JUEVES 15 DE ENERO DEL 2004 / EDICION No. 23332 / ACTUALIZADA 02:30 am





EL HUMOR DE





William Juárez logra el gran impacto
“Era mi sueño”

Foto  
. Asegura que se sentía tan fuerte que sus disparos viajaron a 94 mph

 

Edgard Rodríguez C.
edgard.rodriguez@laprensa.com.ni

Al amanecer del pasado 4 de enero, mientras aún permanecía acostado en la casa-club del Chinandega, William Juárez tuvo una confesión ante su compañero de cuarto Olman Rostrán.

“¿Sabés cuál es mi sueño en este beisbol?, lanzar un juego sin hit ni carrera. Debe ser tremendo”, imaginó William, a lo que Rostrán contestó, “soque pues, a lo mejor lo consigue hoy mismo”.

Pero no fue posible aquella noche en el Estadio de Chinandega. Pese a realizar un gran trabajo, de dos anotaciones y diez ponches en siete entradas, Juárez quedó sin decisión ante el León.

Sin embargo, justo cuando ni siquiera lo pensó, ocurrió.

“Uno siempre trata de ganar cada juego que abre y subí al box con esa intención, pero no pensé que podría lanzar un no hitter y menos ante Estelí”, dice Juárez aún con asombro en su voz.

No obstante, Juárez se apoyó en una recta que se tomó menos tiempo que el usual para llegar al plato, la respaldó con su slider y luego mezcló con precisión un devastador cambio de velocidad.

“En mis cálculos, pienso que estaba como a 94 millas por hora o quizá más. Me sentía fuerte y mi control estaba tremendo. En el quinto, ponché a tres con nueve lanzamientos”, asegura.

Y una entrada después, en la sexta, Juárez utilizó sólo diez disparos para otros tres ponches en medio de una hilera de ocho “fusilados”, mientras aceleraba para cerrar con 14 abanicados.

“Pienso que fue una suerte que el juego terminara con un nocaut. Me sentía fuerte, pero tengo que reconocer que cuando llegó el séptimo estaba sumamente nervioso”, admite William.

Y para ponerle más drama al final, Estelí bateó en la última entrada con su núcleo ofensivo, con Omar Herrera, Ofilio Castro y Próspero González, mientras las tribunas se electrizaban.

“Tuve temor con Próspero, pero no me dejó lanzar. Se fajó rápido y sacó rola por segunda. La bola se levantó y ahí me dolió el corazón, pero Noel Rojas saltó y logró hacer el out”, señala.

Al instante, los aficionados saltaron de júbilo, Estelí se sintió humillado y Juárez ingresó a la historia con un monumental trabajo, que hará perdurar su nombre aún con el paso del tiempo.

EL RECUERDO

William Juárez recibió un gran abrazo de su papá, Gerardo Juárez, tras concluir la faena. Estaba en las tribunas. Su mamá, en tanto, siguió el trabajo de su hijo por la radio.

“Me emocionó ver los periódicos esta mañana (ayer) y sobre todo el cuadrito que trae a los que han lanzado juegos sin hits. Lo guardé y lo voy a emplasticar”, señaló.

“Este no hitter es un logro muy importante para mí, para mi familia y para mi equipo. Uno entra a la historia y me uno a varios chinandeganos que lo han conseguido”.
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