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Teatro - “El realismo es sólo una ilusión”
Teatro del absurdo

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Gonzalo Cuéllar*

El Teatro del absurdo, es un término genérico que fue empleado por el crítico Martín Esslin en 1962, para clasificar a ciertos dramaturgos principalmente franceses, que escribieron en la década de 1950 como una reacción contra los conceptos tradicionales del teatro occidental.

Término que se acuña como alternativa al de anti-teatro, ha pasado ya a designar sobre todo el teatro de Eugene Ionesco, Samuel Beckett, Fernando Arrabal, las primeras obras de Arthur Adamov y Jean Genet. Muchas de las preocupaciones de estos creadores, encuentran su motivación en una de las fuentes teóricas más potentes “El Teatro y su Doble” (1968), de Antonín Artaud y de alguna manera en la noción Brechtiana (efecto de distanciamiento), mientras que la comicidad bufonesca de este teatro tiene sus raíces en las películas de Charles Chaplin, los hermanos Marx y Buster Keaton. Y si vamos más allá sus raíces pueden encontrarse en las obras de “moralidad alegórica” de la edad media, en los autosacramentales de la España Barroca, en la literatura del no sentido de autores como Lewis Carrol, en las obras de ensueño de Strindberg, en las obras de James Joyce y Frank Kafka en el drama grotesco de Alfred Jarry, obras que tuvieron como continuadores directos al movimiento Dadaísta y el surrealismo de los años 20 y 30.

EXPONENTES

Eugene Ionesco, máximo exponente del teatro del absurdo nacido en Rumania, el 26 de noviembre de 1912, pasó su infancia en París, a los 13 años retornó a su país natal, en 1938 regresó a París para escribir. En ocasión del primer festival de Bellas Artes de Nueva York. Ionesco dio una conferencia titulada “¿Quién necesita del teatro ahora?”, en dicha conferencia afirmo, “el teatro no existe en este momento es malo en todas partes, entre 1950-1960 era bueno se exponían los problemas más importantes de todos: el de la condición existencial del hombre, su desesperación, la tragedia del destino, lo absurdo de su destino”, afirmaba “el realismo no existe, todo es inventado, la realidad no es realista”, y muchas veces ironizaba “¿qué es real después de todo?”.

“Pregúntenle a los más importantes científicos de la física y las matemáticas no podrán dar una definición de lo que es real. La única realidad es esa que llega desde dentro. La inconsciencia, lo irracional, nuestros pensamientos, imágenes, nuestros símbolos son más verdaderos que el realismo, son las profundas verdades del alma”.

Ionesco fue agudo y crítico con los realistas americanos y los naturalistas, solía decir “El realismo es solamente una ilusión”.

En la misma conferencia le preguntaron ¿para qué necesita el teatro?

“Para nada, el teatro es inútil, pero su inutilidad es indispensable, ¿para qué la gente necesita el fútbol? ¿Cuál es el propósito de que exista?

“El teatro tendrá un renacimiento porque es pura necesidad del hombre, en apariencia el teatro puede ser innecesario pero la inutilidad y lo superfluo son cosas necesarias”.

Su obra. Han pasado más de cuatro décadas desde que Ionesco destrozó el lenguaje en “La cantante calva” (1948), es una sátira que exagera aspectos de la vida cotidiana, con una cantante que ni era calva ni cantaba ni aparecía en ningún rincón del escenario y sus personajes se muestran incapaces de comunicarse unos con otros, “La lección” (1950) un profesor lunático asesina a sus alumnos, el tema central el miedo a la muerte.

“Las sillas” (1952) dos ancianos hablan con personajes inexistentes. “El rinoceronte” (1959) su obra más conocida, los habitantes de una pequeña ciudad se convierten en rinocerontes, el personaje principal va siendo apartado a medida que lucha contra el conformismo.

Ionesco escribió un teatro que no pretendía gustar, él mismo confesaba que no temía disgustar ni ir directamente contra el público, en parte esa era su insolencia y su forma aplastante de escribir, estremeció el teatro occidental.

Jean Genet, nace en París en 1910, muere en 1986, novelista y dramaturgo francés cuya obra revela su enfrentamiento a las convenciones sociales y una profunda simpatía por los marginados de la sociedad.

Nació en la institución parisiense Maternidad de la Beneficencia Pública, que le confió a unos campesinos de la región francesa de Morvan.

Acusado de robo en su infancia fue enviado a un reformatorio del que se evadió. Comenzó entonces una vida marginal, de vagabundeo por Europa, fue encarcelado en varias ocasiones acusado de robo y prostitución. También estuvo alistado en la Legión Extranjera.

En 1948 estuvo a punto de ser condenado a cadena perpetua en la Guyana francesa. Fue perdonado gracias a la intervención de intelectuales franceses, entre ellos J.P. Sartre y J. Cocteau que dijo de él “será un día uno de los más grandes escritores de la lengua francesa”. A partir de entonces comenzó a ser conocido como escritor, incluso fuera de Francia.

Su obra: Empezó a escribir en una cárcel francesa. Su primer poema, “Le condammé a mort”, dedicado a un amigo suyo ejecutado en 1939, fue publicado en 1942. Su obra “Les paravents”, publicada en 1961 y estrenada en 1986, fue motivo de escándalo por la crítica que se oponía a la acción del Ejército francés en la Guerra de Argelia. Otras de sus obras son: “Les bonnes”, 1947, “Haute surveillance”, 1949, “La balcon”, 1956 y “Les négres”, 1959. Su película “Un chant d’amour”, filmada en Francia en 1950, sólo se mostró catorce años después en Nueva York, y en 1984 en Madrid.

En 1947 se le concedió el primer Pleiade y en 1983 fue premio nacional de las letras francesas. En 1985, la obra “Le balcon” fue llevada al teatro de la mano de Georges Lavandant, representación con la que Genet entra en el mundo de la comedia.

Fernando Arrabal: Dramaturgo nacido en Melilla. (1932) realizó sus estudios universitarios en Madrid. A pesar de ser una de las personalidades más controvertidas de su tiempo ha recibido el pleno aplauso internacional por su obra narrativa, poética, cinematográfica y dramática, un centenar de obras de teatro publicadas en diecinueve volúmenes: “La noche también es un sol”, “Jóvenes bárbaros de hoy”, “Las delicias de la carne”, entre otras. Fernando Arrabal sufrió a los poco años por la misteriosa desaparición de su padre condenado a muerte y después fugado. A causa de este trauma el conocimiento que aporta Arrabal, está teñido de una luz moral que está en materia misma de su arte.

Su obra: escribió su famosa “Carta al General Franco” en vida del dictador. Su teatro completo, en dos volúmenes de más de dos mil páginas acaba de aparecer, en la Colección Clásicos Castellanos de Espasa.

Modelo de fotografía ilustrando el artículo, José Wheelock, actor.

*Actor y director del grupo Teatro de Títeres Guachipilín.




El lenguaje absurdo

La Literatura del Absurdo da muestra de la filosofía llamada también del Absurdo de la cual Beckett es uno de los máximos representantes. Aunque más bien a Beckett se le relaciona con el Teatro del Absurdo donde la tragedia y la comedia chocan en una ilustración triste de la condición humana y la absurdidad de la existencia. El dramaturgo del absurdo viene a ser un investigador para el cual el orden, la libertad, la justicia, la “psicología” y el lenguaje no son más que una serie de sucesivas aproximaciones a una realidad ambigua y decepcionante. manifestación escénica.

Los personajes de este teatro se nos aparecerán como extrañas criaturas, a medio camino entre el insecto y el fantasma. Esslin ha propuesto una lista de las viejas tradiciones teatrales utilizadas por los dramaturgos del absurdo para expresar, mediante una inteligente combinación de las mismas, los problemas y las inquietudes del mundo contemporáneo. Esta lista comprende el teatro “puro”, es decir, los efectos escénicos, propios de espectáculos circenses y de ciertas revistas, como los conseguidos por acróbatas, mimos y bufones, de la Commedia dell’Arte a los hermanos Marx. A ello habrá que añadir los espectáculos dadaístas y surrealistas de los años veinte; las experiencias llevadas a cabo por Artaud con su “théâtre de la cruauté” (teatro de la crueldad) y la innegable influencia ejercida en el teatro del absurdo por el teatro oriental, concretamente el de Bali. El teatro del absurdo crea su lenguaje escénico propio como una voluntaria y violenta reacción ante el “convencional” lenguaje del teatro tradicional. Una constante del teatro del absurdo es la pugna de sus personajes por expresarse y la imposibilidad de lograrlo. En el teatro del absurdo el escenario desborda y a menudo contradice las palabras pronunciadas por los actores. Sólo precisa de los objetos, los accesorios y el decorado, que adquieren una extraordinaria importancia. La escena del teatro del absurdo representa casi siempre un mundo vacío de sentido, poblado de objetos pesados y molestos que terminan por dominar a los personajes.  
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Teatro del absurdo


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Surrealismo y cine