Una radiografía del sandinismo
Leonel A. Marín McEwan
El fsln ha venido mandando desde abajo, algunas veces desde arriba, afectando la gobernabilidad del país. La naturaleza del sandinismo es el marxismo-leninismo, aunque la alta cúpula de este partido viva como millonarios. La gran lección histórica que proporciona el fracaso de la vía marxista–leninista consiste en demostrar de una forma pragmática que la creación de una sociedad socialista no puede ser impuesta dictatorialmente —como lo concebía Lenin— por una minoría revolucionaria que creó las condiciones económicas estatizantes.
En el curso de esta aventura marxista surge inevitablemente relación de producción y estructuras político- militares de carácter opresivo y explotador. La famosa dictadura del proletariado se convierte en una dictadura sobre el proletariado. Resultado de esta simbiosis, la minoría prepotente “revolucionaria” se convierte en una nueva clase dominante y explotadora. Crea, desde luego, su propia ideología legitimadora conservando sólo la apariencia, la máscara, el membrete de la verdadera ideología revolucionaria que encarnó las aspiraciones e ilusiones “entre las masas”. La máscara del sandinismo es utilizada para ocultar su ideología totalitaria marxista-leninista.
La nueva clase es el título que Milovan Djila, político y teórico yugoslavo, dio en el libro en el que realiza un análisis teórico del problema de los dirigentes de una sociedad socialista. La nueva clase a apropiarse de los medios de producción se convierte en una clase explotadora, pisotea toda moral e impone la dictadura del proletariado mediante el estado-policía de terror y el control ideológico total a través de la censura de prensa. Esto fue lo que sucedió en el extinto régimen sandinista en el que se torturaba, se violaban los derechos humanos y la libertad de expresión.
A la nomenclatura sandinista no le interesó al principio de la revolución la propiedad privada para su enriquecimiento ilícito, sino el poder político y militar para convertirse en “Vanguardia de las masas”. La famosa y tristemente frase de “Dirección Nacional Ordene” fue un ejemplo típico de este intento fracasado por haberse creído los dueños y amos de este país. Ahora es la nueva clase poseedora que se enriqueció ilícitamente por medio de piñatas y confiscaciones a personas honestas. Sería bueno también se investigara y castigara la corrupción sandinista cuando en el pasado asaltaron el poder con una mano adelante y otra atrás enriqueciéndose de la noche a la mañana.
El historiador ruso Volenski escribe sobre el feudo: “Cada nomenclaturista recibe una extensión precisa del poder. Se nota en esto una semejanza feudalista. La nomenclatura es, en efecto, una especie bastarda del feudalismo, ya que cada uno de los nomenclaturistas recibe un feudo. Se sabe que los feudos de la edad media no consistían en territorio, también consistían en el derecho a exigir ciertos tributos a los habitantes. El feudo de la nomenclatura es el poder ”.
La clase nomenclaturista sandinista recibió la plusvalía enterita por medio de la propiedad del pueblo y los usufructos de las confiscaciones a personas honestas de este país y ni siquiera este estado-botín lo compartió con sus propias bases roja y negra. Para el colmo de los colmos después que los sandinistas destruyeron la economía del país piñatearon mansiones, fincas, haciendas y empresas.
Desgraciadamente, el Poder Judicial está en manos de los sandinistas cuando ellos deberían ser los procesados por abusos, piñatas y asesinatos a personas trabajadoras y patrióticas. Finalmente, debería promulgarse la ley de carrera judicial para sanear ese importante poder del Estado para que así de una vez por todas brille la reconciliación con justicia.
El autor es administrador de empresas.

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