¿Suicidio o mano criminal?
Luis Alemán Saballos luisamelan@laprensa.com.ni
La muerte de Mauricio José Espinoza Espinoza, de 46 años, registrada tres horas después de sufrir serias quemaduras en el 90 por ciento de su cuerpo, es un misterio. La esposa del ahora occiso asegura que fue un suicidio, mientras la hermana del mismo afirma que en el hecho hubo mano criminal.
La Policía por su parte, guardó silencio sobre el hecho y aseguró que aún se está investigando para determinar lo que realmente ocurrió.
La denuncia interpuesta por la señora Celia Argentina Muñoz, esposa del ahora occiso, señala que Espinoza Espinoza murió quemado, cuando en estado de ebriedad, en vez de agarrar un recipiente con licor agarró otro que contenía gas, tomando fuego por la chispa de un cigarrillo.
Los hechos ocurrieron de la sede de los Bomberos del Mercado Iván Montenegro, media cuadra arriba, en las Américas Tres.
En su denuncia, Muñoz relató que su marido tenía varios meses de estar ingiriendo licor y que como lo quería mucho, con lo que trabajaba le compraba las botellas y hasta se ponía a tomar con él.
La noche del pasado viernes, ella encontró a su marido sobre una cama, la que estaba quemándose, su cuerpo estaba todo negro, por lo que decidió llamar a los bomberos, pero asegura que éstos no llegaron de inmediato, por lo que llevaron a su marido al Hospital Antonio Lenín Fonseca, donde murió cerca de las 10:00 p.m.
LA OTRA VERSION
Los familiares de Espinoza Espinoza, aseguran que aunque dejarán el hecho en las manos de Dios, no están de acuerdo con la versión del supuesto suicidio y sospechan que en el hecho hubo mano criminal.
“Aunque todo se lo dejaremos a las manos de Dios, que no nos vengan con el cuento de que Mauricio se suicidó, en ese hecho hay gato encerrado”, afirmó la señora Mayra Loáisiga, hermana del difunto, quien ayer en horas de la tarde, retiraba el cadáver de su hermano en el Instituto de Medicina Legal.
LO AMENAZARON DE MUERTE
El certificado de defunción señala que la causa básica de la muerte de Mauricio Espinoza fueron las quemaduras de segundo grado que cubrieron el 90 por ciento de la superficie corporal.
Lo que ahora queda es determinar con qué líquido inflamable se quemó y en qué circunstancias ocurrieron los hechos. La señora Mayra Loáisiga, hermana del fallecido, asegura que éste no fumaba, así que la versión de que se prendió fuego con una chiva de cigarro no es convincente para ella.
Loáisiga asegura que en el mes de noviembre, su hermano fue amenazado de muerte por un entenado, incluso el caso llegó hasta los juzgados, pero se cerró cuando se firmó una fianza en el trámite conciliatorio.
POLICIA CAUTELOSA
El subcomisionado Yamíl Gutiérrez, segundo jefe de la Policía del Distrito Seis, aseguró que está investigando el hecho y que aún no puede determinar que haya sido un suicidio. “Estamos trabajando en poder determinar algunos detalles para poder decir lo que ocurrió y no dar criterios a priori”, aseguró.

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