Darío
Roger García-Marenco
“A juzgar por la abundante inmundicia biográfica que se difunde ahora, prácticamente todos los grandes hombres de la historia habrían sido homosexuales, y lesbianas las mujeres más destacadas y célebres”. Así dice Luis Sánchez Sancho en su artículo, Darío: Estoy enfermo, publicado en LA PRENSA del 11 de enero.
Es lamentable que estas tendencias no pasen de ser comentadas como caprichosos eventos sucedidos al azar y empujados por las circunstancias, el afán de lucro y/o notoriedad, elementos inocentes del ciego devenir, pues nada más lejos de la verdad.
El objetivo es destruir la esencia de nuestra sociedad para dejarla a merced de elementos demoníacos, desilusionadores, demoledores, letales. Semejante a los planes, y su ejecución, de la toma del poder en Nicaragua por el sandinismo, esta conspiración ha establecido,
financiado y desarrollado las bases de su poder con meticulosa exactitud y asombrosa efectividad. Pero no es su poder lo más relevante sino su capacidad mimética, manipula todas las tendencias políticas y religiosas.
Quien intenta combatirlos con la fe de un profeta, la valentía de un rebelde o la bravura de un héroe, más pronto que tarde paga con su libertad. Vivimos tiempos terribles aunque difícilmente lo percibimos.
Toronto, Canadá

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