En Letra Pequeña
Fabián Medina fabian.medina@laprensa.com.ni
EL MONO
Arnoldo Alemán le ha resultado muy rentable al Frente Sandinista. Cada vez que quiere conseguir algo, grita por las calles ¡qué viene el mono! La población se llena de terror. ¡El mono! ¡El mono! Bolaños tiembla... La embajada americana retrocede... Las aguas se calman y los sandinistas vuelven a guardar su mono. Lo que pasa es que hasta el miedo se gasta. La primera vez casi causaron histeria nacional... La segunda fue menos.. Y ahora gritan y gritan y nadie parece hacerles caso. Y tal vez ahora sí sea cierto que Arnoldo Alemán va a salir vía amnistía. Pero el miedo al mono lo gastaron de tanto usarlo.
NEFASTOS
Hay ciertos tipos que son para Nicaragua como una penitencia que nos pusieron por no sé qué pecado. Tirso Moreno, por ejemplo, siempre se le menciona metido en algún lío: si no está secuestrando periodistas, está queriendo quedarse con propiedades ajenas o atemorizando campesinos en la montaña. Nunca, que yo sepa, se le ha relacionado con una noticia positiva. Así es también el caso de Fernando Avellán, un personaje con ínfulas de matón, que aparecía con una carabina en los lugares donde se precisaba de sus servicios. Finalmente se hizo diputado, cargo en el que de cierto tiempo acá, cabe la gente de peor calaña, y ha tenido que conformarse con armas cortas, las que, sin embargo, no duda en usar contra una muchedumbre que celebra en plaza pública la victoria de su equipo de beisbol. Siempre que leo sobre las andanzas de estos tipos me pregunto: ¿Por qué tenemos que aguantarlos? Y siempre termino contestándome: Porque le son útiles a alguien.
AMIGOS DE CUADRA
¿Cuántos amigos le quedan a Cuadra? Ya los pasillos del hospital no están tan llenos como en los últimos días de diciembre cuando el diputado matagalpino era presidente de la Asamblea Nacional, y lo que resultara de su enfermedad sería decisivo, como en efecto lo fue, para el desenlace de la batalla por el control del Parlamento. Quedarán amigos que lo visiten, pero ya no serán aquellos que lucían tan pesarosos en las cámara de televisión. Ya lo decía Napoleón: en el infortunio es cuando se conocen a los verdaderos amigos.
CÍRCULO VICIOSO
¿Acaso es la corrupción un cuento de nunca acabar? Llega una administración, denuncia la corrupción de la anterior, nos indignamos junto con ella por los desmanes y aplaudimos los correctivos que aplica. Al final, lo robado nunca se recupera pero nos queda la esperanza que sirvió de escarmiento para los malandrines. Sin embargo, llega otra vez una nueva administración, y denuncia iguales o peores crímenes que los que se supone se estaban corrigiendo. ¿Cómo es posible que don Jaime Cuadra utilizara para él 16 vehículos tal como denuncian ahora los arnoldistas que están tomando la nueva administración de la Asamblea? Aplaudiremos cuando se corrija semejante tropelía, y desde ya nos alistamos para indignarnos cuando conozcamos los desmanes que cometerán con nuestro dinero los nuevos administradores.
DESCARO
La ventaja, si se le puede llamar así, con los arnoldistas es que no esconden mucho las plumas de las gallinas que se roban. Ya ven: con el mayor descaro del mundo le endosaron al erario público el pago de honorarios al abogado que defiende Arnoldo Alemán. Es que gallina que come huevo...

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