregación es al principio, se llama prótesis; v. gr.: asemejar, por semejar; despavorido, por espavorido; enarenar, por arenar; aplanchar, por planchar; abajar, por bajar, etc., cuando es en el medio se llama epéntesis; v. gr.: apretujar, por apretar; mentirijilla, por mentirilla; espumarajo, por espumajo, etc. cuando es al final se denomina paragoge; v. gr.: troje, por troj; querube y querubín, por querub; conmigo, por con mí, etc.
Los metaplasmos por supresión se producen con la eliminación de una o más letras de una palabra. Cuando se realiza al principio se llama aféresis; v. gr.: hora y ora, por ahora (“orita voy”); Mingo, por Domingo; hendija, por rehendija, etc. cuando es en el medio recibe el nombre de síncopa; v. gr.: Navidad, por Natividad; radifusora, por radiodifusora; adviento, por advenimiento; etc. cuando es al final se denomina apócope; v. gr.: cine, por cinematógrafo; moto, por motocicleta; auto, por automóvil; cien, por ciento; etc.
Los metaplasmos por transposición consisten en la alteración del orden de las letras de una palabra; v. gr.: cabresto, por cabestro; mallugar, por magullar; cantinela, por cantilena; gozne, por gonce; etc.
Obsérvese que hay transposiciones que son verdaderos vulgarismos y no pueden reputarse como figuras, como cuando dicen: Grabiel, por Gabriel; murciégalo, por murciélago, etc.
Este metaplasmo se conoce con la denominación de metátesis. Los metaplasmos por contracción tienen lugar con la formación de un nuevo vocablo, por la unión o fusión de dos o más, en que se hacen desaparecer algunas de sus letras; v. gr.: negrumo, por negro de humo; telaraña, por tela de araña; lechagria, por leche agria; al por a el; del por de el; contralmirante, por contraalmirante; etc.
NOTA IMPORTANTE. La Real Academia Española ha establecido que no es lícito el empleo de estas figuras, sino en las voces que ya ha autorizado el uso de la gente culta. 
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